Contraofensiva mediática

Convoquemos un Congreso de Comunicación e Información Socialista

A pesar de los avances indiscutibles en materia de política comunicacional a lo largo de estos diez años, aun se mantiene una mediática voraz contra el gobierno nacional y diría puntualmente, contra la figura del presidente Hugo Chávez Frías.

A veces con aciertos y otras con desaciertos, la información del gobierno se sigue concentrando en el presidente Chávez, dejando a un lado, procesos interesantes, como es la evolución del poder popular, que aun cuando va a tono con la marcha que mesura la línea política que la anima,  sigue sin hacerse protagonista en la pantalla, en los medios.

Igual pasa con el debate ideológico, el cual es casi nulo en programas de radio y televisión y los que se exhiben tiene cualquier aditivo menos la participación de la gente común. Lo poco que vemos se afianza en  la discusión de personas o grupos, funcionarios de gobierno. Se limitan a una tertulia entre dos, tres o más estudiosos que debaten entre ellos un determinado tema, sólo entre ellos. El espectador sigue tan pasivo, tan invisible, como en los viejos tiempos.

Son muchas las críticas que a veces nos animan desde esta postura periodística, a veces cómoda, que nos hace más fácil  hacer notar fallas, pero pocos  podemos ser parte activa de la solución que avizoramos, no nos queda otra que esta tremenda oportunidad de Aporrea.

No obstante, quizás en esa animosidad por la autocrítica nos expresamos con soltura, la que por cierto, exige el presidente Chávez, ya que entiende es un recurso interesante, para poder corregir a tiempo los entuertos de un proceso socialista en construcción.

Por lo anterior y obviando el afecto y admiración a colegas que timonean el barco de la información de Gobierno, me atrevo a hacer una humilde reflexión, con algunas interrogantes:

¿Cuál es la política comunicacional del gobierno bolivariano?.

¿ Dónde está esa planificación a nivel nacional e internacional que nos pueda colocar en sintonía, más o menos coherente con el trabajo informativo que nos apremia e incluye la necesidad de enfrentar la despiadada mediática internacional. Que al considerar la dimensión del mentor (res) de la misma, percibimos que urge atender con respuestas concretas y oportunas tal voracidad de esguazar a Chávez y el proceso revolucionario que encarna.

Vale la pena recordar lo que dijo Fernando Buen Abad, filosofo mexicano, en el 2009, durante el “Encuentro de Intelectuales frente a la Crisis del Capitalismo”, evento  realizado en Caracas y organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela. Dijo: “El problema de los medios de comunicación, la agresión mediática oligarca en Venezuela no puede ser una discusión local, tiene que ser una discusión de nuestra América y para eso tiene que darse una Cumbre de presidentes. Porque la agresión está siendo orquestada por empresas multinacionales, que están pretendiendo descarrilar los procesos democráticos, revolucionarios de los pueblos para continuar con su vieja manía perversa de explotación, saqueo de riquezas, reprimir las conciencias y usurpar los estados de ánimo. Eso no se puede seguir tolerando, tiene que haber un llamado a toda las redes de medios de comunicación alternativos, comunitarios para trabajar en un acuerdo político con una misma dirección y tomando en cuenta estos frentes”.

Ojo a lo interno

Así como preocupa la información que desacredita permanentemente al gobierno bolivariano en el extranjero y en especial la figura del presidente Chávez, también se hace notable la precariedad de articulación del Minci en esta y otra dimensión, la local.

Me pregunto. ¿Es el ministerio de información un ente burocrático inescrutable, que su línea de acción no llega oportunamente a toda la maquinaria informativa del gobierno nacional y menos aun al ámbito lo internacional?.

Se, por convicción y conocimiento la gran disposición de trabajo del actual equipo del Ministerio de Información, que apenas comienza,  así como  fue loable  la anterior gestión y todas las que han pasado, pero como dice el refrán “un solo palo no hace montaña”.

Asomo algunas inquietudes, para comprender ¿cómo se armoniza una política informativa que sea más coherente, ampliada y se case con el proyecto político como un todo?,  y debo decirlo, el cual casi descansa en pleno en la agenda y vocería del propio Presidente. Es un riesgo enorme no tener alternativas a esta ancla.

El gobierno cuenta con una  maquinaria informativa, institucional, considerable si evaluamos todas las instancias de poder político como los ministerios, instituciones, compañías, otras. En cada una hay al menos una oficina de prensa, Relaciones Públicas, o como dicen en estos tiempos modernos, áreas de “asuntos públicos”, “corporativos”, “institucionales”, etc.

