Hay que abrir los ojos, porque cerrarlos no soluciona el problema

Hay que abrir los ojos porque cerrarlos no soluciona el problema, no podemos hacer como el avestruz y meter la cabeza n un hueco para que el enemigo no nos vea.

En este caso que nos toca en esta nota, nuestro enemigo es la escaces o mejor dicho la falta de organización en la distribución de los artículos de primera necesidad.

Digo mejor distribución porque los representantes del pueblo en altas posiciones de responsabilidad insisten en que el problema no es de producción sino de sabotaje; en ese concepto se entiende que el sabotaje estaría entonces en la distribución.

Algo de cierto tiene que haber en eso pues en mi despensa (ya ese concepto no se puede usar en el estricto significado porque los anaqueles individuales que alguna vez tuvimos ya son repisas para guardar cosas viejas entre uno que otro paquete de arroz y algo mas) como decía debe ser cierto eso de la mala distribución pues en mi despensa no consigo lo que abunda en la de los buhoneros y revendedores.

Tiene que haber una muy mala distribución de los alimentos pues en el primer día del operativo de cierre parcial de la frontera colombo-venezolana se determino que los camiones que no llegan a nuestros supermercados pasan hasta los tequeteques de alimentos hacia el vecino país.

Pero siendo sinceros y manteniéndonos con los ojos pelaos, ¿Será este realmente el problema?, ¿una mala distribución donde las mafias tienen la mayoría y los supermercados honestos tienen solo las sobras? O ¿habrá algo mas???

Mientras los encargados de organizar la pea no sean sinceros y hablen claros la sensación de zozobra se seguirá alimentando y seguirá creciendo.

Es cierto que el contrabando es dañino y golpea, pero ¿realmente los contrabandistas están capacitados para extraer el 30 o 40 % de la producción nacional como escuché por ahí? De ser cierto es imposible manejar esos volúmenes sin complicidad de los cuidadores de la frontera.

Que un ciudadano intente llevar, como vimos en el noticiero, unos paquetes de harina de maíz dentro de las puertas del vehículo, y esto sea detectado por la eficiente Guardia nacional Bolivariana (no se con que detectores lograron eso) me parece típico de la viveza del pueblo más que de las mafias organizadas, ¿Cuántos vehículos pueden pasar en esas condiciones, la frontera? Cual puede ser el porcentaje de extracción que esté en la capacidad de esa hampa desorganizada que llamamos “viveza criolla” seguramente es una cifra preocupante; pero no creo que de esa forma se pueda sustraer del país el 30 o 40% de lo que las plantas productoras sacan al mercado.

Si la mayoría de las fabricas están entre Valencia y Caracas ¿Cómo es eso de que camiones y camiones pueden atravesar todo el país y chupulum pasan el puente fronterizo que los separa de los bolívares y los acerca a los dólares; sin ser notados?

¿Tienen capacidad los contrabandistas de pasar el 30 o 40% de la producción nacional por trochas y veredas en canoas y mulas? ¿A ese nivel llegamos?

En fin si seguimos con los ojos cerrados no descubriremos cual es la raíz del problema; mas allá de que el contrabando al nivel que sea hace daño a las economías, el problema debe ser más profundo y mas estructural que lo que los encargados de controlar la pea nos dicen.

Si no se sincera la economía, con un sistema cambiario eficiente y justo (tanto para el país, como para los empresarios) seguirá siendo negocio para las mafias del contrabando cambiar productos nuestros por dólares de dudosa procedencia.

Si no se sincera el precio de la gasolina para que se acabe el derroche y la manera absurda como la usamos, será negocio para los contrabandistas llevarla donde sea.

En días pasados unos amigos turistas europeos me dijeron que le tomaron una foto al marcador del surtidor para enviarla por whatsapp a unos amigos pero que no lograban explicarles el cambio en Euros pues eran porciones mínimas de centavos y el cuento les parecía inverosímil, y en conclusión, como para que entendieran nuestra realidad le dijeron a sus amigos; algo que me abofeteo duramente: “estos tíos están derrochando la gasolina de manera tal que los mecánicos y hasta los pintores lavan las brochas o las herramientas con gasolina, es que aquí es más barata que un vaso de agua, que yo lo he visto con mis propios ojos”.

