Los déspotas revolucionarios

La historia se nos presenta siempre con ojos ajenos, quienes han tenido la responsabilidad de registrar hechos históricos, responden al contexto en el cual se desenvuelven, así los hechos, son presentados con una gran carga subjetiva, que nos obliga a contrastar diferentes versiones o conformarnos con las versiones que se oficializan a través del estado, y que terminan siendo impuestas por los programas educativos, que minimizan el hecho histórico, que banalizan sus resultados, endiosando o condenando a los actores circunstanciales, ajustándolos a la imagen ideal de héroe o villano según la inclinación de quien usa la historia a favor de determinada tendencia.

El ideario político venezolano se nutre de hechos históricos "acomodados" a las clases dominantes, así; se usan o desechan las reseñas existentes, se vinculan o se niegan parentescos y nacionalidades por la conveniencia, por allí, alguien declaraba que era descendiente directo de bolívar en su "octava generación", con el objetivo de dar peso a su actuación política, y justificar su lucha por la "libertad". Es tan flexible el modo de interpretar la historia, que nadie se atreve a emparentarse con personajes a los que se les atribuye haber participado en hechos condenables, nadie quiere ser familia de un Pedro Estrada, de un Juan Vicente Gómez, (aunque ese apellido siga estando en los espacios de poder), los promotores de la Rotunda, Guasina, Teatros de Operaciones, y otras aberraciones que emulan perfectamente a Hitler, aparecen huérfanos y sin descendencia en la historia.

Estudiar la historia nos hace mucho bien, contextualizar adecuadamente queda en manos de quien tenga interés de investigador, no del historiador gobiernero, aquel que traduce los hechos de tal manera que los asimila al mandamás de turno, o tiene el interés de preservar determinados apellidos y castas, ligados al poder y a la administración del Estado. Muchos de estos "cagatintas", merodean, lisonjean y se arrastran con tal de lograr favores que los incluya en espacios privilegiados, o cuando menos, le permitan publicar una obra, de lograrlo, se convierten en "autoridades de la historia", asintiendo con beneplácito la interpretación errada, la tergiversación del hecho histórico, y la versión oficializada por quienes toman control de la institucionalidad y pagan los sueldos.

Son convidados de piedra los historiadores de estos tiempos, a riesgo de sufrir destierro de los mullidos sillones de la academia nacional de la historia, de ver perturbada su circunspección declarativa, o en el caso extremo, ser acusado en cadena nacional, no se atreven, más que a balbucear declaraciones que no les comprometa mucho, que no los deje en evidencia ante quienes se van construyendo un traje a la medida, y convierten a la historia en una colcha de retazos, en un concierto de conveniencias, en ese proceso, nos van condicionando a normalizar las exageraciones, o a devaluar la esencia de los aportes, estas "autoridades de la historia" la gobiernan y la inducen a hacer creer que las razones de los poderosos, son las mismas que las de los marginados.

"El triunfo de la libertad sobre el despotismo", pertenece a ese proceso declinante de la historia contada por los vencedores, las reflexiones de Juan German Roscio, refieren la lucha ideológica por librarnos de códigos impuestos por instancias de poder, sostenidos por la fuerza de la fe y el temor al castigo divino, una tesis a todas luces, promotora de la ignorancia, pero el hecho de la declaración de derechos ya estaba rindiendo frutos, y Venezuela no podía escapar a ello. Las ideas de la ilustración tomaban cuerpo en el pensamiento de quienes comenzaron a dudar del poder omnipotente del rey, de la herencia divina de dios, y el carácter eterno de la obediencia.

Por cumplirse 200 años de su muerte, los restos simbólicos de Juan German Roscio, fueron llevados al panteón nacional, en lo que consideramos un acto de justicia, por la talla de este personaje histórico y sus aportes al pensamiento político venezolano, es bueno compartir algunos extractos de su obra, esto; a propósito de discursos maniatados, que ubican en una posición aleatoria a quien en su momento descubrió, la carga que tenía la fe en el concepto de libertad que para ese momento se manejaba, la influencia de la iglesia debía ser cuestionada, y lo hizo con tal precisión que su pensamiento desemboco en definiciones como soberanía, reservando para el pueblo en su conjunto el ejercicio de la misma.

"De aquí es que, cual quiera que sean los administradores de la compañía política, nada más tienen, ni pueden tener que el mero ejercicio de esta soberanía, radicada en el pueblo, en todos, y cada uno de sus miembros..."

La separación es clara, el ejercicio del gobierno no puede estar por encima de la soberanía de los pueblos, contradice Roscio en esa cita, la apropiación indebida de facultades por quienes tienen rol de gobierno y de administradores de la cosa pública. En nuestros tiempos la Iglesia y el Rey, no ejercen con tanta evidencia ese rol, sin embargo, la objeción histórica al poder de la corona y a la manipulación religiosa, se traslada a los aparatos de poder creados alrededor de la administración del Estado y sus recursos, de allí surgen clases nuevas, que entran en pugnas con viejas clases, pero se reproduce indefectiblemente la misma lógica de dominación y control a través del uso de la fuerza y otros mecanismos más sutiles.

La trascendencia de Juan German Roscio, la ubicamos en la rebelión intelectual que para ese momento significó cuestionar a la iglesia y a la corona española como referentes de poder, se estaba enfrentando Roscio a estructuras que estaban arraigadas en el imaginario colectivo, lo hizo con la claridad suficiente para seguir irradiando hasta nuestros días. La tergiversación que se hace hoy del aporte de este pensador, pone a los historiadores en tela de juicio, obliga a emular la gesta heroica de cuestionar el dominio en todas sus formas.

la soberanía entendida como ejercicio de elección social no puede ser reducida a una "empresa política" orientada por una elite exclusiva de administradores y funcionarios, o que sencillamente gravite al derredor de un orden teocéntrico unívoco. Se constituye en un vocablo de acción humana como parte de un ejercicio social que persigue dar cabida y mayor participación a un colectivo ansioso de expresarse de otra manera que no fuese por los canales establecidos por la Iglesia o la Corona. (Salvador Cazzato, Raíza Piña y Luis López, ÁGORA -Trujillo. Venezuela. ISSN 1316-7790-AÑO 11- N°22 - JULIO - DICIEMBRE – 2008)

El simbolismo ha tomado los espacios de la reflexión consciente, la soberanía hoy esta mediada por sujetos interesados en preservar cuotas alcanzadas, en traficar con las necesidades de la gente, en disponer de conceptos democráticos un tanto limitados a las instancias que están bajo control de la nueva clase, capaz de acordar con la vieja e impedir que la libertad, la soberanía y la paz, encausen a la construcción colectiva de una nueva sociedad, en la cual; la independencia nos libre de la carga histórica de la representatividad y el despotismo como rasgo distintivo de los ignorantes poderosos, en esa tarea, los historiadores juegan un rol más que de redactores, de intérpretes imparciales de la lucha de los pueblos.

En medio de los despotismos modernos, seguimos gritando.

¡BASTA DE BLOQUEAR A APORREA!



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Henry Franco

Comunicador popular. Miembro del Colectivo Radiofónico de Petare y de la emisora Al son del 23 en Caracas

 ccdresistencia9960@gmail.com

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