En defensa de Chávez

Hace 18 años, Asamblea Popular Revolucionaria impulsó "Tapón Popular" contra golpe de Estado del 11 A 2002

Volante repartido por la Asamblea Popular Revolucionaria en la madrugada del 11 de Abril de 2002

Volante repartido por la Asamblea Popular Revolucionaria en la madrugada del 11 de Abril de 2002

Credito: Aporrea

La Asamblea Popular Revolucionaria -APR- fue un espacio de articulación popular-revolucionaria que se formó para la defensa de las conquistas de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y de la voluntad del pueblo, atacada por la burguesía venezolana opuesta al presidente democráticamente electo, comandante Hugo Chávez.

La APR nació el 10 de abril de 2002, justo antes del golpe de estado contra el Presidente Chávez y contra el pueblo que lo eligió. En su seno se discutió análisis y propuestas políticas respecto a la situación venezolana y a las perspectivas del proceso de transformación que transcurre en el país, promoviendo la organización popular barrial e interbarrial y entre organizaciones sociales de luchadores del movimiento popular, principalmente caraqueño. Apuntó hacia la unidad política, la coordinación de acciones y esfuerzos con otras instancias del movimiento popular con similares propósitos.

Se comenzó a reunir, fundamentalmente, para enfrentar la ofensiva de la conspiración golpista, con participación de integrantes de los grupos populares, culturales y de trabajo comunitario de los barrios caraqueños, así como de corrientes políticas radicales, comunicadores alternativos de las radios comunitarias, activistas sindicales, miembros de las organizaciones locales de vecinos y de los Círculos Bolivarianos, gente de las redes sociales populares y progresistas que hacían vida en la capital venezolana.

EL 10 y 11 de Abril, con el golpe en marcha, la APR se esforzó por convocar a la movilización popular para la defensa del palacio presidencial de Miraflores frente a la manifiesta intención de los golpistas de tomarlo con una gran marcha de los sectores sociales acomodados, de la burguesía y la clase media alta, impulsada mediante la manipulación de la conciencia política de estos sectores, labrada perversamente por los medios de comunicación privados (con la tesis de que había en ese entonces en el país una dictadura "castro-comunista" y de que había que recuperar la democracia).

El gobierno y los dirigentes políticos del oficialismo no tenían la orientación de llamar a movilizar, porque pensaban que la situación estaba "controlada" y era preferible evitar confrontaciones. No percibían lo que se veía venir.

La APR distribuyó cerca de 100 mil volantes en los barrios en la madrugada del 11 de abril y llamó por todos los medios a su alcance (mensajes de texto telefónicos, motorizados, piquetes, perifoneo, llamados de emisoras alternativas, etc.), para que el pueblo se concentrara en los alrededores de Miraflores y de las avenidas Urdaneta y Baralt, a fin de disuadir la desviación de la marcha opositora, premeditadamente vinculada a la operación golpista con la que luego irrumpiría la antígua Policía Metropolitana, causando víctimas mortales y heridos. Esa marcha golpista era promovida por el bloque de empresarios, gerentes de la industria petrolera, partidos de la burguesía, ONGs elitescas que se autocalificaban "sociedad civil" y pretendían monopolizar tal denominación, los burócratas sindicales corrompidos y fraudulentos de la CTV, la rancia cúpula eclesiástica y los militares anti-constitucionalistas; todo ello con el auspicio y monitoreo del Departamento de Estado de USA y la CIA.

El colchón popular interpuesto en Miraflores contribuyó a que el objetivo del golpismo de asaltar la sede del gobierno y echar a Chávez (con respaldo en sombra de una parte de la Fuerza Armada) no pudiese consumarse, y la oposición anti-bolivariana no logró meter el contrabando de que a Chávez lo tumbaba el "pueblo". Al no poder hacerlo, actuaron al desnudo con la intervención militar golpista, usando la coartada de la "masacre" que fraguaron ellos mismos con francotiradores y que dejó la mayoría de los muertos en el bando bolivariano.

El golpe triunfó, pero los que resistieron en Miraflores hasta altas horas de la noche conservaron su comunicación y coordinación, la cual les permitió empalmar y ayudar a catalizar las acciones del día 13: La insurrección popular que derribó a la dictadura fascistoide del golpismo y restituyó a Chávez en el poder, restableciendo también la vigencia de la Constitución Bolivariana y de las libertades democráticas conquistadas luego de la llegada de Chávez a la presidencia.

Desde la misma noche del 11 para el 12 de abril, tras la caída de Miraflores, activistas que participaban en la conducción e la APR comenzaron a trabajar en la creación de un medio de comunicación popular y alternativo para la resistencia antigolpista y la recuperación del proceso revolucionario. De esta iniciativa surgió lo que se conocería después como Aporrea y que al principio llevaba el nombre de Asamblea Popular Revolucionaria como identificación de una página Web.

Después del 13 de abril, la tarea principal de la APR fue la de ayudar a la organización del poder popular, promover asambleas locales y generales y consensuar un programa de lucha para aplastar definitivamente a la conspiración oligárquica de la derecha. Para ello realizó en septiembre de 2002 un Encuentro Nacional de Organizaciones Populares con Chávez. Por eso insistió en el juicio y castigo a los golpistas, presionó por el control social sobre los medios de comunicación que continúan auspiciando al golpismo y la expansión de las comunicaciones alternativas comunitarias, el reconocimiento del movimiento popular como actor protagónico a tomar en cuenta en las decisiones políticas del gobierno, la profundización del proceso de cambios sociopolíticos y económicos en favor de los trabajadores y de las grandes mayorías populares.

Su principal tarea era contribuir a que la gran fuerza de la insurrección popular se mantuviese, con la disposición permanente a la movilización autónoma y con agenda propia popular y de los trabajadores, como clave del proceso, con objetivos políticos que permitiesen consolidar el poder del pueblo y terminar con el peligro fascista, abriendo camino a la liberación y a la revolución transformadora que nos lograse devolver la independencia frente a la avasallante "globalización" capitalista y alcanzar una verdadera justicia social.

La Asamblea Popular Revolucionaria dejó de reunirse como tal a finales de 2002, cuando se adoptaron otros métodos de organización para la lucha contra la ofensiva golpista y se crearon nuevas instancias de articulación de los movimientos sociales y vanguardias políticas populares, pero en buena medida también actuó frente a lo que fue el paro-sabotaje petrolero y el "paro cívico" de la burguesía entre diciembre de 2002 y enero de 2003. El medio Aporrea continuó siendo espacio de expresión, información y debate de la revolución bolivariana, que continúa 18 años después, pero siempre dentro de la orientación de "romper los cercos mediáticos" (tanto capitalistas como burocráticos), con un enfoque que destaque la autonomía y la visión de la clase trabajadora y los sectores explotados, apegada a los principios originales de la revolución popular y democrática en el marco de cuya defensa surgió, frente a todas las deformaciones posteriores de ese proceso, y frente a lo cuyal mantiene su independencia.


Lee la propuesta programática inicial de la APR  pulsando aquí



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