Guerras, hegemonía y la lucha de los pueblos

En este mundo hoy convulsionado por la pandemia, pero también objeto de hegemonización, innumerables preguntas uno se formula; ¿Porqué las guerras en el mundo? ¿Porqué el propósito de hegemonizar por parte de USA y países aliadoss? ¿Porqué las amenazas, intimidaciones, bloqueos de diferente índole, porqué las invasiones?

Una primera respuesta es de perogrullo: hay guerras porque hay armas, hay armas porque hay fabricantes y comerciantes de armas.

Es necesario que refresquemos entonces, quienes fabrican y comercian con armas en este mundo.

No es un secreto, los nombres de los países están a sólo una simple búsqueda por internet: Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, China, Reino Unido, España, Israel los más importantes; también es importante y tal vez hasta curioso, saber que mucho de estos países son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Afortunadamente en mi modesto juicio, hay cierto equilibrio en ese Consejo que aparentemente impide que las cosas sean peores. Hay allí un balance entre potencias hegemonizadoras: USA y Francia y potencias como Rusia y China cuyos objetivos son distintos.

También hay guerras, intimidaciones, bloqueos e invasiones porque desde tiempos inmemorialesl, existe la intención de hegemonizar por parte de países: USA es el país hegemón, secundado abiertamente por Israel y otros colaboradores, cuyo fin último es el de apropiarse o al menos controlar los recursos naturales de todo el mundo. Para el imperio es perentorio u obsesivo, tener control absoluto; es, para decirlo coloquialmente, ejercer el papel que se autoasignó, de policía del mundo.

El imperio yanky quiere controlar: los recursos energéticos, petróleo en primer lugar, minerales preciosos: oro, diamante; minerales tratégicos como uranio y coltán, y actualmente toma fuerza

el control del agua potable.

O sea para ser un país asediado, el único requisito es ser poseedor de algún recurso natural apetecido por el imperio y sus colaboradores; por eso una gran mayoría de países africanos, asiáticos, europeos, americanos urbi et orbi, están bajol control del hegemón.

Pero hay una razón adicional para que un país o más bien un gobierno sea objeto de las acciones antes citadas por parte del imperio; que no es otra que se haya atrevido a intentar ser soberano, libre e independiente de la hegemonía imperial. Es el caso de países como Irán, Libia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, que hoy tienen gobiernos socialistas, nacionalistas a los que se ataca por todos los flancos y por todos los medios de la hoy conocida como guerra híbrida, para tratar de volverlos al redil, de regresarlos a la situación de serviles y alineados que otrora tuvieron. Todo porque sus sistemas de gobiernos humanistas, solidarios, a favor y en beneficio de sus pueblos son "malos ejemplos" para los pueblos sojuzgados en las naciones controladas por el imperio. Tienen razón, en un lapso de tiempo no muy largo, esos pueblos serán felizmente contagiados y se liberarán; sólo basta considerar que los ricos y poderosos, los oligarcas en este mundo, constituyen una inmensa minoría, a la que la organización popular logrará derrotar.

Son estos y no otros los "delitos" que estos gobiernos han cometido; el caso de Libia es emblemático; ha sido destruido, reducido a la nada, por la acción criminal imperial. El saqueo del que ha sido objeto América Latina, ha sido ampliamente reseñado en la obra de escritores de la talla de Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, o la de Gabriel García Márquez en su inmortal Cien años de soledad; pero también en los reportajes sobre las realidades de las revoluciones de Cuba y Nicaragua del argentino Julio Cortázar y el papel importante que han desempeñado otros escritores y personajes de talla universal, comprometidos con las causas justas.

En Venezuela las acciones de despojo imperial tienen su historia pasada valga la terminología, pero también están, con el permiso de Walter Martínez, en pleno desarrollo. Además de Galeano op cit, se han materializado antes, durante y después de la guerra por la independencia liderada por el padre de la patria Simón Bolívar, época en que fuimos objeto de despojo por parte de Colombia y Brasil, pero se siguen intentando hoy, con la participación activa del actual gobierno títere de la República Federativa de Guyana en el diferendo por el Esequibo.

Todo este panorama en el orden mundial y nacional, es necesario que los venezolanos y los pueblos del mundo, lo tengamos presente; nos pone al tanto de lo que tenemos que hacer y defender, que identifiquemos al verdadero enemigo que impide el progreso y desarrollo independiente y soberano de los pueblos; nos llama a no distraernos con lo superficial y a enfocarnos en el elemento esencial, para que la lucha que es larga, no se disperse.



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Porfirio de Jesús Hernandez Parra

Ing. Agronomo. Prof. universitario (jubilado). Militante PSUV

 porfiriojhernandezp@gmail.com

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