Estamos entre paracos, y Porras Orellana desaparecerá cual un Manuit, cual un Didalco cualquiera, escríbanlo señores

Y nosotros los muertos de hambre, los de abajo, los obreros, los campesinos, los que no conocemos otro norte que lo que usted nos marque y nos ordene, seguiremos en las plazas, en los campos, en los tugurios, en los guetos, en los barrios, con las banderas de Bolívar, bajo sus mando Comandante Chavez. Pero gentes como Porras-Orellana son menos que flores de un día: se nos metieron, nos engañaron, ¡cómo nos pudo haber pasado eso! Es que todo se los dejan a usted solo, señor Presidente, porque no hemos aprendido casi nada, rodeado como vivimos de infiltrados y buscadores de cargos. A los buenos, a los honestos, los siquitrillan tantos desgraciados adulantes. Un hombre bueno que quiera a su país, que lo adore, no puede servirle porque le salen al paso mil cobardes y traidores adulantes, y lo acorralan, lo cercan, los apartan. Eso es, lo más grave que está pasando en toda Venezuela, señor Presidente y cómo es posible que usted no lo sepa. Es increíble que usted desconozca esa situación. Disfrácese, métase por los pueblos, por los barrios por la incuria que reina en las oficinas burocráticas donde “Chávez es el enemigo a vencer”. No hemos tenido tiempo para formar un tremendo partido. Señor Presidente, meta el ojo y sea duro. Usted tarda mucho en corregir los daños que están claritos ante todo el mundo. Usted, señor Presidente, debió cortar inmediatamente con Didalco Bolívar y lo dejó intocable hasta su último mandato, por ejemplo. Eso castró, acojonó y frustró a muchos dirigentes cuya lucha, cuyos enfrentamientos fueron vistos como enemigos del proceso. El mal que no se corta de un tajo gangrena poco a poco todo el cuerpo. Cómo es posible que cuando vienen los dirigentes del PSUV de Caracas no se reúnen con la base que gime, que sufre que clama por atenciones, sino que los hace precisamente con los engañadores de oficio, con los tracaleros de cada minuto, y así creen que todo lo han resuelto y que han cumplido con usted, Comandante te llevan son mentiras.

Lo mismo pasó con Acosta Carlez, con los famosos vídeos que por allí había en los que supuestamente aparecía seriamente comprometido hasta los tuétanos con mafiosos y narcotraficantes que ahora están huyendo del país. Hasta el día de hoy no se le ha hecho nada, y eso no puede ser, señor Presidente, porque los demás bandidos cogen fuerza y hacen lo mismo. Después nos cayó el frutero con Ramón Martínez que se cansó de traicionarnos, y terminó también su mandato totalmente tranquilazo y riéndose de la justicia. Florencio Porras se comportó con el chavismo de la manera más apagada y reaccionaria. Llenó a la Gobernación de adecos y copeyanos, de gente que salió muy rica y que nunca más la volvimos a ver haciendo nada por la revolución sencillamente porque lo que andaban buscando era plata y un cargo. En la OCI puso a una mujer totalmente enemiga del proceso y aliada con los medios más bandidos y golpistas de la oposición, y que sigue pero con mucho poder, ahora protegiendo a este otro Florencio que nos llegó de Copei. Una OCI conectada con lo peor de los medios de Mérida pero con una gran fuerza para conectarse con VTV. Florencio confesó que no era socialista, que eso no era lo suyo, y la verdad que lo está probando con todo su corazón y con toda su fuerza porque nadie lo ve haciendo socialismo por ninguna parte. El que no es socialista de corazón ni que lo empujen con tren, grúa o con gandola. A Florencio le encanta la plata, señores. Toda esa gente que tenía Florencio y que decía que era de lo más revolucionaria del orbe, se fueron para sus haciendas y negocios, gordos, fofos, apagados, burdos, lerdos. Nunca van por el partido. Ya no gritan a favor de la revolución. Todo su amor por la revolución fue el billete que se metieron. Y si algún día vuelven a aparecer es para buscar más. Más nada, camaradas.

Y lo más triste fue que venimos y metimos la pata con este señor copeyano de Porras Orellana, peor que todos los traidores anteriores. Un desvergonzado que apenas lo juramentaban comenzó a mostrar su carota de niño malcriado-compota: Comenzó a insultar a la gente con borbotones de groserías; invitó a César Pérez Vivas a un acto en la Gobernación. Invitó a otro acto al obispo intrigante de Baltazar Porras, y se metió a un mar de adulantes del PSUV en el bolsillo, y por eso el PSUV en Mérida está por los suelos lleno de jala-mecates que se guindan como garrapatas, de gente sin valores humanos, sin preparación ni conciencia revolucionaria. Otros Didalcos, otros Manuit, otros Acosta Carlez, otros Ramón Martínez. Y en Caracas dejando que todo se hunda para después decir por todos lados: “¡Se fue otro traidor!” No señores, ya están del otro lado, hágannos caso.

Aplique las tres R Comandante a todos: a Vice-Presidentes de las regiones, a Ministros, Vice-Ministros, Gobernadores, Directores de instituciones del estado, Alcaldes.

Revisión total porque vienen tres años difíciles y no queremos ningún coleado o patuleco sin Ideología revolucionaria, sin moral ni ética (sin rabo de paja) en la Asamblea Nacional. Está en juego tu reelección Comandante y con ello nuestra revolución; ellos pueden coger para Colombia, para Perú y Estados Unidos, y los reciben como dioses; a nosotros nos saldrá el monte con una Kaláshnikov, eso esperamos. Búsqueme la mía con tiempo porque a esto se lo está llevando el diablo. Lo de Mérida es grave comandante.


Patria Socialismo o muerte Venceremos


ese_guerrero@hotmail.com



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Sinforiano Guerrero Lobo


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