Masas y Armas en el Golpe de Quito

La función militar de las masas varía según el tipo de enfrentamiento armado en que participan: la guerra convencional, la guerra de guerrillas o un golpe militar. Carentes de armas, entrenamiento y organización, su función de resistencia en un golpe militar es esencialmente psicológica-informativa. Su manifestación callejera les permite a los militares, tanto golpistas como anti-golpistas, juzgar los costos políticos de la matanza para imponerse.

La protesta de masas es, por lo tanto, una variable más en el plan de batalla de los golpistas y, por lo general, es una variable secundaria. Cuando los militares están decididos a sofocar las protestas en sangre, como en el caso de las dictaduras militares de Pinochet y Videla, la resistencia popular no tiene ningún efecto neutralizador real sobre el coup d´etat. Cuando las condiciones políticas nacionales o internacionales no permiten este escenario y los golpistas tienen que usar la represión selectiva, como en Honduras, la resistencia de las masas es políticamente importante, pero no puede vencer a las armas.

La profunda verdad del axioma de Mao Tse Tung, formulado en 1938, “que el poder político nace del cañón del fusil” --- “Qiang Gan Zi Li Mian Chu Zheng Quan"--- se verifica en el golpe militar de Caracas (2002), de Honduras (2009), y la asonada de Quito (2010). El golpe militar del 11 de abril del 2002 en Venezuela fracasó, porque grupos militares opuestos al coup d´etat se organizaron en torno al General Raúl Baduel en la base de Maracay, desde donde desconocieron públicamente a los golpistas y rescataron en una audaz operación aérea al Presidente cautivo, Hugo Chávez. El golpe de grupos policiacos y de la Fuerza Aérea en Ecuador fracasó por las mismas razones. Sectores importantes del Ejército, encabezados por el Jefe del Estado Mayor, se negaron a la sublevación y rescataron al Presidente cautivo en una arriesgada operación armada, al precio de muertos y heridos. En Honduras, la Fuerza Armada se mantuvo leal a los golpistas, y, en consecuencia, la heroica resistencia de las masas no logró derrotarlos. De hecho, hasta el día de hoy están en el poder.

Intelectuales románticos, demagógicos y estatal-populistas siguen con la cantaleta, de que el pueblo derrotó a los golpistas militares. Esta falacia ha sido refutada innumerables veces por la historia en todo el mundo. Ante su quijotesca negación de la evidencia empírica y del pensamiento de los grandes estrategas militares, posiblemente solo una buena dosis de pedagogía y ciencia pueden curarlos. Mao expresó la verdad pedagógica de que para conocer el sabor de la manzana, “hay que morderla”. Lenin expresó el axioma epistemológico, que la verdad es concreta.

En buen romance. El día, en que esos demagogos e ilusos han estado en una balacera o ante un tanque listo para dispararles, entenderán de inmediato la sabiduría de la formulación de Mao y lo quijotesco de pretender, que se puede vencer a las armas con sus cartitas de protesta o manifestaciones civiles.


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Heinz Dieterich


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