No existe ganancia lícita alguna

Este es el punto: Hasta ahora todos los intentos *socialistas* han fracasado porque sencillamente no han sido macroeconómicos. No lo han sido ni los socialismos pioneros que tempranamente se ensayaron en la Europa posrevolucionaria francesa (postrimerías del siglo XVIII e inicios del siguiente), conocidos como socialismos utópicos, o socialismos *domesticados* (por los propios dueños del capital), ni el socialismo soviético.

El ensayo cubano sigue sin convalidación internacional y no da señales de solución al problema de las ganancias ilícitas ni erradica la mala praxis económica consistente en sostener un Estado donde, de perogrullo, su alta burocracia vive de lo lindo con cargo al Valor Agregado, por los trabajadores. Tengo entendido que los obreros cubanos de mediano y bajo rangos viven en condiciones precarias, aunque se sostengan convenientemente vivos, con salud y con una mínima dieta alimentaria.

La China maoísta terminó absorbida por el Imperialismo capitalista a través de Hong Kong, una colonia insular angloburguesa envolvió y capitalizó el fallido ensayo precomunista anterior. Hoy sigue siendo usada para maquillar la presencia allí del industrialismo norteamericano.

El Socialismo marxista, u ortodoxo y comunista, es el Socialismo Científico, todavía de difícil implementación porque radicalmente sería el relevo del actual sistema capitalista.

Para ponernos en autos, debemos señalar que los conatos socialistas son de vieja data y surgieron ante las periódicas e imbatibles crisis del sistema de explotación, antes feudal, por ejemplo, y hoy, capitalista. Son las conocidas crisis de acumulación.

En el presente caso, la acumulación capitalista es recurrente: si un empresario burgués obtiene importantes ganancias ilícitas, estas le permite acrecentar su empresa, dar empleo a más medios de producción y de mano de obra. El sistema se robustece con el desarrollo individual de este y aquel empresario, unos hoy y otros mañana, pero tal desarrollo suele tener un desagradable límite, cuando se presentan las crisis económicas mundiales consistentes en cúmulos de invendibles de mercancías y la insaciable necesidad de seguirles dando empleo rentable.

Durante el SC, o fase de transición, ya no existirían las ganancias ilícitas por la sencilla razón de que la categoría ganancias, en sí misma, perdería razón de ser, habida cuenta de que todo el Valor Agregado pertenecería a toda la masa laboral que lo haya producido. Ya no existiría el capital. Recordemos que este es *una relación social*, más allá del simple cúmulo de medios de producción. Los medios de producción se quedarían, y desaparecería el uso explotacional que les da el rentista, ayer feudal, hoy burgués.

Durante el ejercicio del SC no habría dueños privados de los medios de producción, ni siquiera sus trabajadores y creadores serían condueños del VA porque la idea de propiedad también habrá perdido sentido. El Estado socialista sería sólo vigilante de la *propiedad* nacional.

Esos asertos son de vital importancia intelectiva para quienes (comprensiblemente) tanto abundan y ponen noes a la implementación del SC que nos ocupa. Por lo general, quienes se oponen a SC están impedidos para entender que se trata de fenómenos macroeconómicos y no individuales, impedimento que les viene dado por causa de la cultura individualista imperante desde hace centenios en el mundo capitalista.

Las ganancias ilícitas siempre han existido desde que surgió la sociedad *fraccionada* en clases. Representan el sobrante de plusproducto o plusvalor que excedentariamente producen los trabajadores por el sólo hecho de estar autodotados de una productividad que les permite producir más de lo que consumen, de la misma manera que la tierra, trabajada por el campesino, multiplica en frutos la semilla que procesa.

Este SC buscaría darle empleo colectivo a todo ese excedente mercantil hoy represado en pocas manos, y valorado según el monto de las ganancias ilícitas que brinda el sistema capitalista a: fabricantes de mercancías, vendedores de estas, al Estado actual y a los banqueros.

osmarcastillo@cantv.net


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Manuel C. Martínez M.


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