¿Por qué la derecha participará en unas elecciones con el árbitro que desconoció?

¿Es que son locos? ¿Es que son bobos? ¿Es que se trata del resultado de
una estrategia improvisada?


Como diría el ídolo del adecaje: “Ni una cosa ni la otra, sino todo lo
contrario”.

La verdad es que los gringos no dan puntada sin dedal y este supuesto
cambio de actitud se corresponde a plenitud con la estrategia elaborada
por ellos.

La participación de la derecha en las próximas elecciones no entra en
contradicción con lo que ha sido su accionar de los últimos años. Como en
el pasado lejano y reciente participarán en el juego democrático con un
puñal escondido y prestos a asaltar la institucionalidad a la menor
oportunidad.

La campaña electoral destinada a la elección de 337 alcaldes le brindará
a esa derecha la oportunidad de consolidar el liderazgo de Capriles
dentro del sector del escualidismo. No pueden darse el lujo de buscar
otro líder o esperar que la ineficiencia de su gobierno en Miranda y la
falta de mujer lo alejen de la masa que adversa la revolución
Bolivariana. Por ello será el jefe del comando nacional y el que viajará
por todo el país a respaldar a cada candidato de la derecha.

Hasta allí todo norma y democrático, pero sería ingenuo pensar que a eso
se limitará la acción de la derecha. Esas elecciones son el escenario
ideal para que Capriles refuerce su campaña contra el árbitro y la
institucionalidad en general, e intente de una vez por todas
desestabilizar el gobierno y de ser posible desencadenar una situación
similar a la que actualmente vive Siria.

Ya Capriles comprobó que tiene gente dispuesta a lanzarse a la calle a
asesinar chavistas e incendiar todo lo que consigan a su paso; lo que le
falta, y es en lo que trabaja, es acompañar a esos fascistas con una
fuerza militar capaz de generar un conflicto mayor que dé la oportunidad
a los medios nacionales e internacionales de mostrar al gobierno como un
gobierno asesino de su pueblo… Eso se consigue con paramilitares.

¿Se imaginan a cien candidatos a alcalde, en diferentes ciudades del
país, gritando fraude, conminando a su gente a “drenar su arrechera” y
acompañando la turba con unos 20 paramilitares dispuestos a hacer lo que
muy bien saben hacer?


Eso conduciría al desastre que desde hace años buscan desesperadamente. Y
no se le ocurra pensar que ello no es posible. En el escualidismo hay
tanto odio, que no son pocos los fanáticos que justifican la ocurrencia
de eso hecho, no obstante que ellos también pagarían las consecuencias.

Bien podía a estas alturas usted pensar que somos unos alarmistas, pero
la verdad es que los gringos necesitan acabar con la Revolución
Bolivariana y tienen a 10 ó 12 personas en el país haciéndoles el
trabajo. El resto no es más que una masa que hace y dice lo que esa
docena ordena, aun a costa de su seguridad y futuro.


La razón de toda esta estrategia y cipayaje es el petróleo. Si Venezuela
no tuviese petróleo, les sabría a mierda lo que hiciera el gobierno, pero
tiene petróleo y bastante.

Por mucho tiempo los gringos trabajaron para embarcar a la OPEP en una
guerra de precios que diera como resultado la venta de crudo a 7 u 8
dólares por barril. Por largos años impulsaron la tesis de que en la Faja
del Orinoco no había crudo sino bitumen, para con ello lograr que se
vendiera el producto a precios de carbón y con una regalía ridícula del
1%.


Todo ese trabajo y esa estrategia la hizo añicos el Comandante Chávez,
pero los gringos nunca se rinden y siempre consiguen apátridas dispuesto
a entregarles el país por una buena porción de dólares.

Capriles no tiene miedo a fracasar, sabe que los gringos lo protegerán y
le darán su “Green Card” si algo sale mal. Por ello luce envalentonado.
El problema es para el resto de venezolanos.


Dios quiera que cuando los enfermos de odio se den cuenta de las
consecuencias de haber seguido a este cipayo, no sea demasiado tarde y
estemos embarcados en una situación similar a la de Siria o Libia. Ojalá
y se pregunten a tiempo que ganaron aquellos ciudadanos comunes de Irak,
Siria y Libia con la guerra impulsada por los gringos y respaldada por
una oposición interna vendida.


Roguemos porque el gobierno tenga la suficiente fortaleza, madurez e
inteligencia para desactivar los planes de generar un baño de sangre a
partir de los resultados del 8 de diciembre.



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Alexis Arellano


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