Chile, Bachelet y el cadáver de Pinochet

Después de Colombia y Perú; Chile, seguramente ha sido el país con mayor nivel de “enganche” en los planes desestabilizadores que se acuerdan desde el Departamento de Estado o del Comando sur y que son ejecutados posteriormente, por presidentes, cancilleres y personeros de los parlamentos de estos países. Puede entenderse el papel del gobierno de Colombia y Perú en estos planes, porque conocemos el curriculum y tropelías de Alan García y se tienen todos los detalles de las actuaciones del paramilitar Álvaro Uribe.

Los “enganches” de Chile no son fácilmente explicables, porque uno supone que Chile es otra cosa y Bachelet es Chilena e hija de un militar, que vivió, padeció y murió a consecuencia de Pinochet.

El caso de la computadora de Reyes y la actuación de una de la figuras de INTERPOL que es Chileno, movió nada y nada menos que a la presidenta de Chile y muy rápidamente, los venezolanos conocimos de la nota de protesta que envió al Gobierno Venezolano. Si fuéramos desmemoriados, probablemente esta nota la veríamos como un accidente de la historia. Pero no, La nota de protesta la envió Bachelet, y uno entiende, que además de ser Chilena, es presidenta de ese país y eso lo obliga, como jefa de estado a mantener una memoria activa y contar con un asesoramiento adecuado para no comportarse con “ingenuidad”.

Bachelet no es cualquier jefa estado. Es precisamente presidenta de Chile y debe tener suficientes elementos para comprender como este acontecimiento de la computadora “todo terreno” o esta especie de “infocentro” que cargaba Raúl Reyes, es un punto de referencia de un plan que Estados Unidos ejecuta a través del concurso de Álvaro Uribe y sus Santos. Parecía sencillo el caso para Chile y su presidenta; si alguna duda conservaba sobre el problema, tenía que recurrir al contenido del informe para ver más claramente las intenciones de Colombia y entender la payasada de su policía.

Haber tenido la oportunidad de apreciar la distancia y contradicciones que pueden percibirse entre el contenido del informe y la temática o puntos que se tocaron en la rueda de prensa, facilitaba información para no “engancharse” en este plan y servirle a los propósitos de un presidente, cuyo prontuario tiene una larga lista de crímenes y su condición de presidente, tal y como viene viéndose con letras chiquitas en algunos medios, es producto de una vulgar compra de votos en el Congreso Colombiano.

A esta nota de protesta se le suma ahora, la posición de unos diputados del COPEI de Chile y otros que pertenecen a organizaciones de centro izquierdas (RN y PDD). La nota y el acuerdo de diputados Chilenos no son actuaciones para leerse ingenuamente. Un rápido reconocimiento de los hechos más recientes, permite entender las razones de este “enganche”.

Hay una gran cantidad de hechos que pueden permitirnos una explicación, pero para no complicar esta nota, tomemos un acontecimiento del 2006, como una referencia. En ese año, Condoleezza Rice le advierte[i] a Bachelet y a su canciller, Alejandro Foxley que si autorizaban el voto para Venezuela en la elección de los nuevos miembros de del Consejo de Seguridad de las naciones Unidas, Chile lo pasaría mal. Ese “lo pasarían mal”, tiene mucho sentido para Bachelet porque además del “friíto” y los calambres que pudo sentir en su estómago; la frase permite tener presente el sentido de la palabra dignidad.

En verdad, no se puede esperar un gesto distinto de Bachelet y su equipo de gobierno, porque ni política ni socialmente; el gobierno de Bachelet toma distancia de los gobiernos anteriores (Alwyn, Freí y Lagos). Para ver que tan parecidos son estos gobiernos y su conexión con el de Pinochet, recordemos las movilizaciones y manifestaciones que recientemente protagonizaron los estudiantes Chilenos para cuestionar una Ley General de Educación que deja intacto el sistema ideado por Pinochet y mantiene a la educación, como una actividad meramente mercantil. La actuación de la Presidenta es tan idéntica a la de otros gobiernos, que la Iglesia (¡fin de mundo!) exigió al gobierno un salario mínimo ético.

Las notas de protesta y los acuerdos aprobados por los diputados de Chile, son actuaciones que nos remiten a considerar el sentido de la palabra dignidad y entender, que muy a pesar de la lucha que el pueblo Chileno ha realizado para alcanzar una autentica democracia; el cadáver de Pinochet no se encuentra un metro bajo tierra, está ahí, dentro de Bachelet y en las instituciones. Está, como se dice, vivito, coleando, mandando y con los lentes puestos.


[i] Esta advertencia puede verse en la edición del diario La Tercera del 29-05-06


evaristomarcano@cantv.net.



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Evaristo Marcano Marín


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