Digan lo que digan, hagan lo que hagan… ¡No volverán!

En es verdad sorprendente la capacidad mitómana de los agentes de la ultraderecha venezolana, tanto o más que su evidente ambición de poder para colocar nuevamente a la Patria al servicio de los intereses del capitalismo internacional, en detrimento del bienestar del pueblo venezolano.

Demostraron durante la campaña electoral que estaban dispuestos a engañar, a camuflar sus intenciones y mentir descaradamente, al punto de desatar una verdadera guerra mediática, ofreciendo lo que no estaban dispuestos a cumplir y llevándose por delante hasta los más elementales principios éticos, ofendiendo la memoria del Padre de la Patria al usar su nombre para denominar a su comando guerrerista mientras ejecutaban acciones contrarias al ideal bolivariano.

Buscaron imitar, también descarada y ofensivamente, al Gigante de la Revolución Bolivariana Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, proponiendo un refuerzo a las misiones sociales que tanto han repudiado. Acudieron a frases y poses tan genuinas del Comandante Eterno, mientras ofendían a su heredero político y su familia sin la más mínima consideración  

Evadieron cobardemente y en todo momento el compromiso de respetar los resultados electorales, más por el contrario enarbolaron las banderas de la desacreditación al árbitro a fin de preparar matrices de opinión entre sus incautos seguidores y en el ámbito internacional, pues estaban seguros que no lograrían la mayoría para hacerse del poder político, el cual requieren para su ansiado festín económico a costa del petróleo y otras riquezas que, por naturaleza y derecho, pertenecen a todas y todos los venezolanos. 

Ahora, una vez conocidos los resultados que ellos mismos anticipaban, sacan a relucir el guion preparado para gritar fraude, hacen pucheros y patalean con arrechera tratando de justificar su añorada intervención del imperialismo internacional, tal como se ha hecho con relativo éxito en otros países petroleros como Irak, Libia y Siria.

Es tan solo que, como siempre, no contaron con la fortaleza de un pueblo mayoritariamente leal al ideario bolivariano, al Comandante Chávez y su obra: el Socialismo venezolano para el siglo XXI y la mayor suma de felicidad para el pueblo.

Obviamente que no desconoceremos irresponsablemente el incremento de la votación lograda por ellos y nuestro decrecimiento electoral, fenómeno que todas y todos debemos analizar concienzuda y oportunamente para tomar los correctivos necesarios, en procura de enrumbar los destinos de la patria, para consolidar nuestro Socialismo y garantizar la mayor suma de felicidad al Pueblo

No obstante, en el aquí y el por ahora, necesario es asumir la defensa de nuestros resultados electorales sin dejar espacio a la anarquía y la violencia que la ultraderecha quieren generar,  llamando abiertamente a la rebelión de sus seguidores, asesinando cobardemente a quienes en justo derecho salen a proteger sus logros en materia de salud, alimentación, vivienda, educación, entre otros tantos beneficios obtenidos a lo largo de 14 años de esfuerzo sostenido por tener Patria.

Tan preparados para la derrota estaban, que ni siquiera se han tomado el tiempo necesario para evaluar políticamente su propio crecimiento electoral, más sin embargo sí estaban preparados para llamar a cacerolazos, guarimbas mediáticas y agresiones violentas que activaron inmediatamente contra las instalaciones de Mercal, CDI, CNE, VTV y otras instituciones del Estado, además de empresas privadas, vehículos y residencias particulares.

En este sentido, queremos llamar a la reflexión primeramente al pueblo oposicionista, para que recapacite en torno a esta nueva jugarreta de su dirigencia caprichosa que quiere obtener el poder a cualquier precio, sin importarles que en su intento nos envían nuevamente a la confrontación violenta de pueblo contra pueblo, evidenciando un total desprecio al marco legal de nuestro sistema democrático.

Llamamos igualmente a las y los universitarios, quienes debemos pronunciarnos al respecto, asumiendo que nuestro aporte a la paz y la convivencia política debe sustentarse en la sana confrontación de ideas, condenando las posturas de algunos academicistas engolados quienes hacen apología a la violencia e intentan explicar lo inexplicable: afirman que hubo fraude en las elecciones del 14-A, mientras declaran que nuestro sistema electoral es seguro y confiable.

Finalmente al pueblo que votó por el Presidente Nicolás Maduro: debemos evitar las provocaciones fatuas basadas en  cosas tan absurdas como asegurar que los médicos cubanos escondían cajas con material electoral, que se debe hacer el conteo al 100% de las cajas de votación, o sugerir que por haber poca diferencia en la votación se debe repetir el proceso electoral. Tales absurdos no solamente son irresponsables sino que constituyen un ejercicio de supina ignorancia y buscan caldear los ánimos.

Necesario es tener presente y aceptar que tal vez estuvieron cerca de ganar, pero NO GANARONpor eso cobra fuerza nuestra afirmación inicial: Digan lo que digan, hagan lo que hagan, ¡No volverán!

El autor es: Economista Agrícola. Profesor de la UPT Argelia Laya

albanozam@hotmail.com



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