Manifiesto político de la CEV contra el Gobierno Nacional

Esta vez no hubo clemencia verbal de los obispos venezolanos que conforman la Conferencia Episcopal, para despotricar a sus anchas del presidente Chávez como máximo líder de la revolución venezolana, de las leyes habilitantes y demás leyes aprobadas por la saliente Asamblea Nacional y, en ese afán de opresores desmedidos, botaron la sotana y la mitra de la convivencia para coger los atajos de la rebelión sin motivos aparentes y utilizaron el báculo de su odio contra la revolución que no les tira nada, ni un saludo de penitencia a quienes a nombre de Cristo –hace años- se unieron a la oposición que representa a la oligarquía y a los yanquis para beatificar su rabia como cepa perjudicial de parásitos de la sociedad venezolana.

-¿Para qué sirve un obispo que trafica con la maldad y la mentira y siembra odios como tempestades? ¿Es qué acaso la función que ejercen ellos dentro de la iglesia tiene algún beneficio para el país? Preguntas que danzan en el aire y que cada ser humano que se preocupe-y se respete- por un fin razonable está en el deber de responder sin solapas y éstas no atañen a las personas que comúnmente visitan las iglesias para descargar en algo el peso de la cruz que cargan encima muertos en vida.

Un Obispo no vale nada, ni sirva para nada de acuerdo al ejemplo que han dejado a lo largo de la Historia Universal de sus actuaciones que han arrastrado durante siglos en el peregrinaje de sus deslealtades hacia dios y la vida en sí y, como peregrinos del desastre, más bien, lastiman la consideración de los que aman o sufren –¿quién puede creer en Baltazar Porras o Urosa Sabino o Ubaldo Santana o Roberto Lükert? Si todos ellos irrespetan a la mayoría del pueblo venezolano con sus monsergas rabiosas que eyaculan con mala intención en los medios que le dan cabida cuando derraman pareceres en contra del pueblo bolivariano o esconden trazas de negatividad al comulgar con la pederastia que han consumado otros curas.

Si el pecado existe, ellos son pecadores ordinarios y consuetudinarios y de baja calaña y, además tienen por virtud desmoralizar el pensamiento de Benedicto XVI con la serie de desmanes que han cometido a lo largo de sus actuaciones que desdice de las bondades de la iglesia católica para sus feligreses y se desbordan como anmorales cuando se meten de lleno en la política participativa que los involucra e involucran a Cristo de su pasión de escuálidos perversos en una sola dirección.

Son patéticos desmedidos que antes de ver la paja en el ojo ajeno no ven la viga que tienen en los suyos que los condena de irresponsables cuando patean el código de derecho canónico de 1983, lo violan, lo humillan y pierden toda idoneidad hacia él como olvidadizos prejuiciados y, sólo alcanzan a justificarse en contra del presidente Chávez y del comunismo que les invade su “yo pecador”.

Los obispos venezolanos han perdido con sus actuaciones de injerencia socio-política a favor de la ultra derecha venezolana: la representación de la coherencia de firmeza de fe, de buenas costumbres, de piedad, de celo por las almas, de la sabiduría, de la prudencia y de las virtudes humanas que deben representar ante dios y el mundo y más bien, han logrado buena fama de sinvergüenzas cuando critican el desarrollo y la activación de leyes y decretos que buscan la igualdad dentro de la justicia social y lo que hacen es postrarse al sentir de los poderosos, de los terratenientes y, de los depredadores que siempre han sido el terror de los pobres.

Que desventurados son esa caterva de obispos que amparados bajo el mando sacrosanto de la inquisición embrutecedora que es la Conferencia Episcopal Venezolana, la utilizan cada cierto tiempo, para despotricar de Venezuela y de su Gobierno y sin piedad de ninguna clase se hacen voceros de la indignidad, apoyando golpes de estado y actos vandálicos que legitimen la desaparecida democracia

Con toda seguridad y sin un átomo de honorabilidad dentro del pensamiento cristiano y en vista a su amor a la rentabilidad capitalista, el presidente y el secretario de la CEV, ya deben tener en su poder: los cheques de las dádivas que la burguesía apátrida y el Departamento de Estado debieron emitir en retribución del público manifiesto político de crucifixión al Estado Venezolano que como censores los involucra odiosamente en cuerpo y alma.


estebanrr2008@hotmail.com


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Esteban Rojas


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