Auditórium

Buenos días, Venezuela

"Ha sonado la hora de Venezuela, la hora de los venezolanos válidos. Por encima del dolor y la vergüenza por lo que ha sucedido, hoy más que nunca tenemos la oportunidad y hasta el desafío de rehacer un país capaz del alcanzar las metas que le ofrecen sus grandes posibilidades. No será fácil, como nunca ha sido fácil ninguna empresa grande". Arturo Uslar Pietri.

Este mes de abril de 2019 significa para Venezuela la reafirmación de un destino hacia el progreso del que nunca debimos apartarnos en 1998. Tan cierto es que en esta patria no estaríamos completos sin nuestra presencia en el mundo de la economía, con pdvsa cuando era la quinta gigante del petróleo a nivel mundial, ya que nuestra identidad no se comprendería sin la venezolanidad. Esta era a la que nos adheríamos no sólo porque eran un conjunto de normas de prosperidades económicas para sus habitantes cuyo objeto consistió en facilitar el crecimiento económico del venezolano, se compraba cualquier mercancía, y los capitales venían con facilidad a nuestro país; la Venezuela de hoy es distinta, y fundamentalmente, la de la intolerancia, la de la crítica, a lo que nos pasa, la del estancamiento científico, la falta de libertad de conciencia, y democracia. Es un país hoy donde las viejas tradiciones se han perdido junto a las principales cuestiones filosóficas, sin encontrar alguna de las respuestas porque llegamos a esto: donde existe una gran ausencia de líderes del futuro, de la ciencia, y de la técnica, pero también del espíritu de lucha. De 2013 a 2018 la economía venezolana ha decrecido anualmente tan aceleradamente, por encima del promedio de la media de los demás países de la América Latina. A este ritmo se necesitaría más de un siglo para alcanzar los niveles perdidos. ¿Existirán explicaciones a este hecho? De los cuales tal vez el más importante sea la necesidad que existan las intenciones de corregir los errores de la pérdida del crecimiento económico, y no siempre como responsable la guerra económica. La economía venezolana necesita un período de ajuste, que comience con los pactos de su clase política. En este marco, el proceso de la adhesión a USA, y a la CAN no será un camino de rosas. Un reciente estudio de un organismo internacional así lo describe; hay sectores de la población que sufren duramente y, de no reducirse instantáneamente los índices hiperinflacionarios, la pérdida de producción en Venezuela llegaría hasta el 30 %del PIB. La abolición de los controles, implicará una mayor penetración de productos extranjeros antes de que nuestras exportaciones perdidas puedan abrirse paso nuevamente, mientras que las medidas defensivas hacia nuestra agroindustria sean nuevamente fuertes en los primeros meses de un periodo transitorio de adhesión económica. En resumidas cuentas, el ingreso de Venezuela a un nuevo modelo económico implicará, en un primer momento, consecuencias positivas para la producción de bienes y servicios. Pero resultando altamente beneficioso a medio y largo plazo: la implantación en Venezuela de unas reglas de un nuevo juego económico similares a las del resto de los países desarrollados de América Latina producirá resultados saludables.

Al fin y al cabo, Venezuela no es tan negativa como se ha dicho. Lo distinto en relación con la región ha sido la carencia de una dirigencia que tomase las riendas de la industrialización en el siglo XXI, y la consiguiente que estabilizase política y económicamente al país. También, y como consecuencia, han sido negativas las leyes y reglamentos de corte comunista relativos al comercio: expropiaciones, confiscaciones excesivos controles han sido la norma de la creciente improductividad, y ahora el impedimento a la libre circulación de bienes y servicios, por la implantación de los puestos de vigilancia en las carreteras del país de los llamados puntos de control militar. Todo esto ha cambiado bastante en los últimos años la economía del país, en parte como consecuencia del decrecimiento económico de los últimos meses, en parte como consecuencia de una política económica del modelo totalitario, a veces insuficientemente incomprendida, tal vez por no haber sido convenientemente entendida.

La apuesta fundamental es que, a medio plazo, una transición aportará a nuestra economía y a nuestros comportamientos esa visión universal de la que hemos carecido los venezolanos desde comienzos del siglo XXI. Solamente así, saldremos de nuestro aislamiento interior y participaremos plenamente en la construcción de un país moderno. Es muy posible que, en una Venezuela integrada con USA, y la CEE, muchos profesionales venezolanos no hubieran sentido la necesidad de emprender el duro camino del exilio. Hemos pagado muy caro nuestro aislamiento y, cualesquiera que sean las dificultades iniciales de una transición, ésta es preferible al vacío que produce la ausencia de un proyecto socioeconómico viable para los próximos años. El camino europeo-americano responde al imperativo de la razón y de la historia. Asumirlo consciente y deliberadamente significa un paso más por la senda de la madurez. Buenos días, mi Venezuela amada.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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