Donald Trump, el Pato Donald y los 54 países de mierda

El Pato Donald no fue rico. Era de los pobres de la familia. El millonario era su tío el rico Mc pato. Si mal no recuerdo, las relaciones entre ambos no eran muy cordiales. No creo que eso tuviese justificación en eso que llaman la lucha de clases o el habitual conflicto entre el pobre y el rico cuando aquél es díscolo, pues a Walt Disney, a quien se le atribuye la autoría de esos personajes, no le veo enredado en un asunto sobre el cual tuvo una actitud muy definida. Tanto fue eso así, quiero contar esto porque nunca he leído a nadie que de eso haya hecho comentario alguno, que Disney mostró una descarada e indelicada actitud racista. En sus películas solía usar como música el jazz, esa genial creación de los negros del Mississippi. Y entre estos quizás, me atrevo a decirlo así, el más genial músico norteamericano, Louis Armstrong. Pero esos músicos no salían a escena o mejor en las filmaciones animadas. En lugar de humanos, aparecían sapos horribles. Para mí, siendo joven y habiendo tenido la virtud de criarme y formarme en una pequeña y hermosa ciudad donde lo culturalmente valioso y el buen gusto corrían por las plazas y la sabana, aquello me produjo un rechazo temprano por Disney, sin saber a ciencia cierta quién era éste, pero sí bastante de aquel genio de la música y ejecutante de la trompeta. Disney, con aquello demostró un pragmatismo indecente. Reconoció la virtud, enorme valor de aquella música y el genio de quienes la crearon y ejecutaron, pero no el valor y derecho que tenían como humanos.

Lo característico del Pato Donald era su mal genio y habituales pataleteras. Solía meter la pata y quedar mal incluso ante sus pequeños sobrinos quienes eran como un puente entre él y el tío millonario, por esa su desmedida irascibilidad e incompetencia para controlarse.

Quizás a Trump le pusieron Donald por aquel pato. O para mejor decirlo, cosas del insondable mundo y misterios de la vida, este Donald Trump heredó o copió aquella fea e incontrolable conducta del célebre personaje de Disney. Este, como el tío Mc Pato, también termino siendo millonario y señalado de muchas cosas que le ayudaron a alcanzar sus altares, el de la fama y cuentas bancarias.

Michel Moore, cineasta norteamericano, investigador, conoce bien al personaje. Por eso se atrevió a opinar que pudiera no terminar su período y se fundamento un poco en eso que Trump tiene del Pato Donald.

Ahora mismo, no habiendo salido todavía del enredo en el cual se metió, al reconocer de hecho a Jerusalén como capital de Israel, lo que significó una condena casi total de la ONU, donde ni siquiera Canadá le acompañó, vuelve a meter sus patas de dedos palmeados, de los palmípedos, al llamar "países de mierda", a cincuenta y cuatro de ellos cuyos nacionales suelen enfilar su rumbo hacia Estados Unidos.

Pretende ignorar, porque lo sabe bien, que el capitalismo mundial genera bienestar y acumulación en un área y entre pequeños grupos de gente a cambio de la miseria en otros. Que el crecimiento y bienestar de unas pocas áreas se produce a expensas de la pobreza en otras. Para decirlo de manera sensata y comprensible, ese drama es resultante del desequilibrio que genera el sistema. Las invasiones de población africana y del medio oriente hacia los propios EEUU y Europa, resultan en primer término de las guerras que estos países en aquellos espacios han provocado para apoderarse de riquezas o mejor sostener el crecimiento capitalista propio.

Pero al capitalismo sólo le gusta comerse las maduras y no asumir las consecuencias. Eso está en el espíritu del sistema o, para decirlo como de manera engolada, en su lógica.

Donald Trump, una especie de combinación entre el pato pobre e irascible y descontrolado y el tío Rico Mcpato, algo así como el Dr., Jekyl y Mr. Hyde, no tiene control y siendo rico y poderoso "es más peligroso que mono con hojilla".

Trump no lanza al suelo su peluca como el Pato Donald su gorrita de marinero y por supuesto tampoco salta sobre ella. Pero si agita con furia el dedo índice de su mano de derecha y la furia de su cara no es la misma del Pato, sino la que solía apoderarse de Mr. Hyde. El pobre pato decía insolencias "inocentes", Donald Trump cosas como esas de llamar mierda a los habitantes de 54 países.

Dos senadores demócratas, que no por serlos, confirmaron lo informado por la prensa. Donald, no el Pato, sino el presidente, lo desmiente. Pero el rico Donald vive en eso, desmintiéndose por que hace. Recién llegado a la presidencia de su país, en una sesión para la toma de la fotografía protocolar en un evento internacional, cual un borracho cualquiera o aquel pobre pato malhumorado, sacó a empujones de su espacio a un dignatario de los allí presentes para colocarse él. Ni siquiera se percató de aquel acto indecoroso, tanto que no se desmintió siquiera.

Ahora, los 54 países insultados, irrespetados le piden se disculpe y Trump, pese la confirmación de la prensa y senadores de su país, no se disculpa, pero admite haber hecho unas afirmaciones "ásperas". Además de lo ya conocido y confirmado por testigos, como lo admitido por él, eso de áspero, sirven para confirmar lo de Pato Donald y Rico Mc Pato que hay en Trump.

Ahora uno comprende cuánto de verdad debe haber en aquellas acusaciones frecuentes contra presentadas por damas que dicen haber sido acosadas y hasta abusadas sexualmente por él, que siempre desmiente sin convicción.



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Eligio Damas


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