¿Contrarrevolucionarios sin revolucionarios?

Leí que algunos compañeros han escrito y dicho que la camarada Mairim Delgado, quien ha denunciado haber sido torturada por la Disip, cometió un acto contrarrevolucionario por la denuncia, pues debió aguantar la tortura y no decir nada o, en todo caso, limitarse a echar el cuento en su patrulla o entre sus amigos, en medio de una parrillada.

Desde Falcón me llama un camarada y me cuenta preocupado que por haber manifestado en una reunión del PSUV que el Estado ha sido inoperante ante el asesinato de 200 campesinos, pues el ministro Elías Jahua hacía una denuncia como si fuese todavía un estudiante universitario y no un personero importante de ese Estado que debe encanar a los asesinos, fue señalado de contrarrevolucionario. Y casi que pasado al tribunal disciplinario.

Otro camarada me escribe un correo electrónico desde Caracas, y me refiere que se hizo eco de un comentario de Euro Faría en “La Tribuna Ideológica”, donde éste se reseña a que en el 2009 han habido 150 detenidos por secuestros, sólo que el amigo agregó de su cosecha: “y la Disip no llega al fondo del asunto en estos secuestros porque no parece interesada”, de inmediato fue recriminado y señalado en público de contrarrevolucionario.

En el Zulia le caen a plomo a un dirigente indígena, defensor de los pueblos originarios. Se señala que el crimen fue ordenado por un poderoso hacendado, pero ya gente del alto gobierno ha acusado a estos indígenas de prestarse a la contrarrevolución, sólo porque han reclamado la indiferencia del Estado ante los atropellos de los ganaderos.

Como en este país el deporte favorito es hablar mal del gobierno, práctica que ejercemos con mayor ahínco quienes por largos años estuvimos en la oposición, corremos el peligro de llegar a convertirnos todos en contrarrevolucionarios y quedarnos sin revolucionarios.

Aunque, me aclara un amigo, siempre quedarán algunos revolucionarios, pues aquellos que llevan diez años ocupando altos cargos (fracasan en unos puestos y pasan a otros más importantes, pues la fe de Chávez es que algún día lo harán bien, sólo hay que tener paciencia), no van a ser tan malagradecidos para hablar mal del gobierno, por lo tanto se mantendrán revolucionarios.

El colmo sería que en uno de esos domingos en que Chávez, sin la corbata ni el traje, más parecido a un militante revolucionario que a un Presidente institucionalizado, se lance a criticar a su gobierno porque hay mucha corrupción, demasiada burocracia, muchas solicitudes de rifs a unas señoras que quieren vender empanadas, alguien se pare en pleno Aló Presidente y lo acuse de contrarrevolucionario.

Aunque, en el fondo, eso como que serviría para darle un nuevo empujón a la revolución.

Nota contrarrevolucionaria al margen: Ni cosquillas nos hizo la toma del Hotel Margarita Hilton por parte del Estado. No creo que haya despertado muchas emociones en nuestros barrios y caseríos, pues a fin de cuentas el Hilton en manos de quien sea no les da frío ni calor; pero qué fiestón se armaría en todos los rincones de la isla si el Estado toma los ferrys. Eso sí tendría un aroma a Poder Popular.


salima36@cantv.net


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Pedro Salima


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