El Fantasma de Panamá

 

Hace casi dos siglos un fantasma recorría la naciente América Latina y caribeña. Era el fantasma de la unidad de nuestros pueblos esbozada por primera vez en el Congreso Anfictiónico de Panamá (1826) convocado como creación política e intelectual del genio de América, Simón Bolívar.

Para que tengamos una idea de lo que ese congreso representaba ya como potencial amenaza al precoz imperialismo de los EEUU bastan las palabras de su segundo presidente, John Adams considerado además como uno de los padres fundadores de ese país. Adams percibía ese movimiento impulsado por Bolívar  como un  “(…) poderoso movimiento en los negocios humanos, más poderoso aun que el imperio Romano”.

Si usted piensa que se trata de una exageración gringa, conviene que lea lo que ya había dicho el propio Bolívar mucho tiempo antes en la célebre Carta de Jamaica de 1815:

“Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo.”

Aunque Bolívar piensa para la fecha que esa portentosa idea todavía “no es posible” el no la abandona y por eso ya en los meses previos de la realización del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 escribe en el documento de invitación a las otras repúblicas:

“Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá seria señalado por este augusto destino, colocado como está en el centro del globo, viendo por una parte el Asia, y por la otra el África y la Europa (…) El Istmo está a igual distancia de las extremidades; y por esta causa podría ser el lugar provisorio de la primera asamblea de los confederados (…) El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de sus poderes, se fijará en la historia diplomática de América una época inmortal. Cuando, … después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público y recuerde los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el Universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto, comparado con el de Panamá?”     

Recordemos aquí que en la mención al Istmo de Corinto esta la explicación de porqué Bolívar denominó al Congreso de Panamá de Anfictiónico. Se trata de un rescate histórico de la antigua Grecia para fundamentar la lucha titánica que Bolívar libraba en su presente. La anfictionía, que según los vocablos griegos significa  “fundación conjunta”, era una liga que agrupaba a doce pueblos (no ciudades), casi todos de la Grecia central, que se fundó teniendo un carácter puramente religioso, pero que poco a poco fue cambiando hasta terminar siendo verdaderamente político, con grandes influencias en decisiones de su época.

Esta idea termino momentáneamente derrotada entre las traiciones, contradicciones y los no pocos obstáculos que los EEUU le opusieron a Bolívar hasta su muerte. Aunque debemos reconocer que el propio Bolívar visualizó ya desde su nacimiento el fracaso de este primer intento de unidad. En una carta dirigida a Páez desde Lima el 4 de agosto de 1826, Bolívar opinaba:

“El Congreso de Panamá, institución que debiera ser admirable si tuviera más eficacia, no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban. Su poder será una sombra y sus decretos consejos: nada más.”

175 años después, en el encuentro de las Américas del 2001 en Quebec, Canadá “otro loco” un poquito mas disposicionero pero parado desde una roca llamada Venezuela expresaría ante los ojos del mundo su locura, sin ruborizarse (la locura tiene eso, hacer perder la pena a quienes la padecen).

Al finalizar la Cumbre, el oriundo de Sabaneta de Barinas, conocido en otras huestes como “Tribilin” terminó, como todos los locos, siendo noticia. De los 34 presidentes participantes a esa cumbre, Chávez fue el único (que locura!) que firmó con objeciones la cláusula democrática y el único que hizo constar sus reservas sobre los plazos que se aspiraban para hacer del continente una Área de Libre Comercio (ALCA). Titulares de muchos países de la época destacaban: "Chávez fue la oveja negra en la Cumbre de Quebec". "Hugo Chávez fue la voz disidente en el coro hemisférico". Se confirmaba entonces, sin necesidad de especialistas, ese tipo está loco.

5 años después en la cumbre del Mar del Plata famosa por su frase “ALCA, ALCA, ALCARAJO!”que sintetizaba el entierro que los pueblos de América Latina y el Caribe le habían dado a ese proyecto neocolonizador, Chávez le vaticinaba a EEUU y Canadá:

“Como ustedes están empeñados, señor canciller del Canadá en restregarnos que somos la minoría…  Déjeme decirle que en la Cumbre de Canadá, este su amigo y humilde servidor, se quedó solito, solito en este tema. Venezuela puso un asterisco, humildemente. Han pasado cinco años, ya no estamos tan solitos vea y yo tengo una hipótesis: a medida que pasen los años, damas y caballeros, esta posición que nosotros tenemos va a seguir creciendo (…)”

Ya es conocida por todos la confirmación práctica de esa hipótesis con la creación de la UNASUR y de la CELAC, pero si eso todavía no es suficiente porque es bueno no darle crédito así porque sí a esas cosas que dicen los locos, recorramos apenas los meses de marzo y abril de 2015 y detengámonos a analizar lo siguiente:

El 9 de marzo de este año como todos saben Obama firma la tristemente orden ejecutiva donde se decreta la “emergencia nacional”en todo el territorio norteamericano a partir de la declaración-acusación de que Venezuela es “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad y la política exterior de los EEUU”.

Casi un mes después, este 7 de abril,  (a escasos tres días de la cumbre de Panamá)   Ben Rhodes, asesor presidencial sobre Seguridad Nacional de EEUU viene y declara que la resolución ejecutiva firmada por Obama "es completamente proforma, es el texto que usamos en órdenes ejecutivas para todo el planeta" agregando a seguir: "Estados Unidos no cree que Venezuela representa alguna amenaza a nuestra seguridad nacional. Honestamente, tenemos un formato con el que elaboramos nuestras órdenes ejecutivas". 

Y ahora por si fuera poco tenemos que este jueves 9 de abril, un día antes de comenzar la cumbre, el mismísimo Barack Obama en una entrevista exclusiva parea EFE declara:

"No creemos que Venezuela sea una amenaza para Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el Gobierno de Venezuela"


Ante esta especie de doble retractación pública por parte de Estados Unidos por boca de un asesor y reafirmada luego por el proprio presidente Obama, uno es obligatoriamente llevado a preguntarse ¿por qué, a pesar de las denuncias que Venezuela hiciera a nivel internacional, concitando amplio respaldo a los pocos días de haber sido promulgada esa ley, surge ahora este cambio de postura y no antes?

La respuesta es una sola. El fantasma de la unidad  latinoamericana y caribeña reapareció y el loco de Venezuela volverá una vez más a hacerse presente solo que está vez, al contrario de Quebec, ya no estará solo. Chávez es el pueblo latinoamericano y caribeño. Un continente entero que se ha levantado recuperando su dignidad lo estará acompañando, todos locos por ser definitivamente libres e independientes. “Uno para todos y todos para uno”. Sintámonos orgullosos de ser hijos de estas latitudes porque ahora si en el Istmo de Panamá encontraremos  ”(…) el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el Universo”.

 Llego la hora tan temida por Adams y por todos los imperialistas. Nos hemos constituido en un movimiento humano más poderoso que el imperio Romano y el Norteamericano juntos porque nuestras acciones están basadas en el amor por la humanidad y por el planeta tierra. Somos la Patria Grande. Nace una nueva era civilizatoria. Somos la vanguardia que construirá la Patria bonita de la humanidad entera porque hacemos parte desde el presente de la civilización del futuro, la civilización basada en la fuerza indestructible del amor. Somos Venezuela, Vanguardia Antiimperialista!

 

(@AnisioVenezuela - anisiopires1992@gmail.com)



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