Los tres fantasmas venezolanos y la seguridad de USA

Entre las reacciones nacionales e internacionales que se han  producido  frente a la Ley-Obama, declarando a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, comienza a perfilarse una que intenta banalizar tal amenaza, tipificándola de locura o bufonada del ocupante de la Casa Blanca. Sin embargo, cuando le metemos economía política a esta declaración, la cuestión adquiere ribetes que nada tienen que ver con la locura o con la payasada. Veamos:

1.-El capitalismo en Europa nació enfrentado a la renta de la tierra, pues, emergió en un medio histórico donde el recurso tierra ya había sido apropiado, por consiguiente, la única manera de explotar este recurso mediante la utilización del capital, era pagándole un canon de arrendamiento (Renta del Suelo) a los propietarios de la tierra; en tal sentido, el capitalista debía compartir su ganancia con el terrateniente, debilitando así, el proceso de acumulación de capital. Ante tal eventualidad, la burguesía europea se dispuso a liquidar la Renta del Suelo por su neto carácter anticapitalista.  Tal cometido lo logró mediante la creación de la Economía Política Clásica, la que sentenció que la renta del suelo podía ser minimizada mediante una sabia política fiscal. En este mismo orden de ideas, el capital inventó la división internacional del trabajo y el libre comercio, para incorporar los recursos naturales de la periferia del sistema capitalista (África, Asia y América Latina) al proceso de acumulación de capital europeo. Mediante estas dos tenazas, el capital europeo convirtió la renta de la tierra en un fantasma.

Paradójicamente   al capital le surgió este fantasma en países del Tercer Mundo, cuando los países primarios- exportadores comenzaron a pelear por la defensa de sus recursos naturales. El caso más dramático para el imperio capitalista ha sido Venezuela, donde la renta petrolera que el Comandante Chávez llevó a niveles siderales; propinándole de esta manera, un gancho al  hígado a la acumulación del capital en los países desarrollados, pues, les encareció la energía y por lo tanto, les disminuyó la tasa de ganancia. La reacción de los países capitalistas desarrollados frente a este fantasma redivivo ha sido una sola: liquidar la soberanía nacional de los países que defienda la renta del suelo como categoría económica al servicio de sus pueblos, o sea, recolonizarlos.

2.-La emergencia del fantasma del rentismo en Venezuela  no hubiera podido darse sin el concurso del nacionalismo, otro fantasma  que el capital creyó haber enterrado en la periferia del sistema, mediante la aplicación del recetario neoliberal. El Plan Patria, la defensa de la OPEP y todos los procesos de integración promocionados por el Comandante Chávez,  son expresiones de un nacionalismo,  que poco a poco se va identificando con los intereses de las clases más humildes de la periferia del sistema. El fantasma del nacionalismo es una barrera infranqueable para la recolonización del Tercer Mundo.

3.-Por último, a raíz de la caída del Socialismo Real, la propuesta socialista como alternativa al capitalismo fue borrada del destino de los pueblos, por los intelectuales orgánicos del capital. El capital a partir de 1989 decretó la muerte del socialismo y de todas las propuestos ideopoliticas que intentaran superar al capitalismo. Pero que vaina para el capital: de nuevo en Venezuela surgía un tercer fantasma redivivo: la propuesta socialista de manos del Comandante Chávez, y ahora apuntalada por  el Comandante Nicolás Maduro. Hoy en Venezuela, la propuesta socialista cuenta con una masa critica de cinco millones de personas,  dispuestas a defender con su vida este hermoso proyecto de vida.

En atención a lo expuesto, resulta evidente que el rentismo, el nacionalismo y el socialismo son armas de exterminio masivo para la acumulación de capital, en consecuencia, son una amenaza para la seguridad nacional de los países hegemónicos del capitalismo. Por consiguientes, si el capital se propone superar la severa crisis económica que lo viene afectando desde el 2008, debe liquidar por todos los medios estos fantasma que han resucitado en la Venezuela chavista, a fin de apoderarse de los inmensos recursos naturales que anidan en el territorio latinoamericano. Así que no estamos frente  a una payasada del presidente Obama; por el contrario estamos frente a un capitalismo que vive una crisis estructural y que intenta solventarla recolonizando los países más débiles del planeta, para obtener energía y materias primas baratas que ayuden a elevar su tasa de ganancia.



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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