La Concesión de mi suegra

El Martes 22 de Mayo de 2007, la señora Franca Cusati abrazó a sus nietos Oriana y Alekos Malaver. Llorando, se despidió de ellos. Vio a su hija -la madre de sus nietos- y casi con rabia le dijo: "Solo espero que ese marginal
te trate bien en lo que queda de matrimonio".

Afuera, sonó el pito del taxi. Mi suegra parecía no escucharlo. Mientras tanto, yo mantenía la puerta abierta esperando para verla salir terca y orgullosa. Después, sacó la foto de Carlos Andrés que guarda en su cartera y
le habló así: "¡Que falta me estás haciendo, Carlos, no solamente a mí, a este país que se cae a pedazos!".

Siguió llorando largamente sobre la foto de su ex-Presidente y, mientras tanto, el pito del taxi que la esperaba en la calle sonaba desesperadamente. Al fín, tomó la foto y la metió en su portarretreato enchapado en oro, y lo guardó en la cartera. Vió nuevamente a sus nietos y a su hija, dió media vuelta y salió.

Después de veinte años de vivir en mi casa, gracias a un acuerdo que firmamos pocos meses después de haberme casado con su hija, el 22 de Mayo de 2007 la señora Franca abandonaba la casa. Debo decirlo que, antes de la fecha de vencimiento de ese acuerdo, ella habló con una serie de organizaciones. La Asociación de Suegras Tiránicas. La Organización Italiana para el Aplastamiento de los Maridos Incompetentes. La Asamblea de Madres Protectoras de Marina de Camerota*. Y a ellas les solicitó apoyo para quedarse durante veinte años más. Y, no solo eso, sino que a través de Internet, donde creó una página web, Mebotan.com, se dió a la tarea de
comunicarle al mundo que le estaban violando su libertad de expresión. Sus derechos humanos. Su libertad de pensamiento. En fin, hizo todo lo posible por seguir aquí, gobernando e imponiendo todas sus ideas en mi propia casa, pero nada pudo evitar la salida.

También usó a sus amistades para amenazarme. La Congregación de Gordas de Marina de Camerota* venía todas las noches a ofenderme en mi propia casa. A llamarme "dictador", "tirano". Que estás botando de este hogar a la que te ha dado una hija para que la maltrates. Sinvergüenza.

Viéndola abandonar la casa, Oriana dijo: "Papi, al fin vamos a poder hablar todos". Y, riéndome, le dije: "Si hija, y ojalá lo hagamos bien".

ramjar@intercable.net.ve


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Roberto Malaver

Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa "Los Robertos", al cual insisten en llamar "Como Ustedes Pueden Ver". Co-editor del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". "Co-algo" de muchos otros proyectos porque le gusta jugar en equipo.

 robertomalaver@gmail.com      @robertomalaver

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