Venezuela, líder revolucionario no tiene a quien emular

El constante cambio de las técnicas, manifiesta al menos, se pensara, una vitalidad, una originalidad que vale mas que la rutina, de los que todos las búsquedas y todos los refinamientos de detalle no tendían mas que a satisfacer mejor el gusto del pueblo. Su originalidad es contagiosa.

El conocimiento y experiencia de estos años nos dice que, los partidos comunistas chinos y rusos practican un capitalismo salvaje, no hay nada que emular por allá. Naciones con poder económico y bélico compitiendo con los europeos y japoneses por los segundos y terceros puestos para ser los abanderados del imperialismo y cómplices de la coexistencia pacifica sosteniendo la burguesía del capital bancario. Naciones que dependen del resto del mundo para sostener la economía y su industria.

Estados dirigistas viven como parásitos disfrazados de animadores aprovechándose de una alianza para que la globalización haga mas productivas sus economías en la repartición del mundo. Estados frívolos e irresponsables con la miseria de las naciones del sur buscan crear un nuevo capitalismo negro mucha más inconsciente con un espíritu de niño malcriado y exigente, mientras se imagina portadora de una revolución por incluir economías emergentes en el G33, como brazo de una justicia social con dinero chino y armas rusas para un lacayismo superior.

En esas condiciones América del Sur pese a todos los esfuerzos de Venezuela, emprende un conjunto de revoluciones: Petrocaribe, ALBA, UNASUR, Banco del Sur, Sucre, pueblos ilusionados combaten la especulación financiera poderosa sostenida por el capitalismo mundial con sus típicas oligarquías que las revoluciones todavía sostienen. Revoluciones con una nueva clase socialista aparece claramente como lo que es, “la forma nueva de viejas explotaciones políticas, tan viejas como la humanidad”.

Revelan además lo difícil que resulta el manejo de la economía, impide el nacimiento de una nueva economía socialista diversificada, autónoma y soberana. Las naciones amigas solo con capitales para invertir en energía, minerales o armas para sostener la dominación por medio de la carrera armamentista son parte de una alianza imperial concretada en Londres, el año pasado en la cumbre del G8-9, vitrina que sirvió a Obama para congratularse con el mundo y mejorar la imagen del imperialismo tan venido a menos con George Bush.

Venezuela, Cuba, Irán, Bolivia, Ecuador, Afganistán, Ecuador, Yemen, Irak, Colombia, por todos lados la misma presión de intereses de la burguesía a favor del capital bancario, lacra que ni el mismo Obama puede desarticular.

Marx como Proudhom vieron esta verdad cuando describe en “dieciocho brumario” de Luís Napoleón, el poder ejecutivo con su inmensa organización burocrática y militar con un mecanismo estático, complejo y artificial en ejércitos de funcionarios y su otro ejército, mascara política de la economía.

Marx pensaba que, la revolución económica no es una revolución política como las otras, porque, para esta, no se trata de conquistar ese inmenso edificio de poder para hacer de el su presa y perfeccionarlo, si no que, lo suprime o la hace morir. Hoy, la economía globalizada acerco las ideologías políticas a pesar que hay líderes que niegan esta evidencia. Los que lo vieron claro como Trosky o Djilas pagaron su lucidez con la carcel. Mao Tse Tung, reto lo imposible, sirviéndose para luchar contra la nueva burguesía de una misma fracción de esta burguesía como lo hace actualmente los comunistas en Rusia y China o como los procesos latinos actuales que no pueden suprimir la injerencia burguesa capitalista que dirigen comercialmente a las masas con métodos diferentes y con el apoyo técnico de los bancos incrustados en los procesos, corrigiendo de inmediato los cambios que decreta el gobierno para un porvenir socialista.

Marx vio en la revolución francesa la sustitución de una clase económicamente dominante, todavía políticamente dominante en los procesos de cambio por supervivencia, nuevas revoluciones anacrónicas fáciles de detener por dentro como nos demostró Rusia, China, Yugoslavia, Nicaragua, Chile.

Empresarios y obreros capitalistas “participaron solidariamente en los procesos de cambio” que haya o no convicción ideológica es otra cosa, continúan siendo una minoría privilegiada con tiempo y con posibilidades de frenar la revolución. Así fue antes, así continua hoy.

El liderazgo revolucionario hay que compartirlo con los obreros, los campesinos y con el pueblo en general administrando el poder político, contribuyendo en la transición al socialismo. De no hacerlo así, esta revolución será como las otras que ya terminaron, la apasionada ideología política en posesión del poder económico no socialista, tiene costumbres mentales, concepciones y aptitudes muy diferentes, aferradas al siglo XIX donde surgió el capitalismo con mayor nitidez.

Los pueblos subdesarrollados que desean reparar su atraso, aprenden muy rápido a servirse de la tecnología del automóvil, de la computadora, de los celulares, de los centros comerciales, elementos que ayudan a cambiar con facilidad la cultura, y las apariencias técnicas de los países desarrollados nos envuelven, también proporcionan mucho mas trabajo a las economías locales que deben adaptarse al consumismo como fase de desarrollo ya que no son capaces de progresar sin ella. Se impone el miedo a las revolucionarias empresas socialistas, la inercia y la molestia conducen a un estado de conmoción y de experimentación sobre un fondo de rutina en todos los niveles. Lo nuevo se da cuando llegan las crisis económicas, lectura global del libre mercado en la corrupción bancaria capitalista en complicidad con las modas impuestas por la tecnología en una masa escéptica que finalmente es arrastrada al consumismo en fechas espirituales, navidad, año nuevo, cumpleaños, día de los difuntos, de la madre, de la monja o del cura, todos los días son buenos para comprar, y sin dejar de lado la vanidad politiquera que nada cambia fundamentalmente.

Y las universidades no consiguen poner en práctica una verdadera enseñanza científica, y el partido no consigue crear su escuela ideológica de unión y solidaridad. En EEUU, Cuba y Europa, se puede comprobar que la frontera de las clases esta fijad por el criterio de haber cursado estudios superiores. En América Latina subsiste el prestigio económico como requisito para las clases media y alta, así, la igualdad es una pirámide difícil de escalar.

Liderazgo revolucionario que no tiene a quien emular.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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