Escondan a Capriles

Indudablemente, el liderazgo es algo que no se hereda, no se endosa, no se transfiere, muchos menos se compra mediante una simple operación mercantil, e impensable, construirlo a través  de “marketing político”, utilizando para esto los medios de comunicación.  Por esta razón un líder político no se puede improvisar para que grupos económicos logren, a través de él, pingues beneficios. Un líder debe tener ciertas características como las que voy a enumerar.

Un líder político debe poseer carisma. Entendiéndose por esta el don o la capacidad de motivar y suscitar la admiración de sus acólitos; por lo tanto debe atraer y caer bien. Es lo que podía llamarse un cierto “magnetismo personal”. Examinando las presentaciones televisivas del sudoroso  Capriles es indudable que el candidato de los MUDos carece de carisma, el pobre no despierta  ningún interés a sus seguidores. Su vacuidad intelectual y su mirada extraviada evidencia su poca capacidad para comunicarse con un pueblo.   

Un líder político debe poseer oratoria, es decir debe saber hablar con elocuencia, como dirían en mi barrio: “debe tener labia”. No cabe duda, para lograr esto el líder debe tener formación intelectual, porque un buen orador alimenta el cerebro con palabras y éstas abstracciones aparece en los libros. Imposible imaginar a Capriles elevando un discurso, de forma coherente, por más de diez minutos, hilvanando en público una disertación sobre un problema específico de la política nacional o internacional o arengando un sermón desde un púlpito  y qué decir, de la improvisación de un panegírico.   Qué se puede pensar de un candidato cuyas frases más connotadas son: “voltéate para que te enamores”, “los gordos no caminan”, “el chocolate nuevo es más dulce que el chocolate viejo”, “los europeos no usan desodorante”, entre algunas de las barbaridades, que evidentemente no  ingresarán al florilegio de frases célebres de un político moderno.  Le inventaron las visitas “casa por casa” para obviar el ridículo y la pena ajena de pararlo en un tribuna arengando un discurso.

Un líder debe estar informado. Ningún político podrá sobrevivir  si no sabe manejar la información, no sólo manejarla, debe saber procesarla, interpretarla inteligentemente y utilizarla para el bien del pueblo que aspira a dirigir.  Un líder político que anhele gobernar un país debe tener conocimiento de la historia tanto nacional como universal, debe conocer de los hechos pasados que llevaron al mundo a lo que es en la actualidad para así poder construir el futuro. Pero Capriles es su afán de lo lograr “el progreso” afirma  que el pasado hay que dejarlo atrás porque el futuro está “en el progreso”. Un eslogan vació que ni para vender papas fritas es de utilidad. El candidato de los MUDos asevera que es de “centro izquierda”, con la certeza que desconoce la política centrista y mucho menos, la de izquierda. Simplemente eso fue lo que sus asesores le dijeron que debía decir para “elevarle” el entusiasmo a sus acólitos.

Un líder debe ser creativo e innovador. Es decir, las ideas, que es su materia prima, debe convertirlas en proyectos exitosos. Pero si Capriles no tiene ideas, sólo repite lo que sus asesores oligarcas y los lineamientos provenientes del Departamento de Estado de los EEUU le dictan. No puede existir un proyecto de país en un cerebro carente de ideas. Por lo tanto la creatividad y la innovación sólo se reduce a las recomendaciones que le dan sus consejeros de la Cuarta República, FEDECAMARAS y todas aquellas cúpulas corrompidas cuyo único progreso que aspiran es la de sus cuentas depositadas en bancos suizos y gringos.   

Un líder político debe conocer la cultura de su pueblo. Me pregunto si Capriles conoce las diversas manifestaciones culturales de Venezuela. No creo que el candidato de los MUDos sepa lo que es “un joropo tramao”, “un golpe tuyero”, “una danza zuliana”, “un pajarillo”, “una quirpa” y “un galerón margariteño”. No creo que el candidato de los MUDos sea capaz de declamar una estrofa de “Justo Brito y Juan Tabares”. ¿Sabrá el escogido por la derecha recalcitrante en cuál estado moran nuestros aborígenes Wayuu, Warao, Bari, Kariña, Sape, Jodi, Yekuana,, entre tantas de nuestras etnias? Las mismas a las que el comandante Hugo les dio presencia en el acontecer de la política venezolana. No creo en un candidato que constantemente sale de Venezuela hacia los EEUU o hacia Bogotá para buscar los lineamientos de su escuálida campaña electoral.  

Un líder político debe poseer sensibilidad social. Un líder sin empatía no tiene vida. Aquella es una destreza básica de la comunicación interpersonal, la cual permite el entendimiento entre dos personas o una persona con un conglomerado. Por medio de esta habilidad se puede inferir pensamientos y sentimientos de otros, generando  simpatía, compresión y ternura.  Por eso los liderazgos se forjan en las luchas estudiantiles, tantos en liceos como en universidades, en el crisol de las lidias sindicales en la búsqueda de las reivindicaciones de la masa obrera y en las aspiraciones de las comunidades. Ningún periódico  de los años noventa registra alguna actividad política o estudiantil o sindical o comunal de Capriles. Quizás si se revisara las revistas  del “Jet Set International”, donde aparecen los asistentes a un torneo de golf, a ciertos casinos de Mónaco o a un restaurant francés clasificado dentro de la guía Michelín o navegando en un hermoso yate por la islas griegas,  entre otras de las veleidades de un hombre de vida sibarítica, allí encontraremos el nombre de Enrique Capriles, el candidato de MUDos. Éste es el “político escogido” por la oligarquía venezolana para, supuestamente,  gobernar una país que durante más de cuarenta años fue administrado por los lineamientos de la transnacionales petroleras, por los de la banca nacional e internacional y por una caterva de haraganes que se escondieron detrás del poder ominoso para obtener enormes beneficios para sus familias.   

Lo mejor que puede hacer la MUD es evitar el ridículo que hace Capriles cada vez que parece en público diciendo sandeces y burradas. Guárdenlo, escóndanlo en un sitio donde nadie lo vea y quizás podrán nombrar una especie de candidato auxiliar, una especie de candidato interino que logre hilvanar frases y oraciones mucho mejor y de manera más acertada que ese infortunado.

    Tiene razón el diputado de la oposición Marquina: por eso el pueblo de Venezuela acudirá masivamente el 7 de octubre a votar por Hugo Rafael Chávez Frías. Porque ni con Capriles ni con otro candidato los malvados volverán.      


                                                                     enocsa_@hotmail.com


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Enoc Sánchez


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