¿Qué le pasa a Vanessa Davies?

Es preocupante ver cómo una persona que representaba al chavismo, hace apenas unos años, se vuelve repetidora de infamias, de malinterpretaciones descontextualizadas por la derecha del país, derecha que, ya sabemos, es en gran parte, una cloaca, declaraciones usadas y replicadas por la derecha internacional, y Vanessa Davies se vuelve eco de esos gritos histéricos.

Porque apreciados lectores, Vanessa Davies se ha vuelto histérica. La he seguido poco en su programa Con Tres Puntos porque he sentido pena ajena. La recuerdo en cambio como flamante directora de El Correo del Orinoco, donde publiqué artículos por un breve periodo, incluido cuando murió el Comandante Chávez que tenía a la periodista en alta estima.

La recuerdo recibiendo un premio de esos que otorgan cada año, en el Día Nacional del Periodista, premio merecido, por tanta dedicación, entrega, claro compromiso. La recuerdo siendo invitada a candidatearse como diputada, no recuerdo en verdad sí aceptó, creo que no.

La tengo muy presente en su programa Contragolpe sobre todo cuando lo presentaba en la Plaza Bolívar de Caracas, creo siendo Jorge Rodríguez Alcalde, mostrándonos a todos, la ciudad recuperada a través de un gran ventanal.

Mauro Briceño Prato resume en un artículo cómo veíamos a Vanessa en un artículo en Aporrea, escribió en la oportunidad de su salida de VTV "…ver a Vanessa a una periodista incapaz de una deslealtad de tal calaña, entre otras razones, porque siempre se nos ha antojado como una colega de principios éticos y morales a toda prueba, además de ser una excelente profesional…"

¿Incapaz de una deslealtad de tal calaña?

También la recuerdo siendo entrevistada, o viceversa, por Luis Chataing, con sonrisitas y entusiasmo, lo cual no era criticable, sino más bien divertido: poder responderle al irreverente Chataing con altura, desde una posición envidiable, con toda su competencia.

Y yo, de cierta manera, me identificaba con Vanessa, salvando las distancias, porque no fui batalladora en la universidad como sí ella en la UCV, pero si estudiamos ambas en colegio de monjas, y nuestra formación católica, nos llevaba a creer en la justicia social, a querer a todo ser humano, a ponernos en su lugar, un humanismo cristiano, como proclaman Walter Martínez y Roy Chaderton.

Pero ya en las elecciones de diputados del 2015, fue entrevistada en un programa junto a su colega Pérez Pirela, y empezaba a sonar raro, altisonante, chocante, sus palabras hablando de una publicidad chatarra en el Gobierno Bolivariano. Y así lo reporté en un artículo mío de esa época, por este mismo portal.

Pero luego entendí y entiendo a Pérez Pirela y sus críticas constructivas al chavismo, siendo él mismo ferviente admirador de Chávez, y que también salió de VTV con su programa Cayendo y Corriendo, un programa que hace mucha falta. Y ojalá alguien acoja este llamado.

No entiendo en cambio a Vanessa, me desconcierta su posición actual, su voz chillona y estridente cuando la oigo en ese programa que tienen en you tube, demasiado maquillada, no le queda bien, cuando la veo casi casi del mismo lado de Rafael Ramírez, a quien no me gusta ni nombrar, mucho menos leer. El mismo personaje que, al parecer, fue el detonante que causó su salida de la televisora estatal, lamentablemente.

No entiendo ¿qué le ha pasado a Vanessa? Ahora hablando del uso de los CLAP para hacer política. Y si eso fuese cierto, ¿qué tiene de malo Vanessa si este gobierno, presidido por Nicolás Maduro, se ha preocupado de atender a la población humilde a través de este instrumento? Ahora se llama CLAP, pero antes con Chávez se llamaba Mercal, PDVAL, Bicentenario, etc.

¿Qué tiene de malo si se recuerda y se utiliza este necesario, indispensable, salvador proyecto de los CLAP para recordarle a la población quienes en verdad velan por ellos? ¿Quiénes son los que hacen de tripa corazón para evitar que las penosas sanciones afecten lo menos posible al pueblo carente? A sabiendas que los afectan, prácticamente a todos ya, desde varios puntos de vista.

¿Qué tiene de malo eso? Y tú te llenas la boca y lo calificas como ¿algo "abominable, que va a quedar para la historia"? Si no fuera tan grave, tan penoso, tan sin sentido, hasta darían risa tus palabras.

Pero no recuerdo que hayas criticado a la oposición basura cuando ofrecía al electorado que ésa, la cola del 2015 para votar, sería su última cola. Cuando gracias a ellos, precisamente, hubo desabastecimiento atroz y ahora una inflación desconsiderada y criminal. Gracias a aquellos a los cuales ahora te sumas con tus palabras, leídas ansiosamente entre los del primer lugar. Y a pocos días de las elecciones.

Para finalizar, todo esto se me vuelve más incomprensible cuando recuerdo, que siendo tú la editora, rechazaron dos artículos míos en el Correo del Orinoco, porque podían herir susceptibilidades, hablando de los Clones de Chávez (nunca publicado) y de Venezuela viuda. Ya no publiqué más en ese diario, pues me parecía la línea editorial, que me aplicaron en el momento, más papista que el papa. Pero ¿ahora si te desbocas Vanessa? ¿Justo en este delicado momento?

¡Todos y todas, usando sus mascarillas, a votar este 6D! Para cambiar la asamblea, para demostrarle al mundo que somos un país soberano, independiente, y que ¡no queremos, más nunca, ser colonia de nadie! ¡Viva la Revolución Bolivariana!.



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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