Alianza Patriótica

A partir del año 1.998 con el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez, se han abierto en Venezuela, América Latina y buena parte del mundo excelentes perspectivas de avance de los planteamientos históricos de las organizaciones y movimientos revolucionarios. Nuestro proceso bolivariano, que corresponde a un proceso nacional liberador con perspectiva socialista, ha venido andando el camino de las reformas políticas con un fuerte carácter progresista, de atención a las necesidades más urgentes de nuestro pueblo, redimensión del concepto y manejo de la soberanía nacional, claro planteamiento de independencia económica en cuanto a la direccionalidad de nuestros principales intereses, dónde destaca especialmente el negocio petrolero, ampliación de las relaciones internacionales con el claro objetivo, planteado a través del bolivarianismo, del fortalecimiento de la unidad latinoamericana.

Avanzando en torno a todas estas iniciativas desde el primer año de gobierno, se presenta entonces la necesidad de declarar al proceso bolivariano como un proceso antiimperialista, que propone la multipolaridad y exige respeto por la soberanía y autodeterminación de los pueblos, luego, más recientemente, el Presidente Hugo Chávez ha declarado que nuestro proceso se plantea la meta histórica de la construcción del socialismo como única vía válida de superación del injusto y destructor modelo capitalista.

La nueva caracterización del proceso bolivariano, como un proceso que se plantea la construcción del socialismo, lógicamente provocó y seguirá provocando todo un proceso de reacomodo de tendencias con reagrupación de fuerzas que pujan a lo interno de la amplia gama de factores, movimientos, organizaciones y hasta individualidades que apoyan al Presidente Chávez por definir el rumbo real del proceso revolucionario venezolano. Por lo anterior decimos, que hablar del proceso bolivariano, es hablar de una heterogénea agrupación de factores que expresan sus concepciones ideológicas a través de la practica cotidiana y efectiva de su desempeño político, organizativo, propagandístico, electoral y que tiene como fundamental vitrina el desempeño de sus cuadros en las instituciones públicas del gobierno nacional, regional, municipal y parroquial en manos de la revolución, es allí en el escenario de las luchas y ejecuciones tangibles dónde podemos ver los intereses que cada factor defiende.

Hasta el momento no existe en nuestro país una definición clara, precisa y especialmente pedagógica de cara a las masas del significado del planteamiento del Socialismo del Siglo XXI con el que oficialmente denomina el gobierno nacional su planteamiento de construcción del socialismo en nuestra patria, el que esta claridad no exista no significa que las leyes de la dialéctica no sigan funcionando, y ante este vacío conceptual cada factor ha dibujado y tratado de imponer el socialismo que más se adapta a sus intereses de clase, es por ello que hoy nos encontramos planteamientos que pretendiendo ser socialistas reproducen de la manera más disimulada los mismo esquemas del capitalismo, así como igualmente encontramos el planteamiento de la construcción del socialismo científico, pasando por toda una rica gama que mezcla ambos planteamientos antagónicos. De allí que los esfuerzos de la tendencia de izquierda dentro del proceso bolivariano, acompañado de una exigencia mucho más grande en el seno de las masas, venga dada en el sentido de solicitar la construcción de una unidad estratégica antiimperialista y por el socialismo, que irá teniendo sus propios reacomodos y redefiniciones en la medida en que se avance hacia la meta de la construcción del socialismo como algo concreto que no es otra cosa que la destrucción del capitalismo vía la socialización de la propiedad sobre los medios de producción y una planificación económica centralizada, con todos los derivados que de allí surjan como la consecución de nuevos valores humanos basados en la cooperación y no en la competencia, en la ética revolucionaria y en la solidaridad proletaria e internacionalista.

Todo lo anterior expresa claramente, que así como sin lugar a dudas se manifiesta la lucha de clases en la generalidad de nuestra sociedad, igualmente esta lucha tiene su expresión a lo interno del proceso nacional liberador bolivariano, que ha producido y sin lugar a dudas seguirá produciendo no pocos deslindes de factores, organizaciones y personalidades que por el lugar que ocupan en relación a las fuerzas en pugna no se sienten representados en el planteamiento de profundización del proceso bolivariano vía la construcción del socialismo, porque ciertamente en nuestro proceso tienen expresiones sectores de la burguesía, de la derecha, la izquierda y la ultraizquierda y como ha sido señalado por la Dirección Nacional del Partido Comunista, solo la correlación de fuerzas que se logre construir en torno a un planteamiento político-económico determinará en último lugar el viraje definitivo de este proceso político de la actualidad venezolana.