Si, así manejamos nuestra economía lavándonos las manos con gasolina para quitarnos la grasa, eso sale más barato que un desengrasante comercial; pero eso no puede ser verdad; no puede ser verdad que salga más barato purificar nuestra agua y embotellarla que refinar petróleo hasta sacar gasolina; ni nuestro petróleo es tan liviano ni nuestra agua es tan sucia.

El problema estructural es el sistema económico que no hemos sido capaces de cambiar, por temores políticos y falta de guaramos; ¿Cuando se va a prohibir que los supermercados ordenen a los clientes hacer una cola y vuelvan a colocar los alimentos en los anaqueles? ¿Cuándo se va a supervisar realmente los niveles de producción de las fabricas?¿Donde está el tan cacareado poder obrero? ¿Cuándo el empresariado va a recibir dólares a precio justo y a tiempo para acabar con las mafias cambiarias?

En días pasados escuche al representante de la cámara de vendedores de autopartes, explicando la demora a la que fue sometido el sector, al punto de que cuando por fin hubo dólares para ese rubro ya los anaqueles están vacios, es como si los negocios estuvieran casi empezando de nuevo.

Le voy a robar a ese señor, cuyo nombre no recuerdo, un comentario que hizo durante esa entrevista: “antes si uno viajaba y se accidentaba en la carretera; en alguna bodeguita de la vía, además de la catalina con la malta fría que aprovechabas para comprar, te encontrabas con que tenian bujías, mangueras, correas, bombillos, rolineras y un sinfín de cosas y de paso estaban en capacidad de preguntarte ¿Cómo lo quiere importado o nacional? ¿Original o genérico?”

¿Porque llegamos al extremo de que, si conseguimos alguna bodeguita de carretera que ha sobrevivido, no tiene ni la catalina pues esta no se consigue por falta de harina de trigo (la malta si pues la polar nos hace ver que para lo único que no consigue dólares es para hacer harina pan).

Luchemos contra el contrabando en todas sus formas, pero sin creernos el cuento de que esa es la causa de que en el país no se consiga lo que siempre hubo.

Luchemos contra la ineficiencia y la corrupción a todo nivel, la ineficiencia es un tipo de corrupción más dañina que el mismo contrabando pues permite todos los males.

No sigamos con los ojos cerrados, hay que tomar medidas y estas son de orden económico, con costo político, no hay de otra; no hay enfermedad que se cure sin remedios amargos, pero hay que actuar a tiempo; porque mientras más se tarde más difícil es, como dijo el eterno Ali.

¿De dónde sacan los eruditos de las finanzas nacionales que nuestra moneda está a poco más de seis bolívares con respecto al dólar para el estado, pero que para el resto de las actividades no?¿Que formula es esa? ¿No será eso parte de meter la cabeza en el hueco para no ver al enemigo?

¿Cuándo vamos a tener una moneda latinoamericana, apoyados en la experiencia del euro, para derrumbar a ese tigre de papel llamado dólar?.

Mientras nosotros nos sudamos la gota para sacar petróleo, con lo útil que es este para todo; los Estados Unidos solo invierten en tinta y fabrican toneladas de dólares a diario en una fábrica que nadie controla y no descansa las 24 horas del día y de la noche también; y nos los dan a cambio como aquellos espejitos que los españoles les daban a los indios que nos antecedieron.

El problema de la distribución de los alimentos de manera justa y eficiente pasa por revisar todo el sistema económico que tenemos incrustado hasta en las vísceras desde los tiempos de la colonia española, que después se volvió gringa y hasta al español jodio, parafraseando una vez más al camarada Ali primera.

La soberanía alimentaria nos obliga a abrir los ojos para que podamos abrir la boca y alcance para todos.

La soberanía alimentaria y la verdadera independencia pasa por sacudirnos del yugo impuesto por el tío Sam a través de su moneda.

“Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo” dijo Henry Kissinger; y lo aplican con eficiencia. Aprendamos de ellos, y devolvámosle su boomerang, trabajemos en eso.

Por una verdadera independencia abramos los ojos pues con ellos cerrados nop solucionaremos los problemas.


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Oscar Jiménez


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