Si priva la sensatez, ganamos todos

Desde que se produjo la primera revolución proletaria con la participación de los obreros y campesinos rusos, bajo la dirección de Lenin en 1917, los comunistas en el mundo han sido sometidos a las más severas e implacables persecuciones. Persistentes han sido los intentos de los sectores dominantes en alianza con doctrinas económicas conservadoras y corrientes militaristas de derecha, para aniquilar esta ideología liberadora de la humanidad. ¡No han podido! Ni podrán borrar los ideales comunistas de la faz de la tierra. En conchupancia con esta línea mundial, Juan Vicente Gómez hizo incluir en la Constitución, a partir de 1925; un articulado según el cual eran considerados enemigos de la patria, quienes simpatizaran con el credo comunista.

Esta prohibición continuó persistiendo en todas las posteriores reformas constitucionales, hasta que el Congreso Nacional con mayoría del Presidente Medina, abolió esta condena política, seis meses antes del golpe de estado del 18 de Octubre de 1945. Del periodo gomecista, quiero destacar el destierro de José Rafael Pocaterra (del 22 al 35), autor entre otras, de la obra "Memorias de un Venezolano en la Decadencia". Sobre las víctimas de esta despiadada persecución se ha escrito una montaña de libros, siendo insuficiente este espacio para comentar, aún los casos más emblemáticos de estos crímenes políticos. No obstante, es imposible dejar de mencionar la masacre de los obreros de las bananeras en el Departamento del Magdalena en Colombia, el 6 de Diciembre de 1928, donde fueron asesinados más de tres mil trabajadores, incluidos los 9 directivos de su sindicato, acusados de comunistas. De estos crímenes se hace eco García Márquez en su novela "Cien Años de Soledad".

Como no recordar que 35 días después es asesinado en México, el 10-01-1929, uno de los fundadores del Partido Comunista cubano, Julio Antonio Mella. De este destacado revolucionario es la vigente frase: "El ideal de Bolívar debe ser nuestra inspiración, el de Monroe es nuestra muerte". Atendiendo orientaciones del coloso del norte, apuntadores de la historia, han pretendido subestimar y desconocer la participación estelar de los Comunistas en el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de Enero de 1958. Luego del triunfo "adeco" en Diciembre de ese mismo año, por instrucciones directas del Departamento de Estado, los Comunista fueron excluidos totalmente para el cumplimiento de funciones públicas. Contra militantes del partido rojo fue que Betancourt pronunció su tajante afirmación criminal: "Disparen primero y averigüen después". Dolorosamente se vislumbra el peligro de que aquellos actos de hostigamiento y persecución ocurridos hace 60 años, se repitan hoy contra los militantes y simpatizantes del Partido Comunista de Venezuela. Es lamentable que no se entienda como legítima y con buen fundamento estratégico, la línea política del PCV de lanzar candidatos a la Asamblea Nacional, distintos de los presentados por el PSUV.

En momentos cuando la realidad mundial, ha puesto en evidencia lo nefasto del neoliberalismo para la humanidad, es la oportunidad para calibrar que porcentaje de la sociedad está dispuesta a transitar el camino hacia el comunismo y consecuencialmente contra el imperialismo. En ese sentido la posición del partido del gallo rojo es correcta y necesaria. Hablando en términos de parentesco familiar, pudiéramos imaginar a los militantes del PSUV, como todos hermanos del Presidente Maduro, en tanto que los afiliados al PCV serían sus primos hermanos. Pero no hay duda que estos últimos, son la mejor garantía para la lucha, en caso de una confrontación real contra el imperialismo norteamericano. Desacreditar a la familia es como escupir para el techo. En ocasión del referéndum revocatorio presidencial del 2004, como militante de la causa socialista, junto a un liderazgo colectivo municipal, tuve la suerte de presidir el mejor Comando Maisanta del Estado Zulia (Sucre).

En reconocimiento a esta destacada labor fui invitado a una cena con el Presidente Chávez en Miraflores, el 20-08-2004. De mi modesta actividad narrativa, a la fecha he publicado 5 textos; los tres primeros con esfuerzos financieros propios y los 2 últimos con el apoyo de la Alcaldesa de Caracas Erika Farías y el Centró Nacional de Historia presidido por el académico Alexander Torres. Otros tres trabajos editoriales están listos en el "horno", esperando la oportunidad para su publicación en físico. Sobre mi fidelidad a la causa revolucionaria pueden dar Fe, Oscar Figuera, Juana García y José Huerta Castillo del PCV; el sindicalista y defensor del adulto mayor Arturo Tremont; el anterior Embajador de Cuba Rogelio Polanco y el periodista Earle Herrera, quien en su Kiosco Veraz, personalmente me dio el "certificado" del pomposo título de "Experto Corruptólogo".

Siguiendo la máxima de los pueblos ancestrales, donde los más adultos están facultados para orientar a los de más tierna edad, me permito sugerirle al Presidente Nicolás Maduro que públicamente ordene la paralización de toda práctica intimidatoria y de persecución contra los comunistas. Al proceso bolivariano y al progresismo latinoamericano, nos conviene que se tenga la certeza de cuantos venezolanos, verdaderamente acompañan la línea política defendida por el "Gallo rojo". ¿Porqué torpedear esta lógica propuesta? ¿Quiénes se benefician con frenar un eventual crecimiento de la fuerza política del PCV? ¿Los que reaccionan estimulando el estancamiento de los comunistas, pueden llamarse revolucionarios? Si priva la sensatez, ganamos todos.



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Alirio Almao

Abogado Memorialista.

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