Yo si soy chavista, ¿y qué?

Hace un par de semanas estábamos convocando por la emisora comunitaria Quibario 100.5 en Mérida para la Caravana de la Victoria con nuestros candidatos del PSUV, cuando el camarada que estaba haciendo el llamado dijo textualmente: “Invitamos a todos los revolucionarios, a todo el pueblo chavista a la Gran Caravana de la Victoria..” Inmediatamente, un camarada que se hallaba presente expresó su inconformidad diciendo que “como iba a decir `chavistas´ que esa expresión no la podía utilizar”.

A continuación, empezó a esgrimir las razones por las cuales no podíamos llamarnos chavistas: -“Los verdaderos revolucionarios no podemos ser chavistas. Porque esto no se trata de un hombre sino de un proceso. Y si Chávez se muere o deja de ser presidente, ¿se acabó todo?”.

A lo que le repliqué:

-“Acaso cuando Cristo o Bolívar murieron, ¿se acabó todo?”.

-“Perfecto –me contestó el camarada- Entonces dime cuales son las doctrinas del chavismo”.

-“No estarán escritas en un libro –le respondí- pero si existen. Se van construyendo todos los días con los discursos y las actuaciones del Comandante. Y te puedo decir dos doctrinas irrefutables del chavismo: El anti-imperialismo y el socialismo bolivariano”.

-“El mismo Chávez ha dicho que no es bueno ser chavista”.

-“Bueno, yo si soy chavista, ¿y que?”.

-“El problema es que ser chavista es ser sectario” -afirmó.

-“No, sectario eres tu que dices que no se puede ser revolucionario y chavista” -refuté finalmente y dimos por concluida la discusión.

Hago pública esta conversación porque realmente me considero chavista. Y no por ser seguidor de un hombre sino de los ideales del mismo. Como lo dijo en un Foro de Medios de Comunicación el periodista Ernesto Villegas unos meses después del golpe de estado del 11A: “Yo no se si soy chavista. Pero después del 11 de abril de 2002, soy más chavista que antes”.

Y es que Hugo Chávez ya no es simplemente un hombre o un nombre. Es un sentimiento, un pensamiento, no individual sino colectivo, que le pertenece a los venezolanos, a los latinoamericanos y al mundo entero.

En ese sentido, la desaparición física del Comandante solo podría significar la reafirmación de sus ideales y sus objetivos históricos, porque como lo diría Jhon Lenon: “Para el hombre de acción todo termina tres metros bajo tierra. Pero para el hombre de ideales ahí es donde verdaderamente empieza todo”. ¿O es que acaso –salvando las distancias por supuesto- la muerte de Cristo o de Bolívar no representó el surgimiento del cristianismo y el bolivarianismo como movimientos de masas que han sobrevivido, crecido y reafirmado hasta nuestros días?

Yo si soy Cristiano, Bolivariano y Chavista, ¿y que?

¡Viva Cristo!

¡Viva Bolívar!

¡Viva Chávez!

¡Viva la Revolución Bolivariana!

Patria, Socialismo o Muerte… ¡¡¡Venceremos!!!


oscarg272@hotmail.com


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Oscar González

Dirigente de los Círculos Bolivarianos, comunicador alternativo, Director del periódico La Voz del Valle

 lavozdelvalle2@yahoo.es

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