Una palabra, un instante

El que almuerza con la soberbia, cena con la vergüenza

Simón Bolívar

Existen instantes en la vida en los que una palabra define tu destino. Eso pasó el 4F con el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, en horas del mediodía, cuando su Por Ahora marcó, definitivamente, la ruta que seguiría su vida y lo llevaría a la gloria.  A partir de allí y para siempre sería admirado y amado por el pueblo venezolano y los pueblos del mundo. Acaba de pasar lo contrario con Capriles Radonski, cuyo manto de vergüenza será su fiel acompañante por el resto de su vida. Su lacónico discurso contiene una frase lapidaria está muerto y nadie lo va a devolver, quedará sembrado en el corazón de todos y cada uno de los venezolanos, sin importar su posición política. En esa oportunidad se refería, precisamente, al doloroso evento que estremece la Patria, pero para la idiosincrasia del venezolano, esto resume su poca capacidad de afectarse con el dolor de otro, y cada vez, que alguien pierda a un ser querido recordará esa frase.

Porque, por su cruda verdad, nadie regresa de entre los muertos, pero todos queremos que suceda. Es en la esperanza del reencuentro donde encontramos fortaleza para continuar, es allí, en lo más hondo del alma, donde guardamos nuestra querencia por el ser querido que se ha ido, lo dijo Mario Moronta  en su homilía en honor a nuestro amado Presidente. La muerte es incomprensible para todos los seres vivos, lo reconocen todas las Iglesias y ante ella, todos nos inclinamos o guardamos silencio o como dice Alí Primera, faltan los amigos que marcharon lejos dentro de la tierra sentimiento adentro...", para desgracia de Capriles el nunca ha tenido sentido de la oportunidad ni se ha podido callar. Le pareció gracioso, porque se lee en las redes sociales y lo soltó. Que barbaridad.

Pero además, más grave aún, en estos momentos todas las mujeres, sin excepción, ven ese discurso con desprecio, no hay madre que ante la pérdida de un hijo piense que no basta llorar, no importa lo que haya sido en vida, bueno o malo, ella derramará todas las lágrimas del mundo hasta agotarlas y más allá aunque sepa que nada se lo devolverá y Venezuela, es una Madre, ¿puede alguien dudarlo?

Desconoce la intimidad femenina, sus sentimientos más íntimos, la muerte de un hijo constituye el temor más íntimo de cada mujer haya parido o no, porque es algo antinatura. La solidaridad de cualquier mujer con una madre en esa situación es superior a cualquier comprensión del hombre, es automática. Hoy ha ofendido no solo a Elena de Chávez sino a todas las mujeres de esta Patria y del mundo.

De allí el comunicado que escribiera horas después, para tratar de enmendar el capote, pero "No hay peor dolor que el dolor que genera la tristeza de saber que nunca pudiste ser mejor y aunque desees aprender, es sumamente tarde." Esto lo dijo Hermes Ramírez, recientemente. Recoger las palabras botadas públicamente ya no podrá. Usted no tiene idea del tamaño de la Ignominia que profirió.  Su odio y su desprecio por la mujer, pudo más que su razón, por eso hoy lo cubre el manto de la vergüenza.

No sé ni me interesa si usted va a continuar con su candidatura, pero es fiel reflejo de la pérdida de valores y la deshumanización que hoy padecen las Sociedades Modernas. El Comandante Chávez decía Águila no caza mosca y, cuanta razón tenía. Quede usted, pues, desnudo ante sus seguidoras y ante el desprecio que hoy la Madre Venezuela siente por usted.

rusa200@gmail.com

 



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Rusalki Alvarado


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