Refeudalización

Nuestra América expoliada y saqueada nació subordinada al mundo capitalista, dominada por élites criollas y un Estado oligárquico, sin visión propia, consumidora de doctrinas foráneas, cobijada por el modelo neoliberal-corporativo y al paradigma panamericanista-imperialista.
 
Gobiernos pragmáticos entregados a la globalización excluyente y segregacionista, defienden obnubilados el supuesto equilibrio entre autorregulación de las leyes del mercado y las necesidades del pueblo pobre, simulando, deslizándose hacia las socialdemocracias occidentales.
 
Debilitan el núcleo de la soberanía nacional y en consecuencia la individual, a través de dispositivos de guerra blanda, capturan, controlan, destruyendo la voluntad de lucha: sumisión voluntaria de los pueblos. 
 
Persiguen apropiarse de nuestras tierras y recursos, acumulación por desposesión (Harvey). Desalojo y expulsión de los pobres, quienes pierden los derechos, el trabajo, salarios dignos y la posibilidad de consumir, sometidos a programas de asistencia diseñados desde las multilaterales, instrumentos útiles de intereses criminales.
 
Confiscación y concentración de la riqueza: guerra de ricos contra pobres, asistidos perpetuos de las migajas del capitalismo. Asistencia humanitaria mínima para sobrevivir, muriendo millones por hambrunas, inequidades y enfermedades.
 
Es una refeudalización, pauperización violenta, circulo vicioso de acumulación infinita. Marginales generados por el apharteid de los créditos con altas tasas de interés inalcanzables, principio de injusticia eterna (Pareto eficiente) implantado por los Bánk-ster mundiales.  
 
Es la mercadocracia -tiranía de los mercados- que derogan de hecho y derecho constituciones, destruyen economías, para implantar control mundial y proteger el derecho divino de las élites. Ya no importan los votos, solo interesan los tenedores de bonos, el mercado y los intereses de una élite rica sometiendo al resto del mundo a una miseria atroz. 
 
Contra esta desigualdad infinita debemos levantarnos, romper la inercia impuesta por el post-capitalismo y sus sistemas de control mental, financiero, jurídico, militar y político, superando la explotación, donde el Estado de ser un instrumento del capital, se convierta en un Estado Subversivo, social y de justicia, antiliberal y antimperialista.


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María Alejandra Díaz


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