El negro amo y el blanco lacayo un mismo discurso un mismo cinismo para un mismo propósito

Una máxima racista, que vino con los invasores genocidas europeos, pero que se quedó aqui como un lunar en nuestra cultura, que reza: “Si ves a un blanco y a un negro sentados en la misma mesa o blanco le debe al negro o es del negro la cuenta”. En esta oportunidad hubo algo de esto en la LXIV Asamblea de las Naciones Unidas.

Allí estuvieron el negro y el blanco en la misma mesa, pero esta vez el negro en plan de amo y el blanco en plan de lacayo, se voltéo la tortilla, pero con la gran diferencia, que el negro no estuvo allí en representación de su etnia, sino en nombre de sus amos maltratadores, que le dieron una oportunidad en la historia: Salvar al imperio, su propio verdugo, con su cerviz baja, en una posición de jarron chino, pero con autorización para utilizar el chif, con el discurso que siempre han presentado al mundo los inquilinos de la White House, desde que nació el imperio, como réplica del invasor que con una conducta genocida, extirpó a los oriundos moradores de aquel hermoso territorio, para sustituirlos con el implante de los desalmados que se denominaron conquistadores.

El negro de piel, de cabello y de facciones, pero con alma rubia,cabellos oro y ojos azulitos, llegó a la ONU, como el amo, habló cuanto le dió la gana y luego con el desplante propio del gendarme del mundo, sacudió, su indumentaria y se fue con la peor descortesía, como quien dice ya me oyeron, con eso basta, no tengo porque fastidiarme oyéndoles a ustedes. Nos referimos al señor Barack Hussein Obama, que con su cara dura y con el mayor cinismo va a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas a hablar de paz y de la necesidad de avanzar hacia un mundo libre de armas nucleares, de autodeterminación de los pueblos de democracia y de evitar la carrera armamentista, tamaña cara dura. Tenía que ser precisamente él. Nada más y nada menos que el arlequín del imperio, se lanza con todo un enunciado, pero precisamente fuera de todo contexto del juicio, imposible una concordancia para que pareciera verdad, porque luego justifica las matanzas, torturas y abusos que su gobnierno ha cometido a través de la historia contra pueblos indefensos. Cuando decimos su gobierno lo decimos con toda la intención del mundo, porque ciertamente Obama no gobierna, Barack Hussein Obama, es el ejecutor de un mandato que está escrito en petrificadas páginas, desde que Lincoln expusló a los británicos de allí y que lo respalda nada más y nada menos que el complejo Militar, industrial tecnológico y comunicacional, dominado por las transnacionales, que son quienes definen las políticas del imperio y deciden a que país hay que invadir para luego reconstruirlo, ese es el gran negocio de Dick Cheney, Donald Rumsfield y su grupo de contratistas. Por eso siempre hemos sostenido que de Obama, nada bueno se puede esperar y eso lo puso de manifiesto cuando comenzó a estructurar su gabinete, dándole una patada a la consigna del “Cambio” que había enarbolado durante su campaña, orientada hacía las minorias afroamericanas, latinas, asiáticas, a todos los excluidos y maltratados por los blanquitos haciénndoles pensar que la pígmentación de su piel lo hacen diferente.

Pegado a ese discurso del negro en plan de amo, habló el blanco lacayo y con la mayor desvergüenza vino a pedir a la ONU que vigile la carrera armamentista de algunos paises Latinoamericanos, vecinos de Colombia, porque son conductas preocupantes que ponen en peligro la paz de la región, porque algunos ya sabemos a quienes se refería, lo están haciendo con intenciones guerreristas. El inocente cuyo gobierno es el segundo comprador de armas en el continente, habló de carrera armamentista y la necesidad de evitarla. El apátrida “La Malinche” suramericana, que entregó la soberanía de su país, para que el agresor y mayor terrorista del mundo instale siete bases militares, para desde allí monitorear a Venezuela, Ecuador y a la amazonía ( Brasil) y junto con la base de Parmerola en Honduras y la de El Salvador, armar el látigo criminal y genocida contra centro y suramerica, es quien precisamente habló de preservar la paz en Centro y Suramérica.

Tenía que ser el inquilino del “Palacio del Narquiño”, quien llegara a rasgarse las vestiduras en defensa de la democracia, en contra de la guerra y denunciando la carrera armamentista y justificar su desenfrenado armamentismo con fines de traidoras agresiones a sus vecinos, escudándose en el discurso de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo de las FARC. Ni más ni menos lo que hace el agresivo y terrorista gobierno sionista de Israel, único en poseer armas nucleares en el Medio Oriente, “para defenderse del terrorismo árabe”, como se ve que pertenecen a la misma escuela que está por ahora bajo la égida del refistolero negrito con alma rubia, inquilino de la Casa Blanca, que con su cara de yo no fui, continúa cumpliéndo las órdenes del Pentágono.

Por eso la coincidencia,porque el propósito es el mismo, la agresión contra el continente Centro y suramericano, con la finalidad de apropiarse de los recursos naturales, para saciar la suicida vida de consumismo del imperialismo.

En esta oportunidad, ciertamente el blanco le debe al negro. Porque el señor Uribe, con el expediente 83 en la DEA, de los más solicitados por narcotráfico, le debe la libertad al inquilino de la White House, que lo tiene en sus manos, le obedece o lo que ocurre lo que a Manuel Antonio Noriega en Panamá, que por desobediente le clavaron 40 años en una cárcel gringa, despúes que bastante cocaina y heroina, le había proporcionado a las tres letras. Por eso no podía ser de otra manera la conducta en la ONU. “El negro amo y el blanco lacayo, un mismo discurso, un mismo cinismo para un mismo propósito.

*Periodista

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*Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

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