Maduro se proclamó candidato presidencial: ¿El pueblo lo aprueba?

Recientemente en una soflama por televisión, el presidente Nicolás Maduro retó a Ramos Allup a verse las caras en las elecciones presidenciales del 2018.

Por supuesto el mensaje es claro y contundente, tanto para los aspirantes dentro del PSUV como para los posibles candidatos del sector opositor: "El candidato soy yo, arréchese quien se arreche" solía decir el Cazador Novato en una de sus mejores composiciones.

Ahora analizando con cabeza fría, conciencia tranquila e independiente y muy aparte del jalabolismo y la adulancia crónica ¿es el presidente Maduro el mejor candidato para las elecciones que se avecinan el próximo año?

Es simple y llanamente, una opinión particular. Desde el punto de vista sincero y sin compromisos o ataduras. Pero con una visión crítica y revolucionaria de lo que acontece hoy en Venezuela.

Podemos partir desde el llamado apoteósico y sin parangón que hizo el Comandante Chávez la noche del 8 de diciembre del 2012, cuando se despidió para siempre de su pueblo y donde hablo con el corazón, la conciencia y el alma en las manos.

"Unidad, Lucha, Batalla y Victoria", fue una frase que se nos metió en lo más profundo de nuestra conciencia colectiva de pueblo y patriotismo.

Imposible fallarle a un hombre que le entregaba la vida a sus matones, por la liberación de la patria y el bienestar del pueblo, sobre todo el pueblo más humilde. Solo le faltó decir esa noche la frase lapidaria: "Perdónalos padre, que no saben lo que hacen" o aquella más alegórica de nuestro libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad en Santa Marta: "Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, bajare tranquilo al sepulcro"

Y el pueblo, noble como aprendió a serlo con Bolívar y Chávez, y pleno como la luna llena, le respondió y eligió a Nicolás Maduro.

Hoy, la realidad es muy distinta. La guerra económica y la ineficiencia se están engullendo a Nicolás Maduro y hasta a la propia revolución. El desgaste es visible y casi que irrecuperable, solo un milagro del pueblo puede salvar a la revolución.

No se puede decir que el presidente no ha hecho todo el esfuerzo posible. Considero que si lo ha hecho, pero no ha sido suficiente.

Algún genio político dirá que de que hablo si se acaban de obtener dos sendas victorias, La asamblea nacional constituyente en julio y las 18 gobernaciones que se ganaron el domingo 15 de octubre.

La ANC, se ganó sin contendores, aunque eso no le quita méritos. Lamentable o afortunadamente, la oposición venezolana es ciega y sorda. No entiende el mensaje del pueblo.

El pueblo voto por la paz y el sosiego de la patria. No comparto aquello que quieren meternos de que la ANC trajo la paz al pueblo. Por el contrario fue el pueblo quien trajo la paz y a la ANC para que la refrendara y a estas alturas del juego democrático, no lo ha hecho. La paz sigue estando en peligro.

Las 18 gobernaciones, son producto de dos vertientes a mi entender.

La Primera, el pueblo sabe que la revolución que nos dejó Chávez, aun con sus fallas de antes y de ahora, representa la esperanza de una vida mejor y que en manos de la oposición todo el bienestar logrado se perdería. Nadie puede negar los alcances de la misión vivienda, los logros en salud, educación, pensiones y otros grandes beneficios para pueblo, aun entre la miseria de la guerra económica que ataca directamente al pueblo humilde, tratando de doblegar su espíritu de patria.

La otra vertiente es que el pueblo ha aprendido de política y ya no se cala candidatos impuestos o mesiánicos, como el caso de Aristóbulo y el Cacheroso. Igualmente el pueblo condena la ineficiencia o falta de visión política como el caso de Mérida. Los casos de Táchira y Zulia, a mi humilde parecer, se deben a la falta de una posición más firme, tanto del gobierno nacional como del estadal mismo, en cuanto a la influencia colombiana en la política, la economía y la seguridad de esos estados.

Volviendo al tema central de esta opinión, considero que Nicolás Maduro cumplió su ciclo. Fue parte esencial de una transición muy fuerte como lo fue la partida del Comandante Eterno, pero que no debe optar por la reelección en el 2018.

Es mi opinión, que no niega el que se mida en unas elecciones internas y si resultara ganador, tiene que recibir todo el apoyo del PSUV y del pueblo Chavista.

Y si me preguntaran: ¿Quién sería el sucesor de Maduro? Respondería certeramente: debe ser Héctor Rodríguez o Delcy Rodríguez. La revolución solo se puede salvar con Juventud, Sagacidad, Convicción Socialista, Carácter Recio y Atención y más Atención directa a las necesidades del pueblo.



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Carlos Jesús Rivas Pérez


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