Nuevos asambleístas ¿Participativos o representativos?

A pesar de que, los planificadores de este sí y este no, busquen elegir a los nuevos asambleístas, poderosos por tener el poder oficial para presionar, hacen un llamado a profundos sentimientos, porque, en primer lugar, la revolución tiene necesidades a satisfacer, flaquezas no resueltas por esta asamblea.

Requerimos con la práctica el modelo hacia otro sistema de vida, hacia otra sociedad, que no sean solo aspiraciones vagas, ambiguas, contradictorias, que sean prioridad absoluta. Se nos dirá que estas elecciones son fundamentales para la revolución. Estamos conscientes de los planes del imperio que busca destituir al presidente Chávez, pero también requerimos subir nuestra eficacia y conciencia, eso también es innegable, como también lo es que necesitamos gente de base que ayude al liderazgo del presidente abriendo puertas, no que, con el tiempo, se transformen en una carga presidencial.

Ampliar su círculo Sr. Presidente Chávez es fundamental para la revolución, el gobierno así como esta, con exceso de burocratismo e indiferencia ideológica deteriora el proceso, porque no se discute públicamente los problemas y no se planifica junto. Muchos misterios en el reciclaje de los ministros. ¡Que mas lealtad que la del mismo pueblo! No se multiplica porque no se recluta mayoría, nos conformamos con el mismo porcentaje que nos dio el triunfo 18 veces. Hay descontento, eso también es innegable y es que, la asamblea no aporta con ideología revolucionaria.

Si queremos barrer en las elecciones para tener mayoría en la asamblea no será con los mismos Sr. Presidente, el pueblo necesita su oportunidad para que su espíritu se una a la planificación general y poder ligar la esperanza que se combata abiertamente la corrupción y el burocratismo, que exista verdadera contraloría social y fiscalización publica.

Le guste o no camarada presidente, muchos funcionarios están alejados de la gente, no se ve, porque usted convoca al pueblo y la masa asiste, de no…no se sabe si algunos funcionarios son reivindicadores o revolucionarios. Es tentador decir que hay muy poco de común entre el proceso que anhela el pueblo y su credulidad con los fabricantes revolucionarios que gestionaron estos cinco años en la asamblea, a menudo pedantes, amenazados con el desempleo y ávidos de importancia política quienes hablan de reformar esto y aquello y de semántica social, a punto de reclamar el reinado como líderes locales.

La masa a quien se dirige el discurso está inquieta porque saben que están embarcados en un futuro sin la más mínima ideología hacia el socialismo que desean. Con angustia o desasosiego, por otra parte, rápidamente se sienten tranquilizados por alguna promesa suya, pese a la fundamental ambigüedad del porvenir, porque esta ambigüedad abre una puerta, lo toman de la mano y subrayan el privilegio de decidir su destino. Le dicen sí o no a este o aquel, quienes serán los asambleístas y quienes no, error que no se puede volver a cometer.

Este privilegio es una clausula del estilo revolucionario, aplicado en todas las elecciones, y el proceso está ahí para decir sí o no; sugiriendo la buena opción para la elección en las primarias convocadas por el PSUV. Estas opciones personales de las mujeres y hombres definen las prioridades absolutas. Ellos o ellas, tomaran la distancia suficiente para que la revolución calculada no aparezca en su total dimensión y que de verdad sean asambleístas participativos no representativos.

Ojala y el pueblo, demuestre la madurez obtenida estos años para luchar por los candidatos idóneos de base, porque el lugar que la masa tendrá en la vida nacional es muy importante para que cada uno de ellos evoquen los problemas fundamentales de los cuales depende el futuro de nuestra revolución, y mas ampliamente el destino de la mujer y hombre nuevo.

Estos años de mayoría absoluta en el parlamento nos demostró lo tierno que estamos en nuestro proceso legislativo. Necesitamos oposición, es saludable para la revolución, ya no se trata de que piensen y piensen sin cesar en las leyes sin conocer las verdaderas necesidades del sistema del socialismo científico. Se presenta una buena oportunidad para demostrar que los curules no son para pasar el tiempo, que hay responsabilidades no escritas con la revolución en donde la asamblea tiene muchísimo que ver para satisfacer no solo las necesidades, sino inmiscuirse con la ciencia y la tecnología para la industrialización del país y la soberanía alimentaria, ancestrales falencias sin las cuales ¿Cómo construir el socialismo científico? Ya no se trata de gestionar con la señal de costumbre el destino del pueblo y de la revolución hay que planificarla juntos.

Con mucha facilidad se menciona al Che, Zapata, Sandino, Allende, Lenin. Marx, nombres muy populares en los pasillos de la asamblea, pero ninguno de los diputados está  dispuesto a recibir sufrimiento y morir por la causa, algunos son los Zelaya locales, nuevos burgueses de la nueva clase.

Tampoco queremos una asamblea con monjes o llena de platones dispuestos a redactar otra república o grupos sacrotizantes, queremos una asamblea bajo la sombra del pueblo con mayoría revolucionaria, compartida, convencida, capaz. No queremos reciclar funcionarios, excepto Samán, que sería un buen presidente de la asamblea con nuevos hombres y mujeres que, cinco años después sean los nuevos funcionarios del ejecutivo. 




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Raúl Crespo


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