En Guayana la conspiración no baja la guardia

I

En Guayana el poder constituido desconoce el planteamiento de la revolución bolivariana, en relación a la guerra económica desatada por la burguesía apátrida contra el pueblo venezolano y además no contribuye en la lucha diaria que se debe realizar en contra de ese flagelo; que no solo aniquila la economía regional, socava las bases del sistema democrático; sino que destruye las esperanzas del proyecto del presidente Chavez. Esta parte del país continúa siendo el paraíso de los acaparadores, especuladores y agiotistas, que desangran sin contemplación el bolsillo de los guayaneses; fundamentalmente con los precios de los artículos de la cesta básica. Las mafias económicas y políticas controlan la comercialización de los alimentos desde la producción; el traslado, el suministro y el consumo. Controlan también los demás rublos de la economía; pero por ahora solo nos limitaremos a los artículos de consumo diario.

II

Cuando nos referimos a la indiferencia del poder constituido, nos estamos refiriendo a que esa indiferencia es una política de Estado cumplida a cabalidad por la gobernación del estado, el funcionariado de las alcaldías de todos los municipios. Las instituciones del poder central que hacen pingues negocios; porque no hay nadie que los controlan y que los denuncien. Los centros de distribución de productos o mercados de mayoristas, las empresas de distribución del pescado, frutas y granos. Están siendo dirigidos por mafiosos que carecen de escrúpulos en saquearle el bolsillo de la economía popular. Asombra la astucia nocturna de los vendedores de pescado, que arriban sigilosamente a este territorio, en camionetas sin ninguna identificación, con precios altísimos; como por ejemplo para los pescados salados como el cazón, carite y bonita rondan los 150,00 Bs. el kilo. Mientras que el gobierno nacional ha venido cumpliendo a cabalidad con este sector de la economía, entregando prestamos a los pescadores. Les elimino la pesca de arrastre, que ocasionaba daños terribles a los pescadores artesanales. En dos platos los ha venido tratando con guantes de seda.

III

Ante esta panorámica, que no se le ve solución y además con la presencia de una buhonería que ha desatado exitosamente, para ellos su poder de movilización, contribuyendo a los escases de los artículos de primera necesidad que luego, sin control alguno, revenden a precios especulativos. Proponemos mayores controles por parte de los organismos constituidos, llámese INDEPABIS, Fuerzas Armadas Bolivarianas, alcaldías, etc. Además, los Consejos Comunales de mayor solvencia moral apoyados por las Fuerzas Armadas Bolivarianas, monten en cada mercado municipal, ferias populares, supermercados, centros de vigilancia y control en la distribución de productos de primera necesidad, especialmente las verduras, las frutas, pescado, carnes y granos que contribuyan a la dieta popular


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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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