Contra la corriente

Chavismo con o sin socialismo

Finalmente el debate sobre el socialismo del siglo XXI llegó a donde algún día tenía que llegar, más allá de las consignas a favor o en contra, para meterse en las honduras de las definiciones.

Quiso el destino que los fuegos los abriera el general Raúl Isaías Baduel, en la ceremonia de entrega del despacho de Defensa, al plantear un deslinde entre el socialismo en construcción en Venezuela y el llamado socialismo real, ése que se ensayó durante 70 años en la Unión Soviética. No mencionó a Cuba, pero en el ambiente quedó la sensación de que Baduel también trazó una raya frente al socialismo practicado en la antilla mayor.

Uno de los héroes del contragolpe de abril de 2002, desde su más reciente discurso el hombre también se convirtió en el héroe de las páginas de opinión antichavistas, que hasta hace nada apenas le dedicaban denuestos. No es nueva esa conducta de nuestros sesudos “analistas” criollos: llevan años buscando palo donde ahorcarse y en esa búsqueda saltan del jabillo al cactus sin sonrojo.

En el caso de Baduel, un detalle se les escapa: en materia de socialismo, su mayor influencia viviente es Heinz Dieterich, autor del libro Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI, al cual nuestra intelectualidad local viene despachando como un charlatán. Baduel acaba de escribir un prólogo para la última edición de su libro. Quién sabe si ahora también a Heinz le harán ojitos.

A su turno, en el ajedrez de las definiciones, el presidente Hugo Chávez movió una pieza al aclarar que el Partido Socialista Unido no será marxista-leninista, y que el sujeto de la revolución es el pueblo y no la clase obrera. No utilizó la palabra “periclitado”, que solía emplear Rómulo Betancourt para describir al marxismo, pero sí dijo que, siendo una fuente fundamental de inspiración, no estaba del todo adecuado a nuestros tiempos, pues cuando fue formulado no existía la informática ni la cibernética.

Unos respiraron con alivio, otros aguantaron la respiración. Entre los primeros, chavistas comunes y corrientes que, con o sin nociones teóricas, aceptan la definición socialista, pero rechazan la de comunista. El abanico incluye a la izquierda no marxista, el centro y la derecha nacionalista, la recientemente constituida Confederación de Empresarios Socialistas (¡!) y cuadros militares para los cuales décadas de formación bajo los cánones de la Guerra Fría no pasaron en vano.

Entre los segundos estuvo gente como Roberto Hernández Wonsidler, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional e integrante de la Comisión Presidencial para la Reforma Constitucional, así como de la Comisión Promotora del PSUV. Un hombre que viene del PCV, del cual fue marginado por inscribirse en el partido impulsado por el Presidente. Hernández Wonsidler salió en defensa de los postulados del marxismo-leninismo, aunque abogó sí por aprender de los errores de la extinta Urss, y catalogó las definiciones de Chávez como elementos útiles para el debate ideológico que debe darse en el seno del PSUV.

Un debate en el que terció Haiman El Troudi, miembro del Consejo Presidencial del Motor “Moral y Luces”. El Troudi viene de trabajar muy cerca de Chávez como su director de Despacho y es autor del libro Ser capitalista es un mal negocio, recientemente bautizado en el Centro Internacional Miranda. El Troudi no ahondó en definiciones sobre lo que debe ser el socialismo del siglo XXI, sino en lo que no debe ser, y denunció que hay sectores dentro del gobierno que no buscan un “chavismo sin Chávez”, sino un “chavismo sin socialismo”. Rehúso dar nombres, pero sostuvo que el pueblo los conoce.

Por lo pronto, la polémica ha asomado su rostro a través de los medios de comunicación, pero la verdaderamente importante será la que se escenifique al interior del PSUV o como termine llamándose. La palabra de Chávez tendrá, obvio, un peso tremendo, pero aún así habrá que poner mucho ojo en la elección de los delegados al Congreso constitutivo de esa organización, y oído en sus deliberaciones. Cabe preguntarse: ¿Se inscribirá Baduel en el PSUV ahora militar en situación de retiro? ¿O su discurso saldrá de otros labios?

Taquitos

PERIODISTAS PRESOS. No en Venezuela, sino en Inglaterra. Son dos colegas del Daily Mirror, que fueron detenidos por la policía británica al descubrirlos colocando una falsa bomba en Stonebridge Park. Lo hicieron para comprobar si funcionaban o no los mecanismos de seguridad policiales en Londres. No se conocen pronunciamientos de Reporteros sin Fronteras ni ninguna otra ONG -siempre tan sensibles con Venezuela- denunciando al gobierno inglés como violador de la libertad de expresión. PRISIONES. Un asalto a un carrito de perrocalientes cambió la vida de Robert Castillo. Él es bombero, con rango de distinguido, y lleva 3 años preso. Cuesta creer que, con esas características, haya participado en un hecho como ése. Él sostiene que lo involucraron injustamente, pues para hacerlo se basaron en que el carro donde andaba se parecía al que usaron los asaltantes. El hecho es que fue condenado a más 9 años de prisión por robo agravado, en grado de cooperador inmediato. Lo incriminan con un acta policial, sin firma de testigos, donde se menciona un arma que tampoco aparece. A este delito le eliminaron los beneficios en la reforma del Código Penal, a pesar de que el Copp –que es de carácter orgánico y está por encima de aquél- los establece. Para colmo, Castillo lleva más de un año esperando que lo trasladen al tribunal para que lo notifiquen de la pena, de modo que pueda ejercer algún recurso en ejercicio de sus derechos. Pero el traslado nada que se termina de producir y ahora está en lista para ser trasladado, no al tribunal, sino a la cárcel de Guanare. Si esto ocurre, la posibilidad de que lo presenten al Tribunal II de juicio en Los Teques se le pone todavía más difícil. Me dicen que bajándose de la mula lograría su objetivo, y que eso es común en las cárceles venezolanas. Espero que esta nota la lean en la Dirección de Prisiones del Ministerio del Interior. ESCARRÁ. Después de escribir esta columna me voy a VTV a entrevistar al diputado Carlos Escarrá, miembro del Consejo Presidencial para la Reforma Constitucional. Entre otras cosas espero de él un argumento convincente acerca de por qué, como el Presidente ha anticipado, la reelección indefinida, continua o periódica sólo será válida para el Jefe del Estado y no para los gobernadores y alcaldes. Porque, a primera vista, la salsa que es buena para el pavo debería serlo también para la pava. CITA. "No es que Chávez ahora va a ser elegido sin límite, no, es la posibilidad de presentar una candidatura para ver si el pueblo reelige o no al presidente, compitiendo libremente con otros candidatos o candidatas". Presidente Hugo Chávez.

contralacorriente@yahoo.es


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Ernesto Villegas Poljak

Periodista. Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información.

 @VillegasPoljakE

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