Es por todo ello que desde hace algunos años se viene planteando la necesidad de la construcción de una dirección colectiva del proceso revolucionario con el liderazgo del Presidente Chávez, que sea expresión de la unidad estratégica de las fuerzas políticas que hacen vida a lo interno del proceso bolivariano pasando por la construcción de una alianza como primer estadio de acercamiento que discuta, redimensione, plantee, cuestione y al fin lleve el debate a las amplias bases populares sobre la necesidad de la construcción del socialismo en Venezuela.

Y luego de no pocos intentos de unidad, enmarcados esencialmente en alianzas dentro de las dinámicas electorales, hoy un amplio sector de los partidos políticos, movimientos sociales y expresiones organizadas de la sociedad revolucionaria han tomado la palabra del presidente Chávez para construir un instrumento unitario de discusión y construcción al cual él mismo denominó Alianza Patriótica. Sin embargo, estos mismos partidos y movimientos que hoy nos proponemos la impostergable tarea de la construcción y consolidación de la Alianza Patriótica hemos venido señalando que no estamos dispuestos a aceptar hegemonía de ningún factor a lo interno, que si queremos construir una unidad real la misma debe partir de la igualdad de condiciones en el derecho a hacer planteamientos para el debate, que dicha unidad debe trabajar lo electoral como un elemento táctico de avance ya que ha sido hasta ahora la única vía por la cual la revolución ha venido ganado espacios de gobierno y que todas las organizaciones están en el legitimo derecho de presentar a sus mejores hombres y mujeres como candidatos o candidatas válidos para estar al frente de un gobierno regional, municipal o de un espacio legislativo y que solo el acuerdo sobre un marco político programático y sobre un programa de gestión así como sobre el perfil realmente revolucionario y comprometido con la construcción del socialismo del aspirante al cargo de elección popular derivaría en la escogencia de un candidato o candidata único de la revolución, porque lo que nos planteamos es agrupar fuerzas y dirigirlas hacia los escenarios de verdadero salto cualitativo del proceso revolucionario en las próximas elecciones regionales dadas las inmensas tareas y compromisos que se avecinan.

La Alianza Patriótica deberá entonces no solo convocar a todos los factores políticos, sociales, culturales, sindicales, entre otros que apoyan al presidente Chávez en sus niveles nacional, regional, municipal, parroquial e incluso sectorial, sino que deberá plantearse como tarea impostergable el compromiso con la construcción del socialismo, la búsqueda efectiva de la inclusión de la clase obrera, de la clase campesina y del estudiantado revolucionario, asumir el compromiso por un trabajo constante que desemboque en la derrota política de la oposición y su fascismo y a la par la derrota de la tendencia reaccionaria, retrograda y derechista a lo interno del proceso bolivariano y que hoy puja por detener los avances y conquistas populares logradas en diez años de proceso revolucionario, construir una dirección colectiva que vaya resolviendo a través del debate fructífero las diferencias conceptuales e ideológicas en cuanto al tema del socialismo, que puedan colaborar en cuanto a la necesaria claridad en el manejo económico nacional, impulsar la construcción de un Frente Amplio Antiimperialista que le dé sentido político organizativo a esta lucha, que demuestre en todos los niveles la disposición de defensa y avance de las fuerzas revolucionarias hacia la sustitución del modelo capitalista por el modelo socialista frente a la menaza real que representa el imperialismo ante estas pretensiones de construcción socialista y que derrote definitivamente los esfuerzos de restauración derechista en los espacios de gobierno y poder en Venezuela entendiendo a la lucha de clases y a las contradicciones que necesariamente ella genera como motor de los avances políticos y sociales de todo proceso revolucionario.


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Edgar Meléndez


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