Ellos quieren ser dueños de la verdad

¿Será capaz Estados Unidos (el imperio) de aprovechar esta fuerza, encauzándola al bien y no al autoexterminio? ¿Está capacitado el hombre estadounidense para manejar la fuerza que la ciencia le va a proporcionar? Los científicos no deben cerrar los ojos ante las posibles consecuencias de su labor, de los avances del saber. Deben sentirse responsables de las consecuencias que sus descubrimientos puedan acarrear. Deben relacionar su labor con una mejor organización de toda la Humanidad.

La injerencia en la Naturaleza, sin previo análisis de las consecuencias que ello implica, puede convertirla en enemigo mortal de la Humanidad. El accidente de Chernóbil nos lo recordó con una tragedia, de alcance relativamente local. La carrera de los armamentos nucleares nos conduce inexorablemente a la tragedia universal. Hoy, las relaciones internacionales están inhumanizadas por el culto a la fuerza, por la militarización de las mentes, lo que impone la necesidad de humanizar las relaciones internacionales.

Para "humanizar" las relaciones internacionales hay que emprender las correspondientes acciones en el dominio humanitario, particularmente en lo relativo a la información, a los contactos entre los pueblos. Ello podrá ayudar a crear garantías morales de paz, contribuyendo a la elaboración de garantías materiales. La agresión informativa que ciertos países practican no sólo conduce a la degradación espiritual, también estorba el trato normal entre pueblos de distintos países y entorpece el mutuo enriquecimiento de las culturas, originando animadversión y enajenación en las relaciones entre los pueblos. Mientras tanto, es obvio que un pueblo que conoce y aprecia la cultura y el arte de otras naciones no puede sentir animosidad contra éstas.

El tiempo se condensa a medida que crece la amenaza de una nueva espira en la carrera armamentista, así como por la brusca exacerbación de los problemas regionales y globales. Es inadmisible malgastar el tiempo, intentando vencer y lograr ventajas unilaterales. La apuesta es demasiado grande: se trata de la supervivencia de la Humanidad. Por eso se impone la imperiosa necesidad de considerar el factor crítico del tiempo.

Después de la vigorosa acción vino el rigor del pensamiento, el rebotar los actos del exterior al espíritu que los había engendrado. En ella siguen viviendo ideas hoy moribundas mientras en el fondo intra-histórico del imperio viven las fuerzas que encarnaron en aquellas ideas y que pueden encarnar en otras. Si, pueden encarnar en otras, sin romperse la continuidad de la vida; no puede asegurarse que caerá siempre en los mismos errores y en los mismos vicios.

En nuestro mundo mental flotan grandes nebulosas, de ideas; el universo mental, forma la conciencia, de cuyas entrañas arranca el rumor de la continuidad; el hondo sentimiento de nuestra personalidad. En lo hondo, el reino del silencio vivo, la entraña de la conciencia; en lo alto, la resultante en formación, el "yo" conciente, la idea que tenemos de nosotros mismos. De las ideas reflejadas y rellenas se eleva la mente a ideas de esas ideas por abstracción.

—¡Que las ideas promuevan el entendimiento! ¡Que sus esfuerzos ayuden a avanzar hacia un mundo sin violencia, libre de armas nucleares, en aras de la inmortalidad de la civilización!

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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