Notas sobre la situación de Venezuela dirigidas a la izquierda latinoamericana

Ante la brutal intervención militar de los EEUU a Venezuela, recibí numerosas solicitudes de información de amigos y amigas de América Latina, sobre todo de grupos de la izquierda sanitaria (ALAMES, PHM/MSP, y CLACSO). Estas notas pretenden responder a esas inquietudes.

  1. El tres de enero, después de cuatro meses de un inusitado despliegue militar frente a las costas venezolanas, de un bloqueo naval y múltiples agresiones contra pequeñas embarcaciones que con la hipócrita excusa del combate al narcotráfico asesinaron a más de un centenar de personas, se produjo una intervención militar de los EEUU que incluyó bombardeos contra instalaciones militares y civiles, y culminó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Esa agresión constituye una insólita violación al derecho internacional y una ofensa contra la soberanía y la independencia de Venezuela y toda América Latina. Por lo tanto, este comentario parte de un contundente rechazo a la agresión imperialista y a su pretensión de tutelar las políticas venezolanas.

  1. Pero más que interpretaciones sobre lo acontecido, que hay muchas y diversas, partamos de los hechos concretos e incontrovertibles.

  2. No hubo invasión. No hay presencia militar activa de los EEUU en territorio venezolano. La intervención consistió en una operación de extracción y secuestro, que se realizó en pocas horas, y como hecho asombroso, sin mayor reacción de la fuerza armada venezolana. A excepción de los anillos de seguridad más cercanos al presidente, que combatieron fieramente y sufrieron un centenar de bajas, no hubo reacción militar para detectar y combatir las numerosas naves que perpetraron los bombardeos y llevaron a cabo el secuestro. Honor y reconocimiento a los que entregaron su vida enfrentado al invasor.

  3. El detallado conocimiento de la ubicación y actividades de Maduro, así como la no activación de la defensa anti aérea, han desatado una ola de rumores e interpretaciones que plantean la posibilidad de infiltración y traición en sus círculos más cercanos. Queda mucho por aclarar y no hay suficiente información para hacerlo en este momento. Lo cierto es que Maduro fue secuestrado en una operación imperial exitosa, que constituye un estruendoso fracaso de la capacidad militar del gobierno venezolano, que mucho se había jactado de su poder. Qué vergüenza!

  4. No hubo caos ni colapso. Es asombrosa la aparente normalidad del país. Se mantiene el gobierno, y con la venia de Trump, y una polémica decisión del TSJ, la vice presidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia. La Asamblea Nacional se instaló y ratificó a Jorge Rodríguez como su Presidente. Se reunió el consejo de ministros, declaró el alto mando militar, las instituciones siguen funcionando. No hubo manifestaciones sustanciales ni a favor del gobierno, ni de júbilo opositor ante la salida de Maduro. Como dijo una mujer del pueblo: "pasó lo que pasó, pero la vida sigue".

  5. Un hecho resaltante, es que nunca el imperio había expresado tan claramente sus intenciones. Trump declaró abiertamente que van a estar a cargo de la conducción del país, y que de Venezuela les interesa su petróleo y sus riquezas. Declaran su intención de tutelar al gobierno y amenazan con nuevas intervenciones si no se cumplen sus mandatos. La supuesta transición conducida por el propio gobierno, desestima a la oposición sobre todo a la liderada por María Corina Machado. La situación de Venezuela es inédita: se mantiene un gobierno con discurso "antiimperialista", pero que "coopera" con el imperio agresor.

  6. La geopolítica es clave para comprender la agresión a Venezuela. El mundo transita de una perspectiva unipolar, donde EEUU imponía su voluntad sin mayores oposiciones, a un mundo multipolar caracterizado por la aparición de potencias emergentes que amenazan la hegemonía de los EEUU. En ese marco geopolítico, Venezuela país con enormes reservas de petróleo y minerales estratégicos, se había convertido en un aliado estratégico de China y Rusia, principales adversarios económicos y militares de los EEUU.

  7. Es evidente que los EEUU están dispuestos a dominar América Latina, una región que considera su "patio trasero", y que es fundamental para garantizar el petróleo y los minerales estratégicos indispensables para mantener su poderío bélico y tecnológico. No en balde una de las "condiciones" que está poniendo Trump es el control total de nuestra industria petrolera y minera, y poner fin a la relación con China, Rusia y también con Irán y Cuba.

  8. Los EEUU están en una profunda crisis, por su inmensa deuda, y por el crecimiento de enormes contradicciones y desigualdades en su interior. La agresión imperial de los EEUU contra Venezuela, paradójicamente, es una expresión de poder, pero al mismo tiempo una expresión de debilidad. Este no es el inicio de una era de dominio, sino su fin, y evidencia su desesperación por la pérdida del control del mundo. Los imperios en expansión lo hacen gracias al consenso y la hegemonía cultural, los imperios en crisis y decadencia lo hacen a través de la violencia y la guerra. Los EEUU no respetan el derecho internacional y lo violan permanentemente porque no tienen otra vía para mantener su dominio. Detrás de esta agresión se ve su necesidad de controlar el acceso a recursos que se encuentran en nuestros países y que son indispensables para mantener su poderío bélico y tecnológico.

  9. Debe comprenderse que esta no es una agresión sólo contra Venezuela, es una agresión y una amenaza contra toda América Latina. El gobierno de los EEUU está dando un alerta. Está diciendo que América Latina les pertenece. Por primera vez en los últimos años lo han dicho tan claramente. Todo el que se resista será intervenido. Por eso, para la izquierda la prioridad es extender la lucha antiimperialista en todo el continente.

