En Guyana, “nos cogen de estropajo”, primero ladró el brasileño, callamos y repitió el gringo


“Vamos a desnudar estas maniobras, frente al Caribe, contra Venezuela”.

La anterior frase es del presidente Maduro, quien agregó: “EEUU se inmiscuye en un asunto que no le compete ni jurídica ni políticamente y obedece” a una estrategia favorable a la Exxon Mobil.

La misma actitud se expresa en reciente comunicado de la Cancillería venezolana, con motivo de recientes declaraciones del recién nombrado Embajador de USA en la República Corporativa de Guyana.

Ahora, ¿Qué dijo el señor o míster Holloway, que así se llama el funcionario que entró muy polémico al cargo?

Por lo escuchado anoche al presidente Maduro y lo concerniente al comunicado de la Cancillería, el recién llegado a Georgetown, en el acto de entrega de credenciales al presidente David Granger, constituyó un reconocimiento por parte de su país al laudo arbitral de 1899, que constituyó un despojo imperial, por parte de Inglaterra a Venezuela, precisamente con apoyo de representación estadounidense. Proceder o atropello que se pudo demostrar y dio origen al acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, donde se establecen los procedimientos para resolver una disputa que está pendiente y reconocen el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo. Pero no sólo le dio el funcionario gringo falsa vigencia al laudo arbitral, derivado de un chanchullo, de 1899, sino llama a que eso se respete. Como Venezuela “es una amenaza inusual y extraordinaria”, lo dicho por míster Holloway es, por lo menos, “una muy seria advertencia”.

Para los efectos que siguen, es pertinente declarar que apoyamos absolutamente las declaraciones del presidente de Venezuela, porque bien sabemos que, no sólo es impertinente declarar válido un laudo tramposo, producto de un contubernio entre potencias imperiales, disputa que no fue con Guyana sino con Inglaterra que se apropió, valiéndose de su poder militar y los apoyos con que contaba, sino porque lo dicho por Holloway, se corresponde con el plan de negarle el derecho a los venezolanos de decidir sus asuntos sino también con el de arrebatarle sus recursos, empezando por los que están depositados en el territorio envuelto en el acuerdo de Ginebra. Además, como dijo la cancillería, ese asunto no les compete o como suelen decir en estos casos en Cumaná, “no hay cabida para en esa sopa metan su cucharada”.

Hasta estamos bien y conformes con la protesta oficial venezolana. Pero sucede que varios días atrás, en los primeros días de septiembre, en la conmemoración de un día festivo brasileño, en la embajada carioca en Georgetown, el represente del gobierno de Dilma Rousseff, dijo exactamente lo mismo que su homólogo gringo. En efecto, sentenció el brasileño, “Creo que en siglo XXI no hay lugar para viejas disputas territoriales”. Pero no conforme con eso, con demasiada soberbia para ser nuestro “amigo”, agregó “Brasil no aceptará ningún disturbio en sus fronteras”. Al respecto, mediante el siguiente link, les invito a leer el artículo que escribí entonces.

http://www.aporrea.org/actualidad/a213774.html

Es notorio, es el mismo discurso. El brasileño también desconoció el acuerdo de Ginebra de 1966 y dio por válido el ilegal laudo arbitral de 1899. También como su homólogo norteamericano nos amenazó y consideró con derecho a dictarnos la conducta a seguir. Según el brasileño, como el gringo, debemos callarnos porque nuestro reclamo no está vigente, lo decidieron ellos, los poderosos y ambiciosos que en verdad, creo yo aún, representan ambos funcionarios.

Todavía estoy esperando se haga pública la protesta de Venezuela ante el gobierno de Brasil y saber el destino del “imprudente” e inamistoso embajador brasileño. La conducta de este, fue también bastante grave, más tratándose de un gobierno presuntamente aliado, que sirvió para alentar a los gringos a expresarse como lo hizo Holloway. Todo el mundo espera declaraciones y gestos como esos contra nosotros de parte de la diplomacia estadounidense y por ello pudiéramos hasta tener un formato para responderles, como los tiene el Departamento de Estado, pero no que esas agresiones y alientos a la política norteamericana procedan de quienes tenemos como amigos.

No haberle respondido públicamente, cortésmente y con la energía debida al gobierno de Brasil en aquella oportunidad, lo que no equivale decir hacerlo con agresividad, fue un error que alentó lo que ahora acaba de hacer la Casa Blanca por intermedio del embajador Holloway. Lo cortés no quita lo valiente. Quien calla otorga.
 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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