Somos poseedores de una agencia de noticias (ABN), con mucha experiencia, de un canal internacional (Telesur), que a pesar de su juventud ha sido contundente en los buenos resultados para la América, diría  entre lo mejor creado en materia de medios audiovisuales en los últimos años en el país. Rompió una barrera infranqueable. También contamos, además de VTV y su modernidad,  con canales televisivos especializados (Tves, ANTV, Vive), que han venido ampliando, tanto su  espectro radioeléctrico como su tecnología y recurso humano. Son padres de los nuevos comunicadores sociales, que impulsan el tratamiento de un periodismo muy distinto al de la UCV de hace años.

Y por si fuera poco, luego de casi 9 años nace un periódico nacional (El Correo del Orinoco), que junto a Vea, conforman ese arquetipo que en materia de información impresa, en el pasado reciente, clamábamos como una necesidad. Siempre para contrarrestar la mediática informativa.

Contamos además con los llamados “medios alternativos”, en donde se colocan, todas las versiones del periodismo impreso, audiovisual y radial, que suman los medios comunitarios, cuyo auge ha sido tan grande, que dudo que algún otro país latinoamericano disponga de tal red, social e informativa en crecimiento como la nuestra.

Cuándo recreo esa montaña de recursos informativos, de medios,  puentes para informar, aun cuando muchos digan que seguimos en desventaja en términos de posesión de medios y es para muchos el argumento que según da ventajas a la oposición,  difiero de tal aseveración. Creo que el punto central es la falta de planificación y  coordinación del ente rector.

Sigo viendo lo fragmentado, dispersos y distanciados que seguimos en materia informativa. Por ejemplo, en periodismo institucional, cada gobierno regional, local, ministerios, instituciones, manejan su propia información, como exclusiva y no interactúan debidamente, es decir, solidariamente, como debería ser en un periodismo en transición al socialismo. Aunque reconozco que una de las grandes dificultades es hacer luego la difusión de la información que se trabaja día a día. ¿Cómo se explica si hay tantos medios disponibles?.

Es una casi una utopia  hacernos una voz informativa de apoyo entre todos y menos aun respaldarnos con los recursos audiovisuales con los que contamos. Cada quien trabaja por su lado. Quizás establecer convenios en este ámbito sería una fórmula. Hay organismos que no cuentan ni con una cámara y a otros les sobran equipos y recurso humano.

Obviamente, los medios de comunicación masivos del gobierno acuden a las actividades según sea la pauta noticiosa de  interés para el medio y en la mayoría de los casos no dan abasto para atender tanta información del día.   Es allí donde una planificación efectiva, desde el órgano rector, pudiera equilibrar el flujo de noticias en base a los medios con que cuenta y no dejar a criterio del que dirige una programación que a veces se emparenta  con el amiguismo.

En este espectro, las regiones y en especial las de gobierno de oposición, la información es de muy   bajo perfil. Un hecho  poco o casi nada analizado o debatido. De allí que el trabajo audiovisual y radial en estados opositores, creo   es más práctico y oportuno que hacer énfasis en el periodismo impreso, cuyos periodistas de deben hacer pericias para lograr le publiquen una nota favorable al gobierno. Por ello la ventaja es la prensa digital.

Por estas y muchas otras razones creo oportuno que hay que pensar en diseñar una política comunicacional tangible,  desde la visión de “una política de Estado”, porque la mediática nacional e internacional sigue siendo el talón de Aquiles para el gobierno de Hugo Chávez, quien a pesar de ser el máximo comunicador con que contamos para mantenernos en el tapete informativo, luce sólo contra esa ofensiva, en este mar que viene arando desde hace más de diez años.

Debe haber un plan coherente, de largo plazo, avalado y con voluntad política, que agrupe y monitoree tanto los medios y recursos con que contamos, desde la tecnología, la logística operativa, censo,  recurso humano formado y en formación, entre otras.

Se deben incorporar todas las instancias que manejan  información del gobierno y recibir una misma línea de acción (no sólo en base a los logos o utilización de la imagen presidencial, o como es la redacción), sino en intercambiar  el concepto, criterio, conocer programaciones  de radio y televisión, la línea editorial. Hay que interactuar con los medios y no dispersar posibilidades y recursos. Pasaremos entonces a la fase la reorganización de fuerzas, para trabajar en conjunto y hacia un mismo fin.

