¿Cuál es la esencia del discurso de Obama?

De entradita, en plena toma de posesión, comenzó a despojarse de la careta de candidato (en la que se pueden decir y prometer muchas fantasías) para ser el presidente de Estados Unidos, donde está obligado a inventar o crear garantías para los grandes supermonopolios de la economía estadounidense y sus influencias en el mercado mundial.

En las primeras palabras del inicio de su discurso el demócrata Obama, en su condición de nuevo presidente de Estados Unidos, dijo lo que también será la orientación política de su gobierno. Nada más y nada menos que señaló: “Agradezco al presidente Bush su labor hacia nuestro país…”. ¡Santo Dios!, si hasta pocos días atrás lo criticó con vehemencia por las terribles atrocidades que había cometido en el mundo por donde pisaba su política exterior. Lo que es más: altos personajes de la política de derecha estadounidense están solicitando que se lleve a juicio a Bush por delitos atroces.

Este momento actual de crisis económica y de otros valores en Estados Unidos, el presidente Obama lo considera como de nubarrones y feroces tormentas, lo que viene siendo cierto. Pero en esas circunstancias, basándose en la experiencia histórica, el presidente Obama dijo: “”En esos momentos, Estados Unidos ha salido adelante no sólo por la habilidad o visión de aquellos que ocupaban altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, nos hemos mantenido fieles a los ideales de nuestros ancestros y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Así debe ser con esta generación de estadounidenses…”. No sabemos a ciencia cierta si los “ancestros” son los indígenas o los propulsores activos de la Independencia de Estados Unidos del dominio del reino monárquico inglés. Nada, en lo absoluto, tiene que ver la realidad estadounidense actual con el pensamiento, por ejemplo, de Nube Blanca o de Gerónimo, pero igualmente muy poco se asemeja al criterio que Jorge Washington tenía de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con el resto del mundo.

Más adelante el presidente Obama alerta con suficiente claridad al mundo al decir: “… cada día hay más evidencias de que la forma en que usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta”. Tamaña falacia es difícil encontrar en otros discursos de mandatarios estadounidenses. Es todo lo contrario. El mundo es víctima de la utilización de la energía por parte de Estados Unidos y por eso inventa mentiras acusando a otras naciones de querer construir bombas de destrucción masiva cuando en verdad lo que pretenden es crear fuentes de energía para uso cotidiano de la sociedad

El presidente Obama reconoce que los desafíos que tiene por delante Estados Unidos son reales, son serios y son muchos, que no serán superados con facilidad en corto tiempo, pero promete superarlos. Que nos explique un experto objetivo, serio y honesto de la economía o de la política ¿cómo o con cuáles métodos puede un emporio de la explotación y el saqueo –tal como lo es un imperialismo- superar sus profundas crisis económicas sin que se produzca violaciones a otras soberanías o pueblos? ¿Será pagando más caro la materia prima de otras regiones? ¿Será llamando a las naciones subdesarrolladas para que inviertan capitales en la economía del capitalismo altamente desarrollado? ¿Será creando condiciones para establecer la ley del desarrollo combinado entre todos los países del planeta? ¿O será imponiendo políticas exteriores que dominen mayores espacios vitales; abarcando más poder en el mercado mundial; derrocando gobiernos progresistas; o estableciendo relaciones desventajosas para la mayoría de las naciones con ventajas para las pocas potencias imperialistas que dominan el mercado mundial?

El “realismo” del presidente Obama no está en las verdades de la Tierra sino en las Sagradas Escrituras, que le dice “… ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de permanencia, de escoger nuestra mejor historia, de llevar hacia delante ese precioso regalo, esa noble idea, que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos somos iguales, todos somos libres y todos merecemos una oportunidad de buscar la felicidad absoluta…”. Si algún Estado, con todo el desarrollo económico-social que ha alcanzado, con la cantidad de recursos naturales con que ha contado, ha sido tan discriminatorio, tan desigual, tan inhumano –por dentro y por fuera-, tan egoísta, tan agresivo y tan intervencionista en los asuntos internos de otros pueblos, precisamente ha sido el estadounidense. Pero además, la “igualdad” es un abstracto en toda sociedad de clases y, peor aún, en una nación imperialista. ¿Acaso hay que tener ojos para mirar o ver las crueldades que a diario se cometen en Estados Unidos a favor de los pocos ricos y en perjuicio de los muchos pobres? Falacia, simplemente falacia, que el presidente Obama se proponga cambiar ese denigrante estado de cosas que caracterizan al imperialismo capitalista. El es no más que el nuevo vocero político del más poderoso y belicoso imperialismo que existe en toda la faz de la Tierra.

El presidente Obama recuerda a los hombres y mujeres que combatieron y murieron por la sociedad estadounidense, en Concord y Gettysburgo, Normandía y Khe Sahn, y agrega: “Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta que sus manos estuvieron rotas para que pudiésemos tener una vida mejor. Ellos vieron a un Estados Unidos tan grande como la suma de todas nuestras ambiciones individuales (ojo: no colectivas), mayor que todas las diferencias de nacimiento o riqueza o facción”. Pero nada dijo de esos hombres y mujeres que han pisado suelos foráneos, tierras donde están asentados otros pueblos, y han llegado –casi siempre- como misioneros con bayonetas, bombardeando, disparando, matando, frustrando, causando dolor, arruinando naciones de sus riquezas y quedar con sus manos intactas pero manchadas de sangre inocente. ¿Qué hicieron esos hombres y mujeres estadounidenses en Viet-nam, en Nicaragua, en México, en Haití, en Guatemala, en Santo Domingo, en Irak, en Afganistán… y así sucesivamente? ¿Fueron, en verdad, a llevar libertades o a imponer esclavitudes sociales para servir a los más poderosos e influyentes monopolios de la economía imperialista?

