El coronatrump es el virus. ¡Pa´ bachaco chivo! Cantaremos Bella Ciao

Una mattina mi son svegliato,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Una mattina mi son svegliato,
e ho trovato l'invasor.

Trump con su política e iracundia, es un virus. Y lo es hasta mucho más peligroso, por lo potencialmente destructivo y dañino, que el coronavirus.

Desde un principio, en vista que está envuelto en una competencia que pudiera significar su salida de la Casa Blanca, optó por privilegiar la economía y asegurar que eso sólo era una "gripecita insignificante", con lo que se comportó como un aliado del virus y hasta un acelerador para que se expandiese con mayor rapidez. Hay muestras que el maltusianismo ha venido tomando cuerpo, como lo demuestran las expresiones de la señora Lagarde, Boris Johnson y Trump mismo.

Pero el asunto no quedó allí, sus aliados de la periferia y hasta del centro mismo, no sé si por imitarle, y contribuir a darle validez y pertinencia a su razonamiento, optaron por lo mismo.

Bolsonaro, quizás a fuerza de leal y por estar alineado en la misma concepción acerca del poco valor que le asigna a la gente, no sólo le imitó en la definición estratégica, sino que llegó hasta más allá en la banalización y vulgarización del asunto; tanto que llegó a decir cosas miserables como que el brasileño, "acostumbrado a sumergirse en las cloacas, estaba inmune contra ese virus".

En Colombia, Duque, para no contradecir a su "aliado" que más parece un jefe, asumió el asunto de la misma manera; se hizo el loco como si se tratase de gente produciendo y contrabandeando droga; en Ecuador, Lenin Moreno hizo lo mismo, optó por esconderse a manera de protección; "que se jodan ellos", parece haber dicho, mientras en las calles de Guayaquil queman los muertos por el virus.

En la Gran Bretaña, Boris Johnson, asumió el mismo rol, y hasta habló que los ancianos deberían sacrificarse por las nuevas generaciones, argumento dado para justificar su proceder y el virus tomó las calles, la reina Isabel, una anciana, como Lenin Moreno en Ecuador, se conformó con protegerse en un viejo palacio. Para al fin, ya viendo la magnitud de las calamidades ocasionadas por su falta de previsión, el primer ministro británico decidió por cambiar su discurso y tomar medidas para detener la pandemia.

En México, López Obrador, no sé bien, sólo pudiera pensar que por su cercanía a EEUU y esa frontera tan dinámica, donde el movimiento de una economía corre como pareja con la otra, quizás en un estilo diferente, pero igualmente ligero y evasivo, escogió por imitar a Trump, banalizar la amenaza del virus, para a última hora, viendo que la cosa no era juego, tomar medidas drásticas cuando las cifras también en su país hablaban de pandemia nacional. ¿Cómo hubiese abordado Cantinflas ese bambolear de AMLO?

Los casos de España e Italia, parecieran distintos y no estar determinados por la conducta irresponsable y oportunista de Donald Trump. En aquellos países, el virus entró prontamente y las autoridades le dieron poca importancia y hasta sobreestimaron la capacidad de sus sistemas de salud. Hacía muy poco habíase desatado la pandemia en China. El virus les agarró de sorpresa, desprevenidos y causó efectos trascendentes, tanto que las cifras de contagiados y muertos en ambos países sólo son superadas por las de ahorita en Estados Unidos.

En Italia, llegado un momento, la creatividad popular, viendo los estragos del coronavirus, volvió sobre los tiempos de las luchas contra el fascismo italiano, una versión alemana de la gripe española y del virus, optaron para contrarrestarle como los viejos partisanos, cantando "Bella Ciao", aquella romántica y combativa canción de los revolucionarios, de los grandes héroes de la lucha contra aquella como pandemia de la segunda guerra mundial. Y eso tiene un valor simbólico de extrema magnitud.

Trump, como lo hemos visto, es un virus o por lo menos un catalizador que, mezclándose en medio de la expansión de aquel, le da más fuerza, velocidad y hasta le insufla odio para que ataque con mayor crueldad. No importa, es su razonamiento, que media humanidad perezca para los capitales se engorden hasta reventar. Lo importante son los negocios, no la gente, piensa Coronatrump.

