Hugo Chávez: el Presidente del Agua

Con la llegada de Hugo Chávez al poder político, éste se consagró en satisfacer las grandes expectativas creadas en un pueblo que, por siempre, se mantuvo en el olvido de la élite burguesa gobernante. Por ello, se planteó Chávez, un proceso de ruptura con la vieja república y avanzar hacia un nuevo modelo de Democracia Participativa en la que el pueblo tendría el rol protagónico. La Quinta República, surgía de la mano de Hugo Chávez y con un pueblo lleno de máximas esperanzas. Y, eso motivó en Chávez, un compromiso militante con las promesas realizadas a ese pueblo que ahora le acompañaba como su líder. Entre las primeras acciones asumidas por Chávez, estuvo la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente con el fin expreso de refundar la República, sobre bases más democráticas y, por ende, reorientada con un perfil más popular ergo empoderando al pueblo, hacer suyo el Gobierno que apenas comenzaba a dar sus primeros pasos. De esa Constituyente, surgió la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, año 1999. La primera, en toda la historia republicana, que fue aprobada por el pueblo mediante un referendo aprobatorio. Y, con esta nueva Constitución, se consagraron derechos, que fueron perdiéndose tras el paso del huracán neoliberal que por aquellos años 90, arrasó con el Estado de Bienestar surgido años antes. Nació, el Estado de Derecho y de Justicia Bolivariano, característico de la nueva República, surgida con la llegada de Hugo Chávez a la Jefatura del Estado. Se da inicio así, a todo un proceso de cambios y grandes transformaciones del viejo Estado burgués, que se mantuvo siempre al servicio de las élites de Fedecámaras y el imperialismo estadounidense. La nueva Constitución Bolivariana, se constituye a partir de entonces, en el verdadero Programa de Gobierno que procura concretar el Comandante Chávez, en realizaciones tangibles, en procura de la máxima Bolivariana de hacer llegar a nuestro pueblo, la máxima felicidad posible.

Chávez, como nunca antes nadie en nuestra historia, comprendió que saldar la enorme deuda social, heredada de la extinta república democrática-burguesa, se constituía en un compromiso ineludible y, a la vez, encontró en el equipo conformado por Jacqueline Farías, Alejando Hitcher, Cristóbal Francisco y Euler Valderrama, entre otros y otras, tal cual Arquímedes: "Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo…", el equipo técnico a partir del cual impulsar una nueva era para el agua en nuestro país. Venezuela, para ese entonces, según cifras de organismos internacionales, tan solo tenía cubierto el 55 por ciento de la población con servicio de agua potable. La falta de agua, se había constituido ineludiblemente en uno de los síntomas fundamentales de la pobreza que, para ese entonces, finales de los 90, se entronizaba como una característica fundamental del régimen neoliberal que regía en la América, como principal pieza de exportación del imperialismo de EEUU a través de su principal organismo financiero: el Banco Mundial. Nuestros países, dejaron de realizar inversiones públicas en nuevos embalses con un único fin: propiciar la privatización como la panacea, la solución definitiva a las gravísimas carencias del vital líquido que padecieron nuestros pueblos. En nuestro país, hubo sectores populares que nunca antes de la llegada de la Revolución Bolivariana, les llegó una gota del vital líquido por las tuberías que tenían instaladas en sus casas. De aquellas penurias, en plena cuarta república, surgieron las Mesas Técnicas de Agua que adquirieron resplandor con la llegada de Hugo Chávez a Miraflores. Fue, con ellas y el equipo técnico consustanciado en la idea de llevar el vital líquido a las comunidades populares, que se dio impulso inusitado al compromiso adquirido a nivel internacional, conocido como las Metas del Milenio. Venezuela, pudo cumplirlas antes de su fecha de llegada: 2015. Así, entre 2001 y 2012, la inversión en agua potable y saneamiento de aguas en Venezuela, fue de 8.870 millones de dólares, según cifras del antiguo Ministerio del Ambiente. Cifras que hablan por sí mismas, del enorme esfuerzo puesto por la Revolución Bolivariana para llevar confort y calidad de vida a la población venezolana.

