El escándalo de la corrupción en PDVSA distrae a muchos y resiente a otros

Hay una especie de goce de resentimiento, oscuro, es decir, no muy claro, porque Rafael Ramírez sea señalado en el escándalo de la corrupción. Tienen la vana idea de que si Rafael Ramírez es acusado y sentenciado por algún caso de corrupción el problema se acaba o por lo menos comienza a sanarse el país. O quizás, más bien comienzan a calmarse los resentimientos hacia el ex ministro, a supurar esa extraña herida en el alma.

La pregunta que yo me hago es ¿Por qué ahora? ¿Por qué, después de los señalamientos del Fiscal siniestro, cazador inclemente de corruptos? ¿Qué pasó el año pasado? ¿Acaso el chisme no era el mismo, no se decía lo mismo del Ministro Ramírez? Ah! Es que ahora sí hay pruebas, antes no.

Yo creo que si no las tienen ahora, antes tampoco, y viceversa. Se trata de una jugada política, a despecho de los que quieren ver a Rafael Ramírez preso y humillado, tanto como el volumen de dólares que ellos creen que se robó o malversó. Así son estos "jueces distraídos", prestados para la causa de la pacatería moral. Por más inmaculado sea un humilde profesor de bachillerato es humano y cuenta, si no se esfuerza, con todos los ingredientes pasionales y nerviosos para caer en el pecado, en tentaciones inconfesable; por más viejo que se sea, siempre habrá tiempo para caer. El asunto está en que debemos "controlarnos", endurecer el carácter, todos los días, para no caer en tentación; no basta con rezar el Padre nuestro.

La mejor argumentación a su favor, su mejor defensa está en defender sus principios, aunque muchos se rían: "¡Puf!! ¡Principios! ¡Cómo se cómo eso!"! Se come con fuerza moral, forjando el carácter, de manera obsesiva, no hay otra forma. Para los flojos que se sienten seres "esencialmente buenos" esto les parece ridículo, y se conforman con votar en unas elecciones para luego seguir dudando de todo el mundo. ¡Total, la vida es así!, diría Jaques El Fatalista.

Alguien tiene que mostrar la otra cara de la moneda, no es una moneda de caras iguales, hay otra manera de ver las cosas. Destapar la olla de corrupción de PDVSA no es solamente una reacción tardía de limpieza moral de la institución, es también un recurso de distracción de un grupo de pícaros que ya conocía de ante mano todo lo que estaba pasando ahí, sobre todo en los casos puntales que ahora se señalan con supuestas evidencias. Inclusive deben haber muchos otros, de menos nivel (medidos en volumen de robo) pero que no salen, o no han salido todavía porque estos pícaros no han tenido todavía la necesidad de hacer uso de ellos: los implicados todavía son fieles al gobierno.

Es cierto, una corporación manejando tantos y diversos negocios en dólares se presta para todo tipo de trampas y había que vigilarla con más cuidado y sobre todo moralizar a sus trabajadores sobre la base de que ella representa una propiedad social y no particular de los gerentes y jefes políticos. Y esa sería una buena discusión política que hacer, sin dejar de investigar y castigar a los infractores. Pero ¿Qué necesidad hay de armar todo este Show señalando incluso un record mundial en lucha contra la corrupción? Solo falta que la nota salga en Noticias 24 con "¿Sabes cuál es el país con el record de la lucha contra la corrupción en el mundo?". Las estupideces se acumulan, se atropellan por querer salir a la luz como un desespero colectivo ser identificado en el grupo de los "honestos y de los héroes justicieros". Pero nadie quiere pensar más allá, se conforman con que caiga en desgracia algún "chivo", no importa quien sea, puede ser inclusive el mismo presidente de la república o Diosdado, la gente quiere "sangre" en el ruedo, en el Circo.

"¡Pensar más allá! ¿Para qué?, ¡Queremos ver sangre!" Luego que maten "al toro a machetazos", vendrá un suspiro y un breve descanso, y después las cosas seguirán siendo iguales.

Es diferente pensar y tratar de ver más allá de las narices. La corrupción, si se quiere, la llevamos todos por dentro, es nuestra obligación vencerla en las prácticas de vida diaria, en el día a día, despertar pensando en eso como un reto personal de superación moral… Y no para hacer de jueces, sino para combatirla de forma personal en uno mismo, ¡No caer en tentación!.

Lo demás es chisme, puro y simple. Se lo dejamos a los tribunales y acusadores, que hagan su trabajo lo mejor que puedan de forma honesta y sin tanta bulla. Pero no podemos aceptar que un Fiscal haga de acusador y Juez a la vez, que todo un país haga de jueces y condenen a un implicado en una especie de fiesta nacional alentada por el gobierno nacional y TODOS su voceros, de forma despiadada; eso es, señores profesores, FASCISMO, también puro y simple.

Se dicen revolucionarios y piensan hasta que las cosas se les complican y se duermen. ¡NO!, señores profesores, hay que mantenerse despiertos ante todo lo que está ocurriendo en el país, más allá de estas elecciones idiotas y el show de los corruptos de PDVSA, porque ahora mismo el gobierno se reparte el país con la otra derecha; empresas trasnacionales devastan selvas y ríos por oro, diamantes, coltán, carbón, etc. Ahora mismo se busca destrozar la industria petrolera (insisto, más allá de los casos de corrupción que incluso tienen que ver con esto), desprestigiarla para luego privatizarla por pedazos, cosa de que de nadie se dé cuenta; volver a los tiempos de la "mejor nacionalización del mundo" de cuando Carlos Andrés Pérez.

 



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Marcos Luna


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