Dentro de esa concepción, entra la actitud suya frente a Venezuela. A Trump debe molestarle en demasía que en este país, contra lo que ellos habían esperado, el flagelo no se haya expandido todavía. Si algo bueno ha hecho Maduro es haber reaccionado esta vez, quizás advertido por los chinos, con anticipación y lo más asombroso, con acierto, tomar las medidas del caso, particularmente la de la cuarentena, más sabiendo el deplorable estado del servicio de salud nuestro y la escasa capacidad adquisitiva del salario.

Quienes esperaban, porque lo esperaban, revísese las redes, que a esta altura los venezolanos estuviésemos aniquilados por el coronavirus, hasta ahora se han quedado con los crespos hechos. Trump y sus aliados de adentro contaron que la pandemia obraría prontamente en su favor y se frustraron; y para más contratiempos la intentona de invasión y terrorismo que vendría de Colombia, en la que estuvo envuelto Clíver Alcalá, resultó, como otras, un rotundo fracaso.

Pero las elecciones estadounidenses están allí a la vuelta de la esquina y sintiendo que el virus pudiera desbaratar sus planes, alcanzó niveles que no esperaba y quizás tenga información que el número de muertos y sobre todo los negativos efectos que sobre la economía va a causar y por rebote a sus aspiraciones presidenciales, volvió sobre el 11 de septiembre, aquel triste y trágico acontecimiento que, según el parecer generalizado de ahora, fue causado desde adentro para aglutinar la unidad nacional en un momento de quiebre, opta por inventarse un enemigo que pone en peligro la seguridad de EEUU y sus habitantes. Y para eso, con segunda intención escoge a Maduro y los venezolanos. Obviando que el verdadero enemigo del pueblo estadounidense, el coronavirus, ya está adentro con la ayuda suya.

Ahora Trump adelanta sus planes, es necesario desviar la atención del pueblo; profundizar en él la idea que hay un enemigo externo que pone en peligro la estabilidad y seguridad suya y además, hasta podría ser, es responsable del malestar que causa el virus.

Por sus diabólicos planes, contando con colaboración interna, ahora opta por enviar componentes de la marina a medrar en el Caribe. Inventa una infantil excusa, que busca evitar que por ese espacio metan la droga a EEUU, mientras desde Colombia aquella entra en abundancia y sin impedimento alguno por la costa del Pacífico. Se trata sencillamente de un intento de bloqueo a Venezuela; ya las sanciones no les bastan a él y sus cómplices internos. Mientras gran parte del mundo, incluyendo sus países aliados, reclaman que ante la amenaza de la pandemia, que es un problema inherente al mundo todo, pues mientras la haya en un país los otros estarán amenazados, se suspendan las sanciones a Venezuela para que pueda combatir al virus con más holgura, Trump hace lo contrario. Todo porque Trump es el virus, es su catlizador y su aliado, el es mismo coronatrump.

Pero la flota estadounidense en el Caribe, con la excusa de combatir la droga por un flanco por donde no entra, como un estratega futbolístico que viéndose atacado por el flanco derecho, optara por reforzar la defensa en la izquierda, podría tener además el fin de bloquear nuestros puertos, invadir o introducir mercenarios para que desaten la violencia y el terrorismo, lo que sería provocar muertes con metralla y hasta facilitar que el virus se expanda y hasta alcance a los mismos mercenarios, quienes al regresar a sus "pagos" lo llevarían consigo.

Trump busca pues violar nuestro territorio, independencia y derecho a resolver nuestros asuntos y lo haría con más violencia que el coronavirus y hasta a este mismo ayudaría a multiplicarse, porque como hemos visto, él es el virus mismo.

¿Y cómo se combate este virus?

Pues la estrategia es otra. Obviar lo que puede dejarse para mañana y prepararse para un enemigo común de los venezolanos como el virus mismo. Se trata además de defender nuestro derecho a ser nosotros y a los recursos de los cuales la naturaleza nos dotó, siendo ellos el mayor interés de este virus (coronatrump). Y se trata de defender el derecho de resolver nuestros problemas sin injerencia extraña. La estrategia contra él es la unidad de los venezolanos, los patriotas, sin tomar en cuenta lo que pensemos de Maduro; salir a cantar y dispuesto a lo que el himno partisano clama, porque "pa´ bachaco chivo":

Una mañana, me he despertado,
O bella adiós, bella adiós, bella adiós, adiós, adiós.
Una Mañana, me he despertado,
y he descubierto al invasor.
¡Oh! Partisano, me voy contigo,
O bella adiós, bella adiós, bella adiós, adiós, adiós.
¡Oh! Partisano, me voy contigo,
porque me siento aquí morir.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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