El presidente Obama dijo, no sabemos si a partir de él o desde que existe el imperialismo estadounidense, que debemos: “… sabed que Estados Unidos es amigo de todos los países y de todos los hombres, mujeres y niños que buscan un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para liderar una vez más”. Entiendan esto: “… liderar una vez más”. ¿Acaso no han liderizado en el mundo las guerras imperialistas para dominar naciones enteras y saquearle sus riquezas oprimiendo a los pueblos invadidos? ¿Eso habría que preguntárselo, para que lo respondan, todas las naciones que han sido víctimas de las intervenciones violentas que ha hecho Estados Unidos en casi toda la faz de la Tierra? ¿Eso habría que preguntárselo, para que lo respondan, los familiares y amigos de todas esas víctimas que han sido asesinadas por la CIA, el Pentágono, el Departamento de Estado, la DEA, el FBI como política para eliminar a todos y todas quienes profesen un ideal diferente al del imperialismo capitalista? ¿Eso –especialmente- habría que preguntárselo, para que lo respondan, a las madres y los padres de miles de miles de niños y niñas que han sido víctimas de los bombardeos y ataques de las fuerzas estadounidenses invadiendo otras naciones?

El presidente Obama ha sido claro con quienes creen que su llegada a la Casa Blanca inicia una nueva era de paz, de justicia, de libertad y de solidaridad entre los pueblos del mundo. Dijo: “No nos disculparemos por nuestro modo de vida, ni bajaremos nuestras defensas y para quienes buscan avanzar en sus intentos por inducir el terror y la matanza de inocentes (mayor cinismo no puede haber con una mentira tan grande como esa), os decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no puede romperse, no pueden sobrevivirnos y os derrotaremos”. Nada dijo sobre ¿con qué armas va a derrotar a los pueblos que claman por su redención y no quieren continuar siendo epígonos de la política del imperialismo estadounidense? ¿Acaso existe un Estado en el mundo más terrorista que el de Estados Unidos? ¿Acaso existe un Estado en el mundo que imponga mayor terror que el de Estados Unidos ?

Meister decía que “obrar es fácil; pensar difícil; obrar de acuerdo a lo pensado, incómodo” (Tomado de “Garrote y dólar” de Gallegos Ortiz). No se entienda que lo estamos utilizando para descalificar las “buenas” intenciones del presidente Obama, pero su ideal es de un idealismo puro que sirve de sostén a un pragmatismo puro. Por eso dijo en su discurso que Dios llama a los estadounidenses (o mejor dicho: a su gobierno) a delinear un destino incierto. ¿Sobre que base? Sencillo, muy sencillo: “Seguimos siendo la nación más poderosa y próspera de la Tierra”. En consecuencia, allí no existe, en esa manera de pensar, ningún elemento que brote de la verdaderamente humana solidaridad entre los pueblos. No le interesa la prosperidad de otros países al nivel de Estados Unidos. O se es primero o no se es nada, de acuerdo al pensamiento del presidente Obama. Simplemente, éste pondrá todo su mandato en que esa sea la realidad suprema del mundo: Estados Unidos el más poderoso dominador de toda la Tierra, y que toda su prosperidad continúe dependiendo de las materias primas y riquezas de otras naciones sin importarle la miseria y el sufrimiento del país dominado. Es todo. Pregúntense el ¿por qué? el presidente Obama dejó en la Secretaría de Defensa al temible conservador, republicano, ultraderechista y militarista, señor Robert Gates. Ningún mandatario o presidente de nación alguna –en la política- se guía por sus buenos instintos, sino por la defensa de los intereses –esencialmente económicos- del régimen que le corresponde representar. Es, en definitiva, un discurso que con una mano ofrece la zanahoria y con la otra amenaza con el garrote a quien no la consuma bajo los términos del imperialismo.

Para finalizar voy a poner a disposición del lector tres citas que, a mi juicio, son indispensables a la hora de realizar cualquier análisis sobre Estados Unidos y, especialmente, sobre su Gobierno que es dirigido o comandado por un Presidente.

1.- El gobierno es un medio para realizar tareas específicas y principalmente económicas, como dice Trotsky. Sin embargo, un gobierno puede elevarse por encima de la sociedad, pero “... no está suspendido en el aire. El verdadero eje del gobierno... pasa por la policía, la burocracia y la camarilla militar ...” (Trotsky).

2.- “ No es la primera vez en la Historia de la humanidad que las condiciones económicas resultan más poderosas que los bellos discursos (Rosa Luxemburg en “Socialismo y las Iglesias”)

3.- Trotsky dice (en sus “Escritos”, Tomo IV, Volumen I) que “ La fuerza del capital financiero no reside en su capacidad de establecer cualquier clase de Gobierno en cualquier momento de acuerdo a sus deseos; no posee esta facultad. Su fuerza reside en que todo Gobierno no proletario se ve obligado a servir al capital financiero; o mejor dicho, en que el capital financiero cuenta con la posibilidad de sustituir a cada sistema de Gobierno que decae, por otro que se adecue mejor a las cambiantes condiciones”.



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Freddy Yépez


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