2010, marca un hito importante en la historia del agua. Bolivia, entonces presidida por el hermano Evo Morales, presenta ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la propuesta de declarar al agua como un Derecho Humano. Venía, ese pueblo hermano, de vivir una experiencia traumática tras la privatización de sus aguas. Tras manifestar su preocupación, la Asamblea General de la ONU, pues "aproximadamente 884 millones de personas carecen de acceso a agua potable y más de 2.6000 millones de personas no tienen acceso a saneamiento básico, y alarmada porque cada año fallecen aproximadamente 1,5 millones de niños menores de 5 años y se pierden 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento", deciden los gobiernos de entonces, en representación de sus pueblos, declarar en su primer punto: "Reconoce [la Asamblea General] que el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos…" (ONU, 108ª sesión plenaria, 28 de julio de 2010). Venezuela acompañó la propuesta Boliviana, la Resolución fue aprobada por 122 votos, ninguno en contra y 41 abstenciones, entre las que destacan Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia, países en los que la gestión del agua está en manos privadas. En tal sentido, el hermano Evo Morales, señalaba al presentar la moción de propuesta que el agua no debe ser más un negocio privado, sino que debe ser un derecho que el Estado debe dar y garantizar a sus pueblos. Concluyendo el mandatario boliviano, que los derechos humanos no pueden ser posibles si la humanidad no cuenta con el agua como un derecho. Recordemos, que el hermano Evo fue partícipe fundamental de la gesta librada por el pueblo boliviano contra la privatización del agua, en tiempos del gobierno de Hugo Banzer a finales de la década de los 90. En septiembre de 1999, impulsada por el Banco Mundial, la multinacional estadounidense Bechtel, firmó contrato de gestión y suministro de las aguas con el gobierno de Banzer, creándose la empresa Aguas del Tunari, que contó además con inversiones de la empresa estadounidense Edison, Politripolis, Soboce S.A. y el consorcio español Abengoa S.A. Al poco tiempo de su gestión, comenzaron las quejas del pueblo por sus altas tarifas, que se elevaron más del 50 por ciento de su costo antes de la privatización. Las protestas populares no se hicieron esperar, y la respuesta del gobierno Banzer fue la declaratoria de Ley Marcial, al menos una persona fue muerta por la represión y se hirieron cerca de 170 personas. Los disturbios, obligaron al gobierno de Banzer a rescindir el contrato con las transnacionales del agua. Tal lucha, se le conoció como la "Guerra del Agua". 10 años antes, el pueblo venezolano a través del llamado "Caracazo", se había revelado también contra la imposición del Plan de Ajuste Estructural del FMI. Ambos pueblos: el venezolano y el boliviano, se manifestaban contra las políticas del tenebroso ajuste neoliberal y sus políticas privatizadoras encauzadas por los organismos financieros del imperialismo estadounidense.

Con la declaratoria del agua como un derecho humano, nuestros pueblos respiraron y hallaron aliento para exigir a sus gobiernos, el cumplimiento de tan vital derecho fundamental para la buena vida. En nuestro país, la dinámica social empujó al fortalecimiento de la garantía de tan importante derecho humano. Ya, en la Constitución Bolivariana había quedado estatuido la visión social del agua, declarándose como un bien público y esencial para la vida, así como un bien para el desarrollo y la erradicación de la pobreza. Asimismo, la Constitución Bolivariana enmarca al agua como un bien para la paz entre los pueblos y como un componente fundamental de los ecosistemas que no podrá ser privatizado, por tratarse de un derecho humano fundamental, no negociable. En 2007, se aprueba la Ley de Aguas, que entre sus principios consagra el acceso al agua como un derecho humano fundamente (artículo 5.1); otorgándole además, la categoría (al agua) de bien social (artículo 5.3), por ende, una obligación del Estado, la de garantizar su acceso a las comunidades urbanas, rurales e indígenas, según sus requerimientos. En la misma línea de garantizar, tan fundamental derecho humano, la Asamblea Nacional con mayoría Revolucionaria, aprueba la Ley Orgánica para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento (LOPSAPS), que en su artículo 3 demanda de los prestadores del servicio que todos los ciudadanos y ciudadanas, deben tener acceso a la provisión de agua potable y saneamiento, precisando en su artículo 36, que tales servicios de agua y saneamiento deberán ser prestados en condiciones que garanticen su calidad, generalidad y costo eficiente. Además que, en su artículo 66, se obliga a los prestadores de tales servicios a publicar periódicamente información actualizada sobre la calidad de sus servicios, hecho que incumplen.

Venezuela, consolidada como un Estado de Derecho y de Justicia ha desarrollado políticas e inversiones, suficientes para garantizar el acceso al agua como un derecho humano que es. Hugo Chávez y Nicolás Maduro, han hecho esfuerzos loables en esa dirección, tal como se demuestra en las recientes inversiones en plantas desalinizadoras en nuestra región norte-costera, Vargas, Falcón y Nueva Esparta. En el caso de Falcón, se han construido y están por inaugurarse 10 planta desalinizadoras, que proveerán 3 millones 300 mil litros de agua potable cada 24 horas, proyectándose para ese solo Estado 38 plantas, con lo cual se le pondría fin al calvario de la falta de agua. No ha sido por desinversión o inducción gubernamental, que en algunos lugares de nuestro extenso país falte el vital líquido y fundamental derecho humano. Un fenómeno cíclico, acentuado por el cambio climático que aqueja nuestro planeta. Según palabras del filósofo español, Jorge Riechmann, "El síntoma se llama calentamiento climático, pero la enfermedad se llama capitalismo", pues nos "estamos consumiendo el planeta como si no hubiera un mañana". Su expresión en el fenómeno de "El Niño", caracterizado por altas temperaturas y severas sequías, como las vividas en nuestro país. En 2009, tomamos conciencia del fenómeno que se manifestó con déficits de precipitaciones que fueron afectando negativamente la provisión de energía eléctrica, sin que el Gobierno del Presidente Chávez tuviera que recurrir a medidas extremas de racionamiento de agua. Fue, con esa emergencia que conocimos, gracias al apoyo de Cuba, la posibilidad de bombardear las nubes para originar precipitaciones. Acciones, exitosas en aquel entonces. Tanto, que ya en junio de 2010, Hidrocapital levantaba las medidas que producto de la emergencia había tomado para resguardo de los embalses.

