Bajos salarios, corrupción y adiós Revolución

En la dirección del estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios.

Allen W. Dulles

Esas expresiones de Allen W. Dulles (Ex Director de la CIA) dejan claro de lo que el servicio de inteligencia de los Estados Unidos es capaz de hacer e incluso lograr.

Entre los métodos más utilizados por la CIA está el de infiltrar gobiernos, ya sea por la vía de comprar a algún funcionario o la de simplemente infiltrar un agente de ellos en el gobierno que quieren derrocar. El lugar común, en ambos casos, es que la persona infiltrada debe tener influencia en la toma de algunas decisiones importantes del gobierno que es objetivo de la CIA.

Hagamos un ejercicio de imaginación:

Supongamos que la CIA logró comprar a un funcionario de alto nivel que tiene influencia en determinadas decisiones de carácter económico, o infiltró a un agente directamente como asesor, o ambas cosas.

Sabiendo que el tema económico es un tema que reviste cierta complejidad y que pocos lo manejan relativamente bien como para detectar algunas manipulaciones, el funcionario o el asesor, o ambos, logran convencer a quienes toman las decisiones que para mejorar los salarios del sector público y las pensiones, se requiere aumentar la producción, Para quienes desconocen de algunas categorías económicas le es muy fácil creer en esa falacia. Antes de explicar por qué es una falacia, veamos primero el contexto en donde la CIA elabora el plan:

El gobierno que está siendo agredido por la CIA, ha logrado sortear y superar casi todos los ataques con los que han intentado derrocarlo. Cada vez que el agresor externo, unido a sus cómplices nacionales, ha intentado derrocar el gobierno con acciones violentas de cualquier índole o naturaleza, el pueblo revolucionario se cohesiona monolíticamente y derrota los intentos del Gobierno de los Estados Unidos y sus cómplices nacionales. Pero como el enemigo aprende de sus errores, cambió la estrategia violenta y se centró en hacer caer al gobierno en un error que a la postre lo conduzca a su autodestrucción y con el apoyo de sus infiltrados, intenta que se mantenga el error hasta el fin del gobierno.

De todos los ataques que la CIA ha perpetrado contra el Gobierno, sólo dos han sido efectivos en el tiempo y mantienen su efectividad actualmente: la manipulación del tipo de cambio a través de las páginas del dólar paralelo y el bloqueo (la primera ha hecho más daño que la segunda).

Con la manipulación del tipo de cambio han logrado desestabilizar el sistema de precios en el mercado nacional, ya que nuestra dependencia de importaciones nos hace vulnerables al dólar estadounidense (que es el que más aceptan en el comercio internacional) y en la medida que manipulan el tipo de cambio hacia arriba, los precios crecen en bolívares y los funcionarios públicos ganan en bolívares y los pensionados reciben bolívares y cada día pueden comprar menos cosas para satisfacer sus necesidades..

Con el bloqueo, la CIA persigue que no entren divisas al país y de esa manera no podamos satisfacer nuestra enorme necesidad de importaciones. Esta estrategia no le ha salido a la perfección porque Venezuela tiene muchísimas riquezas naturales que son apetecidas por cualquier país en este mundo capitalista, y eso ha hecho que nos hayamos convertido en una especie de contrabandistas de nuestras propias riquezas, pero hemos logrado sortear bastante bien el bloqueo.

¿De qué se dio cuenta la CIA?

Se dieron cuenta que en Venezuela el principal motor de la economía es el sector público, porque es el que monopoliza la energía (gasolina, gasoil, gas, electricidad), además monopoliza el agua y monopoliza la industria a través de la cual ingresa la mayor cantidad de divisas al país, con las que se satisfacen las necesidades de importación. Además, que por su naturaleza, el Gobierno es el que otorga permisos, y sanciona y promulga las leyes.

Al sector privado en Venezuela le cuesta mucho producir y crecer si el sector público no funciona bien; por lo que al neutralizar el sector público se garantiza colocar un enorme lastre a la recuperación económica del país.

¿Cuál es la nueva estrategia para tumbar al gobierno?

Como la manipulación del tipo de cambio ha logrado precarizar el salario de los trabajadores, y como dijo Napoleón Bonaparte: los ejércitos marchan sobre sus estómagos; ese ataque ha sido el factor determinante por el que nuestro gobierno ha ido perdiendo apoyo popular paulatinamente.

