La evolución no explica la ignorancia del experto

Excluyo de este análisis todo cuanto pertenece a la creatividad. Creatividad que tenga que ver con la invención, manufactura y producción de lo material, pues eso pertenece a otros estadios del discernimiento, de la intelección y de la inspiración. Y añado que cualquier observación y comentario al respecto lo consideraré como un obsequio extraordinario...

Me refiero aquí exclusivamente a lo inmaterial... La evolución de las especies no creo que sólo sea aplicable a la categoría aristotélica animal. El ser humano está incluido. Cuando examinamos la historia de los pueblos y de la humanidad; cuando acercamos un cristal de aumento a los hechos y, sobre todo, a las ideas, y más aún sobre todo a las ideas de quienes han dirigido y dirigen el destino de las sociedades, de los seres humanos y de la vida sobre la Tierra, llamar asombro a las diferencias extraordinarias entre los siglos y las ideas de quienes a menudo pasaron por ser eminencias, sea en la religión, en ciencia, y en lo que entendemos por sentido común, evolución es un término que se queda corto para expresar la idea del progreso del entendimiento humano pues encierra algo mucho más complejo. Parece que, hablando de seres humanos comprendidos en todas las clases del bípedo implume, hubiese en su más remotos orígenes procedencias muy diferentes...

Yo me pregunto (me paso la vida interrogándome) a qué es debido, por ejemplo, que hace 3, 4 o 5 mil años el mismo ser humano, morfológicamente hablando, que el humano cometiese tantas barbaridades con sus congéneres, o les sometía a esclavitud o... que desde ese mismo número de años siga matando a otros seres vivos, hombres o animales, es indiferente que sea para comer (salvo donde no existen otros alimentos) o para su recreo, y empiece ahora, miles de años después, a ver en ello una aberración aunque todavía sea lento el proceso de intelección? ¿Evoluciona el pensamiento al compás del sentimiento? ¿O es el sentimiento el que evoluciona y ese, en principio no tiene cabida alguna en el sistema neuronal, ni hay razones que nos conduzcan al él desde la emoción? ¿O sí?

A mí no me sirven las explicaciones neurológicas o científicas, pues dudo que el circuito neuronal tenga algo que ver esa "clase" de pensamiento con lo que me parece estrechamente ligado al sentimiento. Ha de haber otros factores desconocidos, siempre desconocidos por más que se empeñen los especialistas, los expertos y los "sabios" en relacionar evolución, con la precisión de un dardo en la diana, efectos y causas, y lo que convencionalmente llamamos civilización; civilización que modifica comportamientos indeseables vistos desde la perspectiva de un humano del siglo XXI pero transformados en otros que cualitativamente vienen a ser de la misma naturaleza aunque difícil de precisar. Un ser que habitando otro mundo nos lleve un millón de años terrenales de ventaja ¿qué habrá de pensar cuando entre nosotros la vida se hace tan imposible al razonar entre nosotros mismos, y cuando lo único susceptible de esperar unanimidad (si es que eso es así) es reprobar, anatematizar, condenar y eventualmente sin reserva mental alguna segar una vida o atentar a la integridad física o síquica de otro ser humano; resultando cualquier otra reprobación o discrepancia una mezquindad, una bajeza, una limitación insoportable de la condición humana en el sentido más general? Incluso la propiedad privada, si se entiende la propiedad en los términos entendidos por el colectivismo y no por la abominable conceptuación de la privacidad en su sentido estricto, podría ser discutible: pero en último término lo único que, como digo, excepto la vida y la integridad, podría ser objeto de deliberación y discusión. Todo lo demás estaría fuera del tráfico conceptual. Todo lo demás empieza a parecerme propio sólo de los estados de la pre-consciencia, de la pre-conciencia y de estados mentales anteriores al momento en que el sujeto se percibe a sí mismo como algo diferente del objeto que tiene ante sí.

En todo caso si la evolución mental fuese tan lenta como lo prueban las guerras todavía calientes (medido el tiempo por parámetros cósmicos), el ser humano, quienes dirigen su destino y quienes refuerzan su deseo de gobernarlos, son seres que no han comprendido todavía que la misma importancia tiene, a los ojos de las estrellas, que una roca aplaste un poblado, un tsunami arrase a toda una nación y una paja rompa la segunda articulación de la segunda pata de una hormiga...



Esta nota ha sido leída aproximadamente 485 veces.



Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

Visite el perfil de Jaime Richart para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Jaime Richart

Jaime Richart

Más artículos de este autor