¿Por qué firmé contra decreto de Obama?

Después de desocuparme de unas tareas importantes que me alejaron de este medio, habiendo pasado frente a espacios donde varios jóvenes, instalados bajo toldos recogían firmas entre los transeúntes contra el decreto emitido por Obama, me puse a repensar las razones que me llevaron a firmar, días atrás, por lo mismo.

            Lo primero que pensé fue en Bolívar, aquel visionario que como le he oído decir dos veces a Rafael Correa, “miraba en continentes y pensaba en siglos”; quien concibió la idea de unir a las “naciones antes españolas” en una sola para protegernos del peligro que significaba el inmenso bloque territorial, político y económico que representaba EEUU.

            El Libertador conocía a fondo la experiencia de aquel inmenso Imperio Macedónico iniciado por Filipo II y continuado con posterioridad por su hijo Alejandro Magno, que construyó un amplísimo mercado, uniendo territorios, ganando poblaciones y en consecuencia una respetable potencia de su tiempo con todas las consecuencias que eso significó en el campo de la economía, ciencia y cultura, donde curiosamente, para decirlo de alguna manera, se abolió la esclavitud. Por eso Bolívar, cuando pensó en convocar el congreso anfictiónico de Panamá, señaló no sólo que a ese evento únicamente deberían concurrir, como antes anotamos, “las antiguas colonias españolas”, sino también “que bello sería que Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos”. Fue en Corinto donde Filipo II unificó a los pueblos, ciudades griegas, en lo que entonces se llamó el Imperio Macedónico que se expandió más allá del espacio griego.

            Estuvo claro el Libertador, por eso lo de decir que “miraba en continentes y pensaba en siglos”, que el crecimiento de la economía norteamericana y aparejada a ello la conducta que ya había observado en el modelo que allá se desarrollaba, por el conocimiento que tenía del funcionamiento de la economía mundial, que EEUU significaba un peligro para nosotros divididos en pequeñas naciones. Por todo eso también expresó, “EEUU parece destinado por la providencia a plagar a América de miseria en nombre de la libertad”. No cabe duda que el Libertador se refería con claridad meridiana al “liberalismo económico” contra el cual aquel país había combatido para independizarse de Inglaterra, pero que añoraba aplicarlo a los débiles; en esa lista estábamos nosotros de primero. La historia posterior le dio toda la razón al genial caraqueño.

            Pensé en todo eso y en sus luchas por darnos la independencia política, hacernos una nación con derecho a decidir sus propios asuntos y asumir las políticas que consideremos pertinentes; en su empeño que nuestra unidad política, territorial, se asociasen al desarrollo de una economía poderosa bajo régimen republicano y democrático. Pensé en su sacrificio por unirnos a todos los pueblos “antes colonias españolas” para que pudiésemos tener espacios, recursos, población, capacidad de producir y mercados para que la independencia y la invulnerabilidad nos cobijasen.

          Pensé en el Mariscal de Ayacucho; aquel joven que añoró poder dejar “toda la responsabilidad” que le detenía allá lejos, en el sur, para volver a Cumaná, “caminar por su calles y ver a los viejos amigos”. Recordé como debilitado el Libertador, por los enemigos contrarios a la “Gran Colombia” y ganados para fragmentarnos y dominarnos fácilmente, hasta poniéndonos unos en contra de otros, emboscaron  al cumanés en la montaña de Berruecos para eliminar a aquel joven héroe, quien no sólo era ferviente partidario del ideal bolivariano sino seguro continuador de las tareas de Bolívar, como su digno y lógico heredero. Había que aniquilar el proyecto y matar sus cabezas visibles y brillantes. Detrás de esos planes, sin duda alguna, estuvo el gobierno de EEUU, al cual el Libertador ya se había enfrentado, por distintas razones, empezando por el accionar gringo para sabotear la unidad de la América “antes española”.

            Cuando fui a firmar, medité por todos los patriotas venezolanos que dieron su vida por la independencia nuestra y convocados por Bolívar, siguieron entusiastas al “Ejército Libertador”, hasta más allá de más nunca, donde las fuerzas se agotan, para contribuir con un proyecto político continental liberador y barrera para evitar que sucediese todo lo que EEUU ha hecho con nosotros, después de destruida la Gran Colombia. ¿Cómo vacilar y desconocer la herencia, esfuerzo, sacrificio de aquellos hombres? ¿Cómo callar o aceptar la ofensa, agresión de Obama que lo es contra Bolívar y todos los valientes y abnegados ascendientes nuestros que regaron con  su sangre y heroísmo todo el espacio continental desde Güiria hasta los límites con la Argentina?

           Fui a firmar porque por mis venas corre la sangre de todos aquellos que contribuyeron a formar esta patria; empezando por los padres originarios, los indígenas, los africanos y  de todos quienes nos dieron un pasado de gloria, historia hermosa que contar y recordar orgullosamente; por nuestros bisabuelos, abuelos, padres, hermanos, hijos, nietos quienes aquí nacieron y aprendieron que la patria es lo primero. Por estas cosas, que sólo son unas pocas, dentro de una calificación cuantitativa, pero demasiado si las valoramos cualitativamente, por el amor que ellas prodigaron en nosotros; firmé por la heroica, histórica y bella ciudad donde nací y tengo raíces profundas, Cumaná; por la capacidad que hemos desarrollado de subliminar cualquier contratiempo presuntamente valioso, sobre todo cuando se invierten los valores, fui a firmar contra el vil decreto y pedir #ObamaDerogaDecretoYa.

            ¿Cómo permitir u obviar, por razones subalternas, que el presidente de otros país, potencia imperial y abusiva, interesada en apoderarse de lo nuestro mancille nuestra historia, héroes, toda nuestra ascendencia y ponga en riesgo que nuestros descendientes vuelvan a la triste condición de colonizados, porque ese es el disfrazado objetivo del accionar del gran capital internacional y sus socios internos, colonizados mentales ellos, eunucos, quienes nos miran como presa codiciada?

            ¡Por todo ese vainero firmé contra el decreto del farsante y marioneta capitalista Barack  Hussein Obama!



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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