La Negriada

Son los nuevos tiempos de “mi negra”, de la negra de Rosalito, que el moldeó en el estiércol del Diablo, su papá. Dicen que Rosalito al respecto, vive tarareando su propia versión de una vieja canción vallenata, de uno de los tantos juglares del Valle del cacique Upar: “Soy embustero de nacimiento/ es una herencia de mi papá/ sólo la muerte me quitará/ el que yo viva siempre mintiendo”.

Prometeo, robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres, de Prometeo es que viene la promesa que habrá de cumplirse sin remedio. Sospechamos que Rosalito en su orfandad de conocimientos, no sepa nada de aquel dios que por amor a la humanidad recibió el castigo de ser amarrado a la roca tarpeya para que los buitres devoraran sus entrañas.

Ignora Rosalito que ha hecho una promesa al pueblo venezolano, y que el sino de Prometeo lo persigue, lo expoliará, una vez desencadenada su jetonería. Bien sabe Rosalito que él no podrá dar “su negra” a nadie, por tres razones, la primera es qué él nunca ganaría una elección presidencial ni en el condominio de los bloques de Raúl Leoni en la Maracaibo que él ha llenado de calamidades. La segunda, en el supuesto, un billón de veces negado, que él ganase la contienda electoral del 3 de diciembre próximo, su negra sería prohibida de inmediato, por su papá, el embustero mayor, quien sería el que realmente gobernaría a nuestro País, por el tiempo que nuestro Pueblo se lo permita, y creemos que será bien poco. Y la tercera, que las negras son del Pueblo y no del Imperio y sus cipayos. Es por ello que Rosalito, quizás no sabe que su negra, es en realidad una NEGRIADA, muy digna de ser cantada por el atajo de traidores, aliados al enemigo imperial por una millonada de dollares, y que aun se siguen llamando venezolanos.

La ILIADA, atribuida a Homero, pues hay indicios de que pudiera ser un macerado canto gregario de la cultura helenística, cuenta los avatares, el valor, la lucha de los Aqueos por aniquilar la gran ciudad de Troya, y rescatar así a la argiva Helena.

Hay en nuestros tiempos, y en el espacio venezolano, una chicharra aun no escrita, ni por Alfaro Ucero, ni por Ramos Allup, ni por Roberto Smith, ni por el mismísimo Rosalito, llamada la NEGRIADA. Solamente los nombrados, por supuesto con el auxilio de los sesudos analistas de esa cloaca en la que se ha convertido la Televisión privada en Venezuela, pudiesen estar en capacidad de escribir esta Chicharrilla.

Homero en la ILIADA le canta al valor de Ayax, de Patroclo, de Diomedes, del gran Aquiles, en su batallar por vencer a los troyanos; mientras que en la NEGRIADA la bellaquería loca de la guanábana se autocantaría las marramuncias de Roberto Smith con su mafia antifraude, poniendo en práctica "el Manual de la oposición contra las Captahuellas", recientemente divulgado por el Chino Vidal. La Chicharrilla cantaría las triquiñuelas de Rosales para intentar convencer al Pueblo Venezolano de que él es un hombre, y además un hombre de palabra, el caso de la tarjeta “mi negra” y en el de muchas mentiras más. La NEGRIADA relataría cómo fue que Rosales prometió una tarjeta de Débito a todos los desempleados del País, con lo cual se convirtió el gran paladín de la flojera; olvidándose que nunca le ha querido pagar 500 millardos de bolos que le adeuda a los empleados de la gobernación del Zulia. Ver noticias en el diario Panorama del 25 de agosto.

En verdad nos luce que hace falta una NEGRIADA que pueda recoger, atesorar estas expresiones vernáculas, para la historia de las traiciones a la tierra y a la gente que vio nacer a los traidores.

La NEGRIADA o la Chicharrilla marramuncia, diría en detalles los trucos, las acciones encubiertas de la CIA, arropada con la inmunidad diplomática de la Embajada del Imperio, para acabar por el método que sea con la Revolución Bolivariana. Y parodiando a Homero cuando relata el inventario de los valerosos guerreros venidos de las fértiles regiones de la magna Grecia, la NEGRIADA nos diría la larga lista de cobardes infiltrados en todos los espacios y programas del Gobierno Revolucionario Bolivariano.

La NEGRIADA de alguna manera ya está escrita, y las manos fétidas de la traición la siguen escribiendo. La NEGRIADA está siendo leída por el Pueblo Venezolano. Es lo que los gringos llaman un Best Seller.

Les prevenimos a todos los venezolanos de buena voluntad (que sin duda somos la mayoría) que pueden leer nuevos capítulos de la NEGRIADA en cada gesto, en cada palabra, en cada discursillo de Rosales.

Avisao.


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Eduardo Mármol


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