De la cándida Erèndira a Tiro Loco Mccoy

Metiendo las patas en los mismos Hoyos

Allá en mi pueblo, en las charlas de mi viejo y sus amigos, en las cuales participaban unos cuantos poetas y escritores, escuché muchas veces comentar que en la oligarquía colombiana abundaba gente culta y exquisitos oradores. Y quienes aquello sostenían, tenían como distracción participar frecuentemente en concursos de oratoria. Entre ellos había, como mi padre, quienes viajaban a muchas partes del país con esos fines. La Logia Masónica, a la cual pertenecían aquellos hombres, en esa época se ocupaba de organizar esas particulares competencias.

De modo que tal calificación dada a los colombianos que hemos señalado, tenía mucho fundamento. Por eso pudieron engañar a Aureliano Buendía, quien sólo en los últimos días de su azarosa vida pudo percatarse que había guerreado sin motivo.

Eran oradores que construían sus piezas como finos orfebres, al decir de quienes les elogiaban. Ensartaban una a una sus palabras improvisadas, conservando la sintaxis y la adecuada pronunciación y tono. Eran piezas muy largas pero preciosistas, sólo que no decían nada.

Pero el señor Hoyos, quien ahora les representó en la OEA, metió las dos patas en sendos huecos, reabiertos por él bajo la dirección de Uribe, por lo que aquel molde se le cayó e hizo añicos. Por eso su discurso, en forma y contenido fue un bodrio maloliente, repetitivo, aliñado con viejas y abundantes mentiras.

Tampoco supo hacer uso de aquella cualidad bellamente creativa de los latinoamericanos, como el hermoso fantasear de Gabriel García Márquez – quien no es oligarca, sino el hijo de Eligio García, el telegrafista de Aracataca – y optó por repetir historias ya usadas, desgastadas y en desuso, unas cuantas sacadas de aquella especie de caja de Pandora que hicieron de los supuestos computadores de Raúl Reyes.

Estuvo acertado nuestro ilustre embajador Roy Chaderton Matos, al ironizar pidiéndole a Hoyos, quien atorado tenía las dos patas, que contase una de vaquero.

Al mal gusto del discurso y al tono guapetón, amenazador y desafiante, tanto como Tiro Loco Mccoy, el vaquero con figura de caballo de las comiquitas del cine, Hoyos le agregó mentiras ya antes pronunciadas por otros y “pruebas”, descalificadas en distintas instancias y oportunidades. Estas sacó de hoyos viejos.

De una fotografía en la cual unos individuos, bajo una enramada, se disponen a cocinar un cochino, sacó conclusiones absurdas como que por estar haciendo aquello, para lo que se requiere estar tranquilo y sin correr, son guerrilleros de la FARC y están en Venezuela. Lo que convierte la vieja y extendida costumbre de asar cochino en el campo, en un acto subversivo y todo territorio donde aquello se haga, de por sí venezolano.

Y de ese carácter “serio y científico” son todas las pruebas presentadas; lo que revela que el señor Hoyos, no sólo es torpe porque mete las patas reiteradamente en los mismos huecos, sino que es absolutamente ignorante o tan tonto como para pensar a los diplomáticos que en la OEA le escuchaban, ingenuos para creerle aquella sarta de sandeces.

Amenazó a Venezuela con invadirle o agredirle, tal como hicieron con Ecuador. Tres veces, porque el asqueroso discurso, es uno dicho tres veces - optó por lo reiterativo y vulgar en lugar de lo preciosista de los viejos oligarcas – habló que si Venezuela negaba que esos espacios donde él decía que había guerrilleros, eran nuestros, entonces este paìs estaría renunciando soberanía en ellos. Siendo así razonó Hoyos, desde el fondo de los huecos y con el cerebro desfondado, intervendrían con el derecho que tiene Tiro Loco, Uribe y el apoyo que les otorga Júpiter.

En verdad a Uribe, no le interesa la opinión de la mayoría de quienes están representados en la OEA, le es suficiente que Insulsa y otros como éste le apoyen. El espectáculo fue montado para torpedear la recomposición de las relaciones entre los dos países que los pueblos reclaman por distintas razones y recomiendan por proceder sensato figuras como los ex presidentes Samper y Pastrana.

Quiere Uribe con aquel acto circense u ópera prima de un payaso, influir en las venideras elecciones y hasta ayudar en la operación militar que preparan los gringos para agredir a Venezuela.

Uribe tiene miedo; es el Nº 82 de la lista de capos, responsable de los falsos positivos y de las fosas comunes que aparecen por todos lados. Eso le hace peligroso.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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