Los medios, todos, deben ser dispuestos según la agenda de información necesaria para mantener informada a la opinión pública sobre lo que acontece. Tanto en  obras en ejecución o realizadas, muchas aun desconocidas por la gran audiencia. Debe también dar curso a las noticias de denuncias y sucesos.

Las gobernaciones deben tener sus emisoras de radio, e incluso, las que puedan, abrir sus canales de televisión, iniciativas que también deben hacer  los ministerios, en especial aquellos muy relacionados con  lo social, como  el ministerio de la Cultura, el cual creo debe tener toda una red radial a nivel nacional y más aprovechamiento en canales como Vive y Tves, o tener un canal propio a nivel nacional.

En cuanto a las páginas por Internet, mientras éstas sean más interactivas y lucidas, mayor será la audiencia, un renglón que debe ser más apreciado por el gobierno, ya que muchos portales carecen del atractivo y la oportuna información, lo que siempre busca un usuario de este medio es informarse pero en un página moderna y ágil. Hay páginas del gobierno nacional que son un  bloque de fastidio.

Finalmente, cuando tomemos en cuenta a los críticos, nacionales e internacionales y apliquemos algunas de sus recomendaciones, daremos comienzo a ordenar este torbellino informativo contra revolucionario, que sabemos nunca se detendrá y  como una arritmia, sube y baja la condición del ataque.  El que lleva la peor parte es  el presidente Hugo Chávez, quien aun cuando ha dado contundente respaldo a todo lo relacionado con los medios de comunicación,  no tiene un plan de política informativa nacional, que incluya estrategias acertadas, sobre todo  en el ámbito internacional.

Muchas personas a veces sí creen que el país se cae a pedazos, y no se si exagero, pero la culpa casi siempre recae en la política informativa. Por eso es tan importante este tema y su relación con la voluntad política. Quizá por ello Chávez ha encontrado en Twitter un medio de información e interacción útil a su lucha.

No se trata de darnos un plazo para ver quién lo hace mejor, todos los colegas o profesionales que han pasado por el Minci han dejado huella en su gestión. Todos han dado aportes valiosos. Y no tengo duda que mi amiga, querida colega, Tania Díaz y su equipo, especialistas en esta materia, dará palo a esa piñata cerrada.

La política comunicacional debe activarse con programas que incluyan a toda la maquinaria de gobierno. Y en especial apoyemos a la radio, Internet. Ocupemos espacios.  Allí la oposición nos gana de largo.

Otra apreciación, que considero de importancia, es incorporar a las embajadas y consulados en una intensa labor de información sobre la obra de gobierno en países del extranjero. Con prensa, micros, reportajes. Es casi una obligación. Y mucho material que no se difunde se puede enviar a estas sedes.

Las posibilidades de mejorar son infinitas. Otras precisiones la sabrán dar  los expertos, quien como  Abad precisa: “No se puede seguir tolerando que un grupo de empresarios mafiosos se dediquen a insultar la voluntad democrática de los pueblos de América Latina. Y todos los medios de comunicación alternativos, comunitarios, los sistemas de comunicación gubernamental, tienen que unirse en una cruzada que sirva para hacer respetar la decisión de los pueblos y junto con eso romper con los bloqueos mediáticos. ¿Con que derecho estos tipos violan el derecho a la información de la humanidad? El problema mediático latinoamericano es un problema de seguridad nacional. Porque corporaciones golpistas como Prisa (España), Televisa (México), Globovisión (Venezuela), Caracol (Colombia) están haciendo su trabajo, los reúnen para que digan: hay que reproducir los golpes de Estado. Faltándoles el respeto a todos los gobiernos progresistas, democráticos y revolucionarios de América Latina”.

Nos hemos convertido en una referencia mundial con la revolución bolivariana y Hugo Chávez a la cabeza, todo en torno al nuevo socialismo, propio, el bolivariano. No dejemos que el eco de la derecha internacional, por su inmenso poder mediático amilane tal alcance.

Convoquemos un gran Congreso de Comunicación e Información Socialista, para intercambiar experiencias y poner en acción las más factibles. Con participación de presidentes, como dice Abatt.  Desmontar la mediática internacional debe ser tarea de todos.

Leonjudi@gmail.com
 



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Judith León

Periodista e internacionalista.

 Leonjudith@gmail.com

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