¿Para qué teorizar el socialismo?

Una de las fórmulas recurrentes del oposicionismo para tratar de descalificar el proceso de transformaciones impulsado por el presidente Chávez en el país, ha sido la de atribuirle, no sólo al presidente sino a todos los chavistas, una condición de iletrados irredimibles, cuya supuesta “ignorancia” estribaría, en principio, en su apego al ideario bolivariano (para los oposicionistas, completamente atrasado) y a lo más avanzado de las doctrinas universales de igualdad y de justicia social.

Una forma fácil de descalificación que permite acusar sin tener que demostrar conocimiento o dominio alguno sobre la materia en la que se acusa. Razón por la cual es éste uno de los recursos más utilizados por los opositores quienes, en su proverbial irracionalidad, llegan incluso a argumentar en ese sentido a la vez que lanzan a la presidencia de la república a un candidato completamente ignaro y sin academia alguna.

Expresión de esa manía de descalificación es el empeño en buscarle definiciones políticas al Socialismo del Siglo XXI que, como bien ha dicho el presidente Chávez hasta la saciedad, no es sino una visión del Estado con sentido humano, para lo cual no hay necesidad de elaborar disertaciones ampulosas de ninguna índole.

Fundamentan su descalificación en la supuesta derrota que habría sufrido en el Siglo XX el llamado Socialismo Real con la caída del bloque soviético, lo que equivaldría a afirmar que la sola crucifixión de Cristo significaría el fracaso del cristianismo.

Jamás requirió la socialdemocracia ni el social cristianismo definición alguna para ejercer el poder en ninguna de sus modalidades de incompetencia, como para venir ahora a exigirle a un proceso de transformaciones como el que experimenta la Venezuela de hoy (y muchos de los países latinoamericanos que han orientado su rumbo en el mismo sentido) precisiones de alguna naturaleza para poder legitimarse como el avanzado modelo económico, social y político que es.

La importancia de la propuesta de Chávez en la historia política, es que demuestra que el socialismo no se construye teorizando en cenáculos de izquierdas ermitañas, sino que se hace realidad transformando efectivamente la economía para ponerla al servicio del pueblo.

Eso es todo. Feliz año.


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Alberto Aranguibel B.

Comunicador social e investigador. Conductor del programa Sin Tapujos, que se transmite por Venezolana de Televisión. Asesor Comunicacional y de Imagen en organismos y empresas públicas y privadas.

 albertoaranguibel@gmail.com      @SoyAranguibel

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