  10. Aquí viene la parte más compleja y difícil para muchos hermanos de la izquierda latinoamericana: comprender que pese a su discurso antiimperialista, el gobierno de Maduro fue autoritario, anti popular y profundamente represivo, corrupto e ineficiente. Este gobierno ha tenido una gran contradicción entre su lenguaje socialista y antiimperialista, y una praxis burocrática, que controla e impide la real participación y basa su poder en la coerción. Por esa razón, un sector significativo de la izquierda venezolana no apoya el gobierno de Maduro. Reconocemos el impacto negativos de las sanciones y el bloqueo, rechazamos la agresión imperial y las intenciones de tutelarnos, pero también denunciamos y confrontamos las políticas neoliberales y las prácticas autoritarias del gobierno de Maduro. No apoyamos a un gobierno que ha deteriorado las condiciones de vida y trabajo, y empobrecido al pueblo trabajador, ocasionando un éxodo de 8 millones de habitantes y un enorme sufrimiento a su población. Por esas razones, múltiples organizaciones de izquierda, tales como el PCV, la Corriente Popular Comunes, el Bloque Histórico Popular, Marea Socialista, el Movimiento Popular Alternativo, la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, la Alianza por la Soberanía y la Democracia, por mencionar algunos, y numerosos movimientos sociales, y también militantes del chavismo descontento, han denunciado a este gobierno por su carácter autoritario y represivo, por su opacidad en todas las esferas de la vida, que esconde, oculta y manipula desde los resultados electorales, hasta la información epidemiológica. Como planteó el PCV en su Declaración: NI TUTELAJE IMPERIALISTA, NI CONTINUISMO AUTORITARIO. O como lo dice la corriente Comunes: "SIEMPRE REPÚBLICA, NUNCA COLONIA"

  11. No es posible en estas notas analizar los posibles escenarios que se desarrollaran en los próximos días. Sin embargo es evidente que el gobierno se encuentra ante una gran disyuntiva: no es posible, ser al mismo tiempo un gobierno antiimperialista, y un gobierno neocolonial conducido por los Estados Unidos. O se pliega a los mandatos del imperio y sigue gobernando con la venia de Trump; o confronta los intentos de tutelaje y llama a un gobierno de unidad nacional, convocando a un gran frente antiimperialista continental para reafirmar nuestra independencia y soberanía. Esto, aunque deseable, luce difícil, por un lado por las amenazas que los EEUU ha proferido, y por otro, por la escasa capacidad auto crítica existente en el gobierno y su intención de mantenerse en el poder a toda costa. Por ahora pareciera que están tratando de ganar tiempo oscilando entre un tono conciliador y un rechazo al secuestro y la agresión militar. La comunicación oficial explicando el regreso de la Embajada de los EEUU a Venezuela es una pieza de antología por sus contradicciones y enrevesados razonamientos.

  12. No debemos olvidar, que en el mundo hay numerosos antecedentes de partidos y gobiernos "socialistas", sobre todo de Europa central y África, que luego del colapso del campo socialista a finales de los 80 colocaron sus políticas al servicio del imperio y el gran capital.

  13. Estamos viviendo un periodo de crisis y transición, con mucha incertidumbre. Hay que estar alerta a las operaciones psicológicas y la guerra cognitiva que acompañan las guerras híbridas como la que estamos sufriendo, y que se nutren de desinformación, falsas noticias y rumores, para confundir y crear las matrices de opinión que responden a sus intereses.

Para finalizar, desde la izquierda planteamos la urgencia de convocar a un GRAN FRENTE CONTINENTAL ANTIIMPERIALISTA para enfrentar la agresión y frenar los intentos de tutelaje y amenazas de los EEUU.

En lo nacional rechazamos enfáticamente las intenciones expresadas por el gobierno de los EEUU para dirigir nuestras políticas, y proponemos un ACUERDO PARA El RESCATE DE LA REPÚBLICA Y LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA E INDEPENDENCIA NACIONAL, que incluya en cese a la represión y la violencia, una amnistía que permita la reconciliación nacional, y un plan de emergencia económico social para recuperar el salario y enfrentar el empobrecimiento y deterioro de las condiciones de vida y trabajo.

La historia no está escrita, se está escribiendo, este es apenas un capítulo. Su resultado dependerá de la correlación de fuerzas, pero también de la capacidad para interpretar adecuadamente la coyuntura y hacer propuestas viables que prendan en el movimiento popular. Sin duda, nuestro objetivo estratégico es confrontar a imperio, y luchar por el rescate de la soberanía y la independencia nacional. No seremos colonia. Derrotaremos al imperio. En eso estamos.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 285 veces.



Oscar Feo Istúriz

Médico, especialista en Salud Pública y Salud de los Trabajadores. Profesor jubilado de la Universidad de Carabobo y colaborador del Instituto de Altos Estudios "Arnoldo Gabaldon" del Ministerio de Salud. Fue constituyente, coordinador de la Comisiòn de Salud de la ANC en 1999. Ha sido consultor de Políticas y Sistemas de Salud de la OPS/OMS y del Instituto Suramericano de Gobierno en Salud (UNASUR SALUD). Apoya los Ministerios de Salud de El Salvador y Bolivia. Es miembro del Consejo Consultivo de ALAMES Asociación Latinoamericana de Medicina Social y Salud Colectiva.

 oscarfeo@msn.com      @OscarFeo2

Visite el perfil de Oscar Feo Istúriz para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:


Notas relacionadas


Revise artículos similares en la sección:
Ideología y Socialismo del Siglo XXI