La verdad sobre la gripe aviar

No voy a negar la existencia de esta enfermedad viral de las aves, contagiosa entre ellas y que, en condiciones especiales, se transmite a los humanos, pero quiero llamar la atención sobre cómo es posible que una enfermedad, que en la década que tiene de descubierta sólo ha matado a unas 100 personas, haya sido transformada en uno de los mayores peligros actuales para la humanidad, por encima de otras entidades infecciosas mucho más dañinas. El paludismo, la enfermedad más devastadora del mundo, infecta a más de 500 millones de seres humanos y causa más de dos millones de muertes cada año, pero no preocupa a quienes aterrorizan con la gripe aviar. Quizás porque no afecta a norteamericanos, europeos y rusos, quienes no serían atemorizables; quizás porque los afectados son pueblos muy pobres y poco importantes: Latinoamericanos, africanos y asiáticos; quizás porque esta calamidad hace los negocios más difíciles.

Pero hurguemos un poco más. Uno de los fármacos utilizados para la influenza (gripe), tipos A y B, es el oseltamivir, llamado comercialmente Tamiflu, el cual fue patentado por los laboratorios Gilead Sciences. En 1996, esta empresa vende la patente a laboratorios Roche, en intercambio por una participación en las ventas del medicamento que, luego de un conflicto entre ambas, se acordó que Roche pagaría en 2005 un 22% de “royalty” y 62,5 millones de dólares por deudas anteriores. Roche aspira a que se efectúen 300 millones de tratamientos contra la gripe aviaria en 2007 en lugar de los 55 millones hechos este año; estamos hablando de por lo menos 6 mil millones de dólares en ventas de Tamiflu.

Pero hay más, mucho más. Donald Rumsfeld, secretario del Pentágono, fue Presidente y es actualmente el principal accionista de Gilead Sciences, dueños iniciales del Tamiflu. La droga se ha vuelto la más codiciada del mundo, por sus supuestos efectos beneficiosos sobre la gripe aviar, lo cual ha hecho de Rumsfeld el hombre más rico del gabinete del presidente Bush. Este gabinete es experto en inventar amenazas mundiales, que produzcan miedo en la población estadounidense y del resto del mundo, para lograr sus propósitos políticos, militares o económicos. Ése fue el caso de los informes maliciosos sobre la existencia en Irak de armas de destrucción masiva, cuya falsedad es hoy conocida, pero que sirvieron para obtener el apoyo al interior de EEUU y de la opinión mundial, en relación con la invasión y ocupación de Irak y el secuestro de su Presidente.

Bush, el mayor provocador de pánicos en el planeta, acaba de afirmar que de 200 mil a 2 millones de estadounidenses podrían morir por la pandemia de fiebre aviar. Esta amenaza le sirve para solicitar recursos al congreso de su país por 7.100 millones de dólares, para un fondo de emergencia contra una posible pandemia por el virus H5N1, el cual, de paso, no es altamente susceptible al uso del Tamiflu. De estos recursos, un mil millones son para la adquisición de medicamentos antivirales, léase Tamiflu, que irán a dar casi directamente a los bolsillos de Rumsfeld y de varios como Schultz, secretario de Estado con Reagan y Pete Wilson, anterior gobernador de California, miembros del Consejo de Administración de Gilead Sciences.

Recordemos que el principal comprador de Tamiflu en el mundo es el gobierno de EEUU, que recientemente ha colocado una orden en el mercado por 2 mil millones de dólares para una compra masiva del antiviral. Las ventas de Tamiflu fueron de US $ 254 millones en 2004, un mil millones en 2005 y este año sobre pasarán cualquier cálculo que hagamos, en función del terror generado con la propaganda. Otro elemento a conocer es que el Tamiflu se produce a partir del anís estrellado, y ya laboratorios Roche se ha quedado con el 90 por ciento de la producción mundial de esta especie vegetal, lo que significa que la conjura es global, como todo hoy en el capitalismo.

En resumen, los negociantes del miedo deciden que el Tamiflu es la solución para una pandemia inexistente, provocada por un virus de las aves, que sólo se transmite al hombre en ciertas condiciones y que sólo ha causado en 10 años unas 100 muertes humanas. El fármaco no llega a curar ni siquiera la gripe común. La patente de la droga es vendida a Roche y éste adquiere la producción mundial de anís estrellado, base del antiviral. Los gobiernos del mundo, asustados, compran cantidades gigantescas del fármaco, mientras Rumsfeld, Bush, Cheney y otros hacen el gran negocio. Estos son los angelitos que financian a María Corina Machado, a Álvarez Paz, a Ledesma y todas las actividades desestabilizadoras del gobierno del presidente Chávez.


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Luis Fuenmayor Toro


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