Para evitar que nuestro gobierno pudiera encontrar la forma de neutralizar el ataque de las páginas del dólar paralelo, los infiltrados lograron sacar del discurso oficial la expresión: "Manipulación del tipo cambio" o "manipulación del precio del dólar por las páginas del dólar paralelo". Ahora, en el discurso de los voceros oficiales más visibles, se puede notar que para ellos la variación del tipo de cambio ya no es manipulada (como hasta hace poco decían), ahora es expresión de la oferta y demanda de divisas, a pesar de que algunos hemos investigado esas páginas del dólar paralelo y hemos evidenciado que sus actividades no reflejan, en lo absoluto, el mercado de divisas en Venezuela (esa investigación la puede hacer cualquiera). Esa nueva visión del problema es la que hace que el Banco Central de Venezuela esté quemando innecesariamente las reservas internacionales. Como ya los hechos lo han demostrado: el precio del dólar paralelo subirá cuando así lo determinen los que están detrás de eso.

Lo otro que hicieron los infiltrados fue posicionar en el discurso oficial una falacia: "El estado debe incrementar la producción para poder subir los salarios del sector público y pensiones, y si no producimos de dónde vamos a sacar el dinero para los salarios y pensiones".

Los infiltrados, para posicionar esa falacia han utilizado como ejemplo a las empresas, las personas naturales y hasta bodegas. Diciendo que primero hay que obtener ingresos para poder distribuirlos en forma de salarios. Eso es muy lógico y cualquiera lo entiende porque nuestra vida es así, así funciona nuestra vida personal. Al igual que en el cuento de Hans Christian Andersen: el Traje del Emperador, los infiltrados dicen que quien no comprende eso "tan básico" es un ignorante o un traidor. De esa manera se garantizan el "mutis" del resto de las personas. Pero en las empresas, las personas naturales y las bodegas es así porque todos ellos son usuarios del dinero; pero resulta que el Estado es emisor del dinero.

Si los sueldos del sector público y pensiones se pagan con bolívares, y los bolívares los emite el Estado venezolano, la pregunta nunca podría ser ¿De dónde saldrá el dinero? sino ¿Cuánto dinero podemos emitir sin afectar otras variables de la economía?

Los infiltrados saben de economía y saben que el Estado no necesita dólares para emitir bolívares. Pero al posicionar ese discurso en los funcionarios decisores, amarran a estos últimos al hecho de que crezca o no la economía; y como ya explicamos antes, mientras exista el bloqueo y la manipulación del tipo de cambio, el crecimiento económico será muy lento; lo suficiente como para que el gobierno pierda todo el respaldo que le queda.

Los salarios bajos del sector público conducen a una deserción enorme hacia el sector privado de los empleados más experimentados; además, estimula la corrupción en todos los niveles y convierte casi cualquier trámite ante la administración pública en una alcabala donde hay que "bajarse de la mula". Aunado a eso, la deserción de los funcionarios más experimentados acarrea la pérdida de la calidad de los servicios que presta el Estado, con la consecuente afectación, que ya señalamos, al sector privado.

Mientras más alta es la responsabilidad del funcionario público, mayores son las tentaciones que le llegan a su despacho para que tome o deje de tomar determinadas decisiones. Me refiero a funcionarios que deben tomar decisiones importantes y ganan sueldos realmente precarios.

Para completar la autodestrucción inducida, los infiltrados lograron que, con el argumento de las sanciones, el gobierno exagerara en cuanto al ocultamiento de información (digo que ha exagerado, reconociendo que debe haber información clasificada ante el acoso imperial); pero es que aquí se está ocultando cualquier información por más básica que sea. Esa opacidad sólo protege a los corruptos y a los ineficientes.

Así la CIA está apostando a la autodestrucción inducida del gobierno del presidente Maduro.

El ataque con las páginas del dólar paralelo se neutraliza con la indexación de la economía.

Hay que subir lo más posible el salario de los funcionarios públicos y pensiones.

Hay que reactivar el Instituto Nacional de Estadísticas y el BCV debe publicar oportunamente las variables que por ley está obligado a publicar.



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Juan Carlos Valdez


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