El sicario económico y el remate petrolero: Desmontando la panacea de Alejandro Terán (ALEP)

En la literatura de la geopolítica oscura, John Perkins popularizó el término "Economic Hit Man" (Sicario Económico): profesionales bien remunerados que estafan a países de todo el mundo con miles de millones de dólares, canalizando el dinero de los organismos financieros y las corporaciones hacia las arcas de las grandes potencias. 

En este febrero de 2026, Venezuela ha visto surgir a su propio "rostro amable" de esta táctica: Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Petroleros de Texas (ALEP).

​Terán ha recorrido los medios vendiendo la Reforma de Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH 2026) como la panacea que "sacará al paciente de terapia intensiva". Pero bajo esa retórica de sanación se esconde un gánster económico que busca legitimar el despojo patrimonial más grande del siglo XXI. Vaya por delante una aclaración necesaria: no estamos en contra de la inversión. Venezuela depende en un 95% de las divisas del crudo y celebramos que las compañías estadounidenses regresen. 

El problema no es que vengan; el problema es que vienen a saquear con la anuencia de un gobierno coaccionado por el Gobierno de Trump y un parlamento cómplice.

​I. La Trampa de la "Terapia Intensiva"

​El discurso de Terán se basa en el miedo. Utiliza la caída del 99% de los ingresos en divisas que sufrió el país entre 2013 y 2020 para justificar condiciones de rendición. Perkins advertía que el sicario económico primero magnifica la ruina para que el país acepte préstamos y leyes leoninas bajo la ilusión de la supervivencia.

​Terán omite que la "terapia intensiva" no fue causada por el nacionalismo petrolero, sino por un error de cálculo geopolítico, un bloqueo y sanciones impuestas por Donald Trump y una gestión discrecional que dilapidó el bienestar que Hugo Chávez entregó en 2012. Hoy, usan ese cadáver económico para que aceptemos la LOH 2026, una ley que nos quita $7,3 millones de dólares por cada millón de barriles en comparación con el blindaje soberano de la LOH de 2001/2006.

​II. El "State Take" del Despojo: Volumen no es Riqueza

​Terán intenta minimizar la importancia de la regalía, comparándola falsamente con las tasas de Texas para sugerir que Venezuela debe ser "flexible". Esta es la cuenta que el sicario económico no quiere que el pueblo venezolano saque:

  • ​Bajo la ley de Chávez (2001/2006), el Estado captaba el 54,2% del valor de cada barril producido.

  • ​Con la reforma de los Rodríguez Gómez, esa participación cae al 42,0% con tendencia discrecional a la baja.

Saquen cuentas: Para recibir hoy el mismo ingreso fiscal que obteníamos en 2006, estamos obligados a producir 290.000 barriles adicionales por cada millón. Lo que Terán celebra como "éxito" es en realidad una condena: trabajar un 30% más, contaminar más y desgastar nuestros yacimientos solo para pagar la rentabilidad neta de las casas matrices gringas que facturarán en cuentas offshore fuera de nuestro control.

​III. El Sicariato al Art. 150 y el Retorno al Gomecismo

​Para que este gánster económico pueda operar, necesitaba un entorno "estéril". La LOH 2026 le entregó una autopista administrativa al eliminar la aprobación de la Asamblea Nacional para contratos de interés público. El Artículo 34 sustituyó el mandato soberano por una simple "notificación".

​Estamos ante el Gomecismo 2.0. Tal como en 1922, el destino de nuestra riqueza se decide en secreto entre un despacho ministerial y las oficinas en Houston o Washington, bajo la mirada de la CIA. Es el "Gobierno Ideal" que menciona la historia: uno que entrega el subsuelo por 40 años (25+15) a cambio de estabilidad política temporal para la cúpula.

​IV. El Espejismo de Wall Street: La Trampa de la Deuda

​Terán propone llevar las acciones de PDVSA a las bolsas mundiales como signo de modernidad. Perkins describe esto como la fase final de la "titerización": privatizar los beneficios y socializar las deudas. Al diluir la propiedad nacional inalienable (Art. 12 CRBV) en los mercados de valores, Terán busca que las decisiones estratégicas de Venezuela se tomen en Nueva York o Londres, consumando la Administración Colonial de Facto que hoy tiene capturada el 86% de nuestra autonomía.

​V. Conclusión: El Despertar de la Oposición Nacionalista

​Alejandro Terán no es un analista; es el lobbista de un protectorado energético. Su silencio —y el de Washington— sobre la democracia venezolana es el aplauso a una ley que les permite saquear sin el "ruido" de la participación popular.

​Venezuela no necesita la medicina de un sicario económico. Necesita que resurja una Oposición Nacionalista Petrolera que denuncie este fraude constitucional. Los contratos firmados bajo coacción y sin aval soberano del Parlamento nacen con un vicio de Nulidad Absoluta.

​¡Saquen cuentas, señores! El "gato" de Jorge Rodríguez quizás cace ratones, pero con Alejandro Terán al mando, el gato se está quedando con la bodega completa.

​¡Más nada!

 


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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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