De nuevo, hacia 2013, el fenómeno comenzó a manifestarse y de manera más agresiva, lo que conllevó a que se asumieran medidas más enérgicas de resguardo de los embalses y las centrales hidroeléctricas del país. La sequía, se mantuvo por los tres años subsiguientes, dando origen a un Plan de Especial de Abastecimiento Metropolitano de Agua, que inició a comienzos de 2016, sustentado en restringir el servicio durante 4 días a la semana, sectorizado. Con ello, importante precisarlo, se restringe como derecho humano fundamental el acceso al agua. Si bien, se justificaba entonces, por causas no imputables a la gestión humana del servicio. Una vez, que se ha superado la permanencia del fenómeno climático de "El Niño", y encontrándonos ahora en una fase de transición hacia lo opuesto al fenómeno antes mencionado, valga decir, en transición al fenómeno de "La Niña", caracterizado por lo contrario, fuertes precipitaciones y en abundancia, como bien lo expresa en uno de sus pronósticos para el mes de octubre 2017, el INAMEH: "Durante el mes de octubre continuarán presentándose períodos de buen tiempo, en especial durante la mañana para luego en horas de la tarde y noche, producto del calentamiento diurno y la convección se originen sistemas nubosos, algunos de ellos de tipo convectivo, productores de precipitaciones intensas de corta duración, actividad tormentosa, ráfagas de viento y en algunos casos granizo. La formación de este tipo de fenómenos, hace que se considere como otro de los meses de mayor actividad de nubes de tormenta y alta frecuencia de descargas eléctricas atmosféricas" (INAMEH: Tendencia Meteorológica para el Mes de Octubre 2017). Aunado a ello, una temporada de huracanes en el Caribe, como nunca antes había ocurrido en nuestra historia, arrasando algunas islas hermanas como Antigua y Barbuda, Dominica y Cuba, dejando su estela de abundante lluvias sobre nuestros territorios costeros.

Hoy, no se justifica la medida de emergencia de privarnos del elemental derecho humano al agua por 4 días a la semana, asumida por los directivos y directivas de Hidrocapital. Hora ya, de levantar esa medida y darle plenitud de Ley, al derecho humano al agua.

La Revolución Bolivariana, privilegia el acceso al agua como un bien común de toda la población venezolana. Una premisa, que forma parte del Plan de la Patria, del quinto objetivo histórico del Segundo Plan Socialista de la Nación, 2013-2019, que hace referencia a la preservación de la especie humana y de la vida en el planeta. Meta que requiere como recurso indispensable, el suministro de agua potable. A la vez que exigimos el levantamiento de la medida de racionamiento de agua; exigimos también, que el agua proveída sea de calidad y no, la amarillenta que llega durante los escasos 3 días en que se asoma a nuestros grifos.

Agua cristalina y sin mal olor, reclamamos que nos suministre Hidrocapital. Poner fin, a esa política, propagada desde el organismo abastecedor de agua, de imponernos la condicionante de tener que adquirir filtros de agua o productos subsidiarios que sin ellos, tan solo recibiríamos una fuente contaminada de microorganismos desde los grifos de nuestras viviendas. La reactivación de las Mesas Técnicas de Agua, del Poder Popular, es fundamental para garantizar nuestras exigencias de agua potable y de calidad. No es un servicio lo que exigimos sino la garantía del cumplimiento de un derecho humano fundamental, valga decir, exigimos tan igual la garantía del derecho a la vida, tal cual reza el lema: "El agua es vida no la malgastes" En palabras de compromiso de Hugo Chávez: "El agua es un derecho humano que no puede ser privado; eso es propiedad social, de todos y en Venezuela el Estado se pone al frente y le responde al pueblo, que mientras Hugo Chávez esté aquí, ésa será la dirección que le daremos al Estado Popular Revolucionario" (Hugo Chávez Frías, Aló Presidente N° 325, Marzo 2009).



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Henry Escalante


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