"Hiperliderazgo" y construcción del Poder Comunal

El liderazgo no se decreta, ni puede ser concedido de forma discipular o por juicios de expertos o despiertos intelectuales, al menos no en lo que al liderazgo revolucionario se refiere.

En la quiebra de valores morales, la falta de gallardía, del sentido de la responsabilidad histórica, el apego a las leyes de la sociedad consumista, la venta fácil de principios y la búsqueda oprobiosa de riqueza material, provocaron lo que se llegó a conocer como “crisis de hombres” y la orfandad de “lideres” en la Venezuela de finales del siglo XX


El "hiperliderazgo" de Chávez es un fenómeno que no puede ser aislado de la realidad integral del proceso venezolano. No se le puede achacar a la voluntad del comandante, la contundente verdad de la falta "lideres" tanto en las filas de la oposición como en las filas de la misma revolución de la "talla" de Chávez.

El mismo comandante, conocedor de esta realidad ha tratado de asegurar la continuidad del proceso convocando a la enmienda constitucional que permite la reelección, mientras el soberano así lo desee, para acelerar la construcción de Poder Popular, para crear una sólida estructura de la democracia directa en el ámbito de "la Comuna", para garantizar la continuidad del proceso revolucionario más allá de las circunstancias de la vida misma del líder.

Independientemente del agrado o desagrado que el "hiperliderazgo" de Chávez provoque en propios y extraños hay un echo innegable: "Chávez es un recurso natural NO RENOVABLE" que nace cada 500 años" y no hay tiempo que perder "discutiendo" a cerca de la "conveniencia" o "inconveniencia" del mismo. La urgencia no es otra que la de aprovechar le tremenda fuerza telúrica del Comandante en Jefe de la revolución continental, el tremendo impulso del indiscutible liderazgo de Hugo Chávez Frías y dedicarse cada quien a construir el Poder Popular, El Socialismo del Siglo XXI, La Democracia Revolucionaria Directa y La Sociedad Comunal.

El triunfo del SI en el reciente referéndum, apunta, sin lugar a dudas, a " la necesidad de crear un liderazgo colectivo" y no un absurdo deseo de perpetuidad en el poder, que no cabe en el pensamiento revolucionario de Hugo Chávez. Se trata más bien de una sabia interpretación del ritmo de la revolución venezolana y de la responsabilidad plena del líder para con su pueblo.

Chávez apuesta todo a los saberes ancestrales del pueblo venezolano y su premura no es otra que la de hacer irreversible el proceso, entregando el poder a ese pueblo organizado, hasta hacerlo dueño absoluto de su destino.

Cuando se establezca plenamente el Poder Comunal, cuando los venezolanos y venezolanas ejerzan el Poder en todas las instancias, poder político, poder social, poder económico, poder militar y el poder territorial, el socialismo estará consolidado y el “hiperliderazgo” ya no será tema de discusión alguna. Mientras tanto el liderazgo de Hugo Chávez es el motor indispensable de este momento histórico

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Rafael Urdaneta


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