Maria Corina Machado

La “dueña” de toda la oposición

La sustituta fue presentada como uno de esos seres superiores, no por ser tan oligarca como su tocaya, sino por ser una lumbrera de la filosofía, la literatura y la historia.(ser dueña es su esencia, desde que estaba en pañales), aparece , Corina Yoris. Y punto. 
  Los promotores se afanaron de las credenciales universitarias de Yoris, y sacaron, una vez más, el expediente de que Nicolás es autobusero. 
 
Culpar al “régimen” para no culparse
 
El giro de la telenovela opositora a propósito del cierre del lapso de postulaciones también puso de manifiesto una característica muy resaltante de este segmento del espectro político nacional: tienen conflictos internos que llegan a ser irreconciliables y como consecuencia de ellos, sufren feas derrotas, pero siempre prefieren atribuirle las culpas al gobierno, a la Revolución, al “régimen”, a la “dictadura”. 
 
Y llegan a unos extremos ridículos. Por ejemplo, una de las afirmaciones más reiteradas y absurdas de los opositores es que sus divisiones son producto de maquiavélicas manipulaciones de un gobierno al que, contradictoriamente, subestiman y consideran brutísimo.  
 
[Es raro porque para dividir a gente inteligente hay que serlo también. ¿Cómo puede una bestia poner a pelear a unos genios? Pero, de nuevo, ese es otro tema]. 
 
Es una aseveración superficial, que encubre las verdaderas causas de la obcecada tendencia a pelearse internamente que, desde hace 25 años, muestra este segmento político. 
 
De entrada, es una necedad quejarse de eso porque desde que el mundo es mundo todo contendiente (en la guerra, la política, el mercado, el deporte y hasta en ámbitos más domésticos) intenta dividir al rival para ganarle. 
 
Todo gobierno busca la manera de fragmentar a la oposición y toda oposición intenta dividir al gobierno. Acusar al adversario de hacerlo, no puede tacharse ni siquiera de infantil, porque los niños entienden desde muy temprano esto del divide y vencerás. 
 
Es como acusar a la defensa de un equipo de fútbol de impedir que los delanteros del otro equipo unan sus esfuerzos y talentos para meter gol. ¡Qué estupidez, si ese es uno de los fundamentos del juego! 
 
De hecho, la dirigencia opositora y su maquinaria mediática han trabajado con ahínco desde el principio para dividir al chavismo. Llevan ya un montón de años alimentando chismes sobre los odios internos, solo que también en eso han fracasado. 
 
Pero el punto crucial aquí es que, al culpar al chavismo de sus retorcidas divisiones, la oposición evita analizar las causas reales de ese fenómeno que, sin duda, ha sido uno de los motivos centrales de sus derrotas electorales. 
 
No hace falta ser un estudioso muy aventajado de la política para entender que incluso si el gobierno no pusiera de su parte para ayudarlos a fragmentarse, las fuerzas opositoras lo harían con gran empeño. Lo estamos viendo en eso que ahora se llama tiempo real. 
 
Escuchar a Machado (y ver su lenguaje gestual) descalificando al resto de los opositores y enterarse de las trastadas que algunos de estos le han hecho a ella para cobrarse esas ofensas son pruebas irrefutables de que tenemos una oposición que no necesita que la ataquen desde afuera para ir haciéndose pedazos. Se bombardea sola. 
 
Puro medio, pura red
 
Otro rasgo que permitió ver el episodio de Machado-Yoris-Rosales fue el sesgo interno de la maquinaria mediática y de redes. Resultó evidente que estaba a favor de la maniobra del nombramiento de la candidata fantoche y por ello ha atacado a quienes no quisieron acatar el ukase de la zarina Machado. Los han fustigado con la misma o mayor intensidad que la dedicada habitualmente al gobierno y al Consejo Nacional Electoral. 
 
Medios, periodistas e influencers ovacionaron la jugada de Machado, y no se ahorraron epítetos positivos, tales como genialidad estratégica o lección de mercadeo político. Los precoces análisis vaticinaban que Yoris sería apoyada por todos los sectores opositores, que se convertiría en un fenómeno electoral y que ya Maduro podía pensar en rendirse, entregar el poder y ponerse su braga anaranjada.  
 
Cuando ocurrió el episodio de “cinco pa las doce”, el aparato mediático y de redes operó igual que Machado y los dirigentes de Vente: lanzando improperios furiosos contra Rosales, igual como ya lo habían hecho contra los otros candidatos postulados. 
 
Pese a que muchos de esos medios, periodistas e influencers fingen ser objetivos y neutrales, se sumaron casi en pleno a fraguar las fake news según los cuales la profesora Yoris no pudo postularse por órdenes directas del gobierno, una matriz tan exitosa que hasta Lula da Silva y Petro le han hecho coro. 
 
Pero, aquí cabe una advertencia: Esos medios y comunicadores tendrán que hacer la misma transición por la que está pasando la militancia rasa del oposicionismo: olvidarse de la eminente filósofa que pudo haber sido y no fue, y disponerse a corregirle la plana —cada vez que sea necesario— al filósofo del Zulia, y a venerar sus astucias. Por suerte para algunos, es un trabajo que pagan bien. 


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Antonio J. Rodríguez L.


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