Los muertos únicos

Un día quise saber que se siente cuando se esta muerto y esa búsqueda me llevó coincidencialmente a la plaza Altamira, el mismo día que se estaban acostando por la vida.

Yo por mi parte no entendía mucho esa contradicción, tampoco entendía si había tanta gente apoyando la oposición porque todos querían estar justo alrededor de la plaza y los demás espacios vacíos a todo lo largo de la Avenida Francisco de Miranda.

En fin no quise seguir haciendo reflexiones porque solo quería saber, que se siente cuando se está muerto y como todos estaban invitados a ese sitio, yo también quise estar en él.

Pero mi inquietud de cadáver encontró dificultad para sentirse a plenitud como un representante de lo que había decidido.

La primera dificultad que encontré, es que no había puesto donde cumplir con mi objetivo de morirme por la vida, busqué a mi alrededor y vi un espacio vacío a una distancia no muy larga. Me llamó la atención que todos querían estar amuñuñados, para que se viera en las tomas de televisión que había muchos muertos, caminé los pasos necesarios y cuando llegué al espacio ya visto, fue que pude darme cuenta que era una tanquilla de la electricidad y no me quedó más que empezar a disimular para no verme ridículo ante los demás muertos que estaban alrededor, miré hacia el cielo y un sol resplandeciente a las doce del mediodía me hizo comprender porque el espacio estaba vacío.

Empecé haciendo sombra para que se enfriara la tanquilla y comprendí el esfuerzo que tiene que hacer la gente de la oposición cuando deciden que un sacrificio tan grande como esa postura es lucha, entonces traté de acostarme por la vida.

Cuando por fin pude lograrlo en contra de mi voluntad y estaba acostado en aquella tanquilla caliente, me di cuenta que yo no era el único sacrificado en aquella propuesta tan original, en la punta del obelisco estaba el alcalde del municipio porque no había espacio y se sentaba y se paraba, me imaginé que la punta estaba caliente, desde mi aposento caliente pude observar que en la laguna que esta en el centro de la plaza había también muchos muertos acostados con actitudes extrañas, entre ellas, boca abajo y en posición fetal rodeados de plumas de aves que había alrededor, me quede por un momento pensando si no eran los lechuguinos que nombraba Ramos allup.

Después de ese esfuerzo de lucha (aventura para otros) nunca más se hablo de los acostados por la vida; pero yo seguí buscando y tratando de saber que se siente cuando se esta muerto y me fui a una concentración de esas que hacen los candidatos que representan al imperio y puedo confesar, sin que me quede nada por dentro, que estar en una convocatoria de esas que hacen Julio, Teodoro, Smith y los otros candidatos únicos, que no recuerdo sus nombres, pero que los he seguido a todos, es como estar muerto en la plaza, es como estar acostado por la vida, o muertos por estar siguiendo muertos, uno se siente solo y se pregunta ¿Dondé esta la gente con que contamos? ¿Por qué las tenemos ocultas? ¿Será que vamos a dar una sorpresa y las tenemos escondidas, metidas en las pantallas de los televisores y van a salir el tres de diciembre vestidos con sus cascos azules y voy a morirme sin saber? ¿Por qué es que quiero estar muerto? mientras el pueblo anda alegre siguiendo AL HOMBRE QUE EMPUJA y gritando, diez millones por el buche.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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