Contradicciones chavistas y amenazas de Obama. ¿Dónde está el enemigo?

UNASUR, por intermedio del canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, ha declarado su disposición a “buscar canales de comunicación con el gobierno de Estados Unidos que favorezcan el diálogo directo entre los dos países, Venezuela y Estados Unidos, en el marco del respeto de los Estados y el principio de no intervención”.

Por supuesto, lo anterior es lo mismo que reiteradamente la propia Venezuela, por la voz de su presidente ha manifestado. El primer funcionario nacional lo dice y lo repite y hasta, como solemos hacer en estos casos los venezolanos, las mismas veces, ha extendido su mano para abrir conversaciones en el plano elemental e indispensable del respeto mutuo. Porque lo cortés no quita lo valiente. La definición del gobierno venezolano y el proceso bolivariano todo de antimperialista, que en estos tiempos, pasa por el sueño bolivariano quien no supo de imperialismos, pero sí de bloques, enormes mercados que se consolidaban para exportar sus mercancías y para apetecer las materias primas de los más pequeños, por lo que dijo aquella frase según la cual Estados Unidos parecían estar condenados por la providencia a plagar América de miseria en nombre de la libertad, no tiene necesariamente que ser un obstáculo para para que entre ambos Estados impere la armonía, buenas y justas relaciones comerciales.

Obama mismo, acaba de confesar – al margen del interés oculto que pudiera haber detrás de sus palabras – que el manejo dado a las relaciones con Cuba había sido un fracaso y por eso se proponía una nueva forma de hacer. Porque a él, desde que llegó al gobierno, le gusta mucho decir que olvidemos el pasado, miremos al futuro y encaremos los asuntos con una nueva visión; sólo que se queda en eso y él suele contradecirse y repetir los mismos errores. O lo que es lo mismo le fascina recurrir al pasado más que nadie.

Ahora, mientras vende un aparentemente atractivo discurso frente a Cuba, sin dejar de ofrecer sólo lo que le conviene, como el simple establecimiento de relaciones pero sin ir mucho más allá de donde se hayan los intereses cubanos; no quiere que de Guantánamo le hablen, menos del resarcimiento de los daños causados al pueblo cubano, calculados en una cifra inmensa en dólares.

Pero mientras se muestra falsamente “cambiante y novedoso”, como relacionarse con Cuba, para intentar una nueva forma de desestabilizar, que sería volver a lo de siempre, a Venezuela le ofrece la misma carta que en Cuba se le quedó fría. Por supuesto, como los anticastristas sobre todo de Miami, quienes todavía “amarran los perros con chorizos”, andan por demás disgustados porque el odio no les deja entender la maniobra; los ultraderechistas de Venezuela “bailan en una pata” porque Obama está tratando de ganar apoyo para sus guarimbas, guerra económica, insurrecciones con paramilitares y hasta un golpe de Estado si los vientos les ayudan.

Deberíamos estar muy claros, porque es demasiado obvio, que los nacimientos de ALBA, Petro-Caribe, UNASUR y CELAC, han sido golpes muy rudos sobre la humanidad del imperialismo y las cenizas de la doctrina Monroe. Esta, hasta hace poco, hecha cenizas más que todo por el olvido del gobierno central norteamericano, más concentrado en Asia y África, quiere ser como el Ave Fénix, al comprobar, percatarse, como de repente, cuánta influencia han perdido en el área, donde Brasil se ha levantado como una economía respetable, integrante del BRICS y el área toda mira hacia esas economías, sobre todo la de China.

Lo que Obama, en su egolatría llama novedoso, no es más que volver al pasado e intentar demoler toda la arquitectura construida en nuestro espacio, en buena medida por la iniciativa y acción de ese soñador y bello personaje que se llamó Hugo Chávez.

Por eso, la política imperial tiene como meta destruir todo lo que el líder venezolano construyó y representa. Sabe bien la clase gobernante gringa y sus aliados que los organismos antes mencionados se han convertido en serios obstáculos que si no se pueden eliminar hay que neutralizarlos.

Por eso dice, hace y dice personalmente todo cuanto se le ocurra o por intermedio de sus “subalternos” –entre comillas porque en veces uno no sabe a ciencia cierta si lo son de él –. Ahora mismo, mientras el canciller Patiño declara lo que arriba citamos, ha señalado que la nueva estrategia de seguridad de la Casa Blanca, es apoyar “a los ciudadanos de países donde el pleno ejercicio de la democracia está en riesgo, como en Venezuela”.

Lo primero que resalta que en nuestro país “la democracia está en riesgo” y por eso le darán su apoyo a aquellos ciudadanos, sabemos bien a quienes se refiere, para que rescaten la democracia, formen un gobierno de transición – porque esta es la cartilla- para restituir la verdadera democracia, la de ellos. Los pocos locos que intentan desatar la violencia en Venezuela, son los ciudadanos a quienes Obama está dispuesto a darle apoyo y a quienes cree competente para una democracia como la concibe y quiere.

Pero no queda allí. Leamos esta perla. Aunque algunos países en la región continúan atrapados en viejos –la misma cantaleta – debates ideológicos, seguiremos trabajando……., con gobiernos interesados en cooperar con nosotros…..para reforzar los principios de la Carta Democrática Interamericana”.

Dicho de otra manera, la “nueva estrategia”, que de nueva nada tiene, consiste en tratar de ganarse algunos gobiernos del área, como para reventar nuestros organismos regionales novedosos y que apuntan a la unidad y soberanía, para tumbar cualquier otro que incomode a Estados Unidos. Volver de nuevo a los golpes descarados o a la invasión contando con alcahuetes y celestinas. En esa mira está Venezuela. ¡No hay pele!

Mientras Obama planea eso, lo que no parece fácil de lograr, pero tampoco imposible, nosotros los revolucionarios venezolanos, chavistas, no podemos minimizar la contradicción fundamental y colocar nuestras diferencias, que pueden resolverse a lo largo del debate mientras se combate, en el lugar de aquellas.

El divisionismo en el frente revolucionario por diferencias que no dejan de ser importantes, pero nunca más que la estabilidad venezolana, la fortaleza del gobierno, avance del proceso y firmeza de las trincheras, ayuda a la estrategia gringa. Por eso se impone la sensatez y no creo que ante esta coyuntura eso exija demasiado esfuerzo o talento, habiendo buen fe. Como dijo Brito García: ¡Hay que saber dónde está